"Es muy pro­ba­ble que en cien años sea­mos sus­ti­tui­dos por otras en­ti­da­des en es­te pla­ne­ta"

La Voz de Galicia (A Coruña) - XL Semanal - - Conocer Entrevista - POR CAR­LOS MANUEL SÁN­CHEZ / FO­TO­GRA­FÍA: DA­NIEL THO­MAS SMITH

Es el pen­sa­dor de moda. Sus li­bros 'Sa­piens' y 'Ho­mo deus' se han con­ver­ti­do en su­per­ven­tas mun­dia­les por su ta­len­to pa­ra con­den­sar la his­to­ria de la Hu­ma­ni­dad y aden­trar­nos en el mun­do del ma­ña­na. Ha­bla­mos con Yuval Harari de nues­tro futuro... y del de los que ven­gan des­pués.

Se ha con­ver­ti­do en un orácu­lo acla­ma­do por Bill Ga­tes. El his­to­ria­dor is­rae­lí Yuval Noah Harari (Hai­fa, 1976) es un ex­per­to en la Edad Media que es­cri­be so­bre el futuro. SE DOCTORÓ EN OX­FORD y es ca­te­drá­ti­co por la Uni­ver­si­dad He­brea de Jerusalén. Sus dos en­sa­yos (pu­bli­ca­dos en España por De­ba­te) se han con­ver­ti­do en su­per­ven­tas mun­dia­les. Pri­me­ro, Sa­piens. De ani­ma­les a dio­ses, en el que tra­za­ba una his­to­ria de la hu­ma­ni­dad cu­ya idea cen­tral es que el ser hu­mano no es tan especial, pe­ro su ca­pa­ci­dad pa­ra creer­se sus pro­pias fic­cio­nes (el di­ne­ro, en­tre otras) le per­mi­tió coope­rar a gran es­ca­la y do­mi­nar al res­to de los ani­ma­les. A raíz de ese li­bro se vol­vió ve­gano. La secuela es Ho­mo deus. Bre­ve his­to­ria del ma­ña­na, en la que au­gu­ra que el hom­bre lle­va ca­mino de vol­ver­se ob­so­le­to, pre­ci­sa­men­te cuan­do más cer­ca es­ta­ba de la fe­li­ci­dad y la in­mor­ta­li­dad. La ci­ta es en Lon­dres, en un ho­tel del ba­rrio de Co­vent Gar­den. Lo acom­pa­ña su ma­ri­do y agen­te, It­zik Yahav.

Xl­se­ma­nal. He leí­do sus li­bros en mi Kind­le y re­sul­ta, se­gún us­ted, que, mien­tras lo ha­cía, mi Kind­le tam­bién me ha es­ta­do 'le­yen­do'... Yuval Noah Harari. Sí, ya hay to­da una se­rie de má­qui­nas que es­tá re­co­pi­lan­do cons­tan­te­men­te da­tos so­bre sus usua­rios. Y el Kind­le es una más. Ama­zon ya sa­be qué li­bros ha com­pra­do us­ted an­tes. Y aho­ra tam­bién mo­ni­to­ri­za qué par­tes lee us­ted des­pa­cio, cuá­les se sal­ta, cuá­les ano­ta... El si­guien­te pa­so se­rá do­tar­lo de un soft­wa­re de re­co­no­ci­mien­to fa­cial y sen­so­res bio­mé­tri­cos pa­ra sa­ber có­mo in­flu­ye ca­da fra­se en su rit­mo car­dia­co y su pre­sión san­guí­nea. Sa­brá qué le hi­zo reír, qué le pu­so tris­te; co­no­ce­rá exac­ta­men­te cuá­les son sus gus­tos y los com­pa­ra­rá con los de mi­llo­nes de usua­rios... XL. ¿Y qué im­pli­ca que es­tas má­qui­nas se­pan tan­to de mí? Y.N.H. De mo­men­to, le re­co­men­da­rá otros li­bros. XL. Pa­re­ce ló­gi­co. Si acier­ta y me gus­tan, es bueno pa­ra el ne­go­cio y bueno pa­ra mí. Y.N.H. Es que ahí no que­da la co­sa. Po­co a po­co le da­re­mos al al­go­rit­mo la au­to­ri­dad pa­ra to­mar las de­ci­sio­nes más im­por­tan­tes de nues­tras vi­das. XL. Pri­me­ro, dí­ga­me qué es un al­go­rit­mo. Y.N.H. Es un con­jun­to de re­glas pa­ra re­sol­ver problemas. In­tro­du­ces in­for­ma­ción, el al­go­rit­mo si­gue unos pa­sos y da unas res­pues­tas. XL. Ya, co­mo el de Goo­gle. Me­tes pa­la­bras en el bus­ca­dor y te sa­len re­sul­ta­dos. Y.N.H. Sí. Pe­ro to­dos so­mos al­go­rit­mos. Las má­qui­nas y los se­res vi­vos. Los hu­ma­nos so­mos al­go­rit­mos or­gá­ni­cos. Con la in­for­ma­ción que te­ne­mos, ac­tua­mos. Los sen­ti­mien­tos y las emo­cio­nes son me­ca­nis­mos bio­quí­mi­cos que los ani­ma­les usan pa­ra to­mar de­ci­sio­nes. Es un cálcu­lo ve­loz de pro­ba­bi­li­da­des que nos ayu­da a so­bre­vi­vir. Cuan­do ve­mos un ti­gre, apa­re­ce el mie­do por­que un al­go­rit­mo bio­quí­mi­co cal­cu­la que la pro­ba­bi­li­dad de mo­rir es gran­de. La quí­mi­ca se­xual apa­re­ce cuan­do te­ne­mos po­si­bi­li­da­des de apa­rear­nos con al­guien. Son al­go­rit­mos que se han ido per­fec­cio­nan­do a lo lar­go de cien­tos de mi­les de años. Si el al­go­rit­mo se equi­vo­ca­ba, mo­rías. Y tus ge­nes no pa­sa­ban a la si­guien­te ge­ne­ra­ción. XL. Pe­ro el al­go­rit­mo de una má­qui­na tam­bién se pue­de equi­vo­car. Y.N.H. Sí, pe­ro no ha­ce fal­ta que sea per­fec­to. So­lo tie­ne que ser me­jor que no­so­tros. Pien­se en Goo­gle Maps, ya no ha­ce fal­ta que us­ted ten­ga un co­no­ci­mien­to de la ciu­dad. Bas­ta con que si­ga las ins­truc­cio­nes. La au­to­ri­dad va de la hu­ma­ni­dad al al­go­rit­mo. Y es­to mis­mo es­tá pa­san­do en mu­chas fa­ce­tas de la vi­da. En la sa­lud, por ejem­plo. Si una pul­se­ra ti­po Fit­bit te mo­ni­to­ri­za las 24 ho­ras, aca­ba­rá de­tec­tan­do si es­tás en­fer­mo o no an­tes que tu mé­di­co. Las com­pa­ñías de se­gu­ros te ani­ma­rán a que te las pon­gas. Ten­drán dos ta­ri­fas, una con des­cuen­to si te la po­nes y otra más ca­ra. En fin, Goo­gle, Ama­zon o Fa­ce­book ele­gi­rán la ca­rre­ra que va­mos a es­tu­diar y la per­so­na con la que nos va­mos a ca­sar. En la Eu­ro­pa me­die­val, los sa­cer­do­tes y los pa­dres la ele­gían por ti. Cuan­do triun­fó el hu­ma­nis­mo, le di­mos es­ta au­to­ri­dad a nuestros sen­ti­mien­tos. XL. Nos enamo­rá­ba­mos. Le ha­cía­mos ca­so al co­ra­zón...

"Las de­ci­sio­nes cla­ves no se to­man en la Ca­sa Blan­ca; las to­man in­ge­nie­ros de 'soft­wa­re', cien­tí­fi­cos, empresarios..."

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.