Una his­to­ria en imá­ge­nes.

Mi­les de mi­li­ta­res nor­te­ame­ri­ca­nas su­fren ca­da año abu­sos se­xua­les co­me­ti­dos por sus pro­pios ca­ma­ra­das. Muy po­cas víc­ti­mas lo de­nun­cian. Y las que lo ha­cen son til­da­das de trai­do­ras y se arries­gan a per­der­lo to­do: pres­ti­gio, tra­ba­jo y has­ta la vi­da. Es­tos

La Voz de Galicia (A Coruña) - XL Semanal - - Sumario - FO­TO­GRA­FÍAS: MARY F. CALVERT

Mi­les de mu­je­res mi­li­ta­res son vio­la­das ca­da año en el Ejér­ci­to de Es­ta­dos Uni­dos. Muy po­cas lo de­nun­cian. Las que lo ha­cen se lo jue­gan to­do.

EL DRA­MA DE NA­TAS­HA

Tie­ne 21 años y fue vio­la­da por su sar­gen­to ins­truc­tor cuan­do es­ta­ba en Fort Jack­son, Ca­ro­li­na del Sur. Cuan­do lo de­nun­ció, se con­vir­tió en blan­co de to­do ti­po de ve­ja­cio­nes por par­te de al­gu­nos com­pa­ñe­ros. Na­tas­ha Schuet­te su­fre es­trés pos­trau­má­ti­co. No es un ca­so ais­la­do. Una de ca­da tres mu­je­res del Ejér­ci­to nor­te­ame­ri­cano ha su­fri­do al­gún ti­po de abu­so.

«HA­CEN CREER QUE LA LO­CA ERES TÚ»

Es­ta mu­jer fue vio­la­da por un ofi­cial mien­tras ser­vía en un por­ta­vio­nes. Otro ma­ri­ne­ro fue tes­ti­go del asal­to pe­ro se mar­chó, mien­tras ella gri­ta­ba y lu­cha­ba con­tra su ata­can­te. Cuan­do Brit­tany Fin­tel in­for­mó de lo su­ce­di­do, le di­je­ron que su­fría un pro­ble­ma de adap­ta­ción. «Echan a la víc­ti­ma de una pa­ta­da. Ha­cen creer que ella es la que es­tá jo­di­da de la ca­be­za».

CON­TAR LA VIO­LA­CIÓN ES VI­TAL

Ha­ce dos años, la doc­to­ra Nancy Lut­wak –del hos­pi­tal de ve­te­ra­nos de Nue­va York– re­pa­ró en que mu­chas mu­je­res pre­sen­ta­ban es­trés pos­trau­má­ti­co. No por la gue­rra, sino por­que sus com­pa­ñe­ros ha­bían he­cho de su cuer­po un cam­po de ba­ta­lla. «No sue­len con­tar lo su­ce­di­do», afir­ma la doc­to­ra, que ha crea­do una ha­bi­ta­ción en el hos­pi­tal so­lo pa­ra mu­je­res. Un lu­gar se­gu­ro don­de pue­dan com­par­tir su ex­pe­rien­cia.

CUAN­DO EL SUI­CI­DIO ES LA ÚNI­CA SA­LI­DA

Gary No­ling te­nía so­lo 19 años cuan­do se sui­ci­dó. En sus ve­nas se en­con­tró una mez­cla del psi­co­fár­ma­co ser­tra­li­na y al­cohol. Cuan­do le­yó su dia­rio, su pa­dre des­cu­brió el in­fierno por el que ha­bía pa­sa­do. Fue vio­la­da dos ve­ces. Una de ellas a pun­ta de pis­to­la. En una de las pá­gi­nas del dia­rio hay di­bu­ja­da una mu­ñe­ca cor­ta­da y un cu­chi­llo. «Si fue­ra tan fá­cil», es­cri­bió.

DIEZ MU­JE­RES VIO­LA­DAS POR EL MIS­MO

Vir­gi­nia Mes­sick fue vio­la­da por su sar­gen­to en la Ba­se Aé­rea de Lac­kland du­ran­te un en­tre­na­mien­to. Su vio­la­dor fue con­de­na­do por abu­sar de diez mu­je­res ba­jo su man­do. Cum­ple una con­de­na de 20 años de pri­sión. Vir­gi­nia po­sa con su an­ti­guo uni­for­me pa­ra la foto.

¿Y NA­DIE HA­CE NA­DA?

No­rris fue dro­ga­da y vio­la­da por su re­clu­ta­dor de la Fuer­za Aé­rea. Te­nía 21 años. La ac­ti­vis­ta pro de­re­chos hu­ma­nos Nancy Pa­rrish la con­sue­la tras tes­ti­fi­car an­te el Ca­pi­to­lio. Ha­ce tres años, Oba­ma ase­gu­ró que «no ha­bía lu­gar pa­ra es­te ti­po de crí­me­nes». Ha ha­bi­do co­mi­sio­nes, in­for­mes..., pe­ro no se ha re­du­ci­do el nú­me­ro de ca­sos.

«LA CA­DE­NA DE MAN­DO LO PER­MI­TIÓ»

Ka­te We­ber fue vio­la­da una se­ma­na des­pués de un des­plie­gue a Ale­ma­nia. Te­nía 19 años. «Lo he per­di­do to­do. Su­pe que era un re­in­ci­den­te des­de el mis­mo mo­men­to en que me to­có. Él se sa­lió con la su­ya por­que la ca­de­na de man­do lo per­mi­tió». Ka­te su­fre es­trés pos­trau­má­ti­co. Su hi­jo, de 7 años, pa­de­ce es­trés pos­trau­má­ti­co se­cun­da­rio.

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