"Me he cas­ti­ga­do mu­cho por la anore­xia. Es­tan­do mo­ní­si­ma, me veía siem­pre muy gor­da" Nat­ha­lie Po­za Soy ac­triz, ma­dri­le­ña del 72 y pro­ta­go­ni­zo 'Sue­ños' en el Tea­tro de la Aba­día y 'No sé de­cir adiós' en ci­ne, pe­lí­cu­la por la que re­ci­bí la Biz­na­ga de Pla­ta

La Voz de Galicia (A Coruña) - XL Semanal - - Ella & El -

Xlse­ma­nal. No se que­ja­rá: tea­tro, ci­ne y te­le­vi­sión a la vez. Nat­ha­lie Po­za. No me que­jo na­da, pe­ro de­trás hay un mon­tón de tra­ba­jo de mu­chos años. Vi­vo es­te mo­men­to con mu­cho fre­ne­sí y en­tu­sias­mo, muy con­ten­ta y fe­liz, pe­ro con cier­to vér­ti­go a que se aca­be y lue­go ven­ga el de­sier­to. XL. Tres pa­pe­les muy dis­tin­tos, pe­ro tres dra­mo­nes: lo­cu­ra, muer­te, desamor, drogas… ¿No tie­ne pe­sa­di­llas? N.P. Pues sí [ríe]. Es­ta no­che me he des­per­ta­do a las seis pen­san­do que es­ta­ba ha­cien­do la fun­ción. Sue­ños es una co­me­dia muy trá­gi­ca que no te de­ja tiem­po pa­ra el mie­do ni el re­la­jo. XL. Más o me­nos co­mo No sé de­cir adiós. N.P. Tam­bién, sí. Es­ta pe­lí­cu­la es muy cer­ca­na y muy te­rre­nal, y en mu­chos mo­men­tos te pue­des reír del pa­te­tis­mo fa­mi­liar. Y La ca­te­dral… po­si­ble­men­te, sea la más dra­má­ti­ca de las tres. XL. Di­ce que no le im­por­ta des­nu­dar­se en es­ce­na. ¿Ni si­quie­ra se­gún se ha­ce ma­yor? N.P. No. Ya no ten­go el cuer­po que a los 20, pe­ro el se­xo, bien con­ta­do y sin

dis­fra­ces bo­tu­lí­ni­cos, es muy po­ten­te. No ten­go pu­dor en es­ce­na, sí en la vi­da real. En el es­ce­na­rio, la vi­da es más de ver­dad, no hay con­ven­cio­nes, to­do es be­llo: pue­des ha­cer de hom­bre, de mu­jer, de jo­ven, de ma­yor; no hay gé­ne­ro ni edad. XL. Es una apa­sio­na­da del tea­tro. N.P. To­tal­men­te. En una fun­ción vi­ves ca­da mo­men­to in­ten­sa­men­te, en la vi­da es­tás más preo­cu­pa­da por lo que pa­só y por lo que vie­ne. Oja­lá pu­die­ra vi­vir así siem­pre. Se nos ol­vi­da vi­vir el pre­sen­te y mi­rar a los ojos al que te­ne­mos al la­do. XL. «Ja­vier Cá­ma­ra es el hom­bre más sexy que he co­no­ci­do», ¿lo di­jo de ver­dad? N.P. Sí, en­ton­ces él era mi no­vio en la se­rie LEX, y tu­ve un pe­que­ño enamo­ra­mien­to; él lo sa­be. Pe­ro lo si­go pen­san­do: lo quie­ro, lo amo y me pa­re­ce su­per­sexy, muy sen­sual y se­xual, de­be­rían ex­plo­tar­lo más por ahí. XL. ¿Tie­ne psi­quia­tra de ca­be­ce­ra pa­ra des­co­nec­tar de sus per­so­na­jes? N.P. Sí, pe­ro lle­va­ría al psi­có­lo­go a to­da per­so­na: las te­ra­pias son sa­nas y fun­da­men­ta­les. He pa­sa­do eta­pas muy des­nor­ta­da, y de ado­les­cen­te tu­ve tras­tor­nos ali­men­ta­rios muy fuer­tes. Se pu­so de mo­da vo­mi­tar y, aun­que es­ta­ba mo­ní­si­ma, me veía siem­pre muy gor­da. Me he cas­ti­ga­do mu­cho por la anore­xia du­ran­te mu­chos años. XL. Hi­ja de pa­dre es­pa­ñol y ma­dre fran­ce­sa, es­tu­dió en un co­le­gio in­glés y es tri­lin­güe. ¿Qué le pa­re­ce, por cier­to, la bo­ni­ta his­to­ria de amor del nue­vo pre­si­den­te de Fran­cia? N.P. No es­toy al tan­to, pe­ro me en­can­ta que no ha­ya ga­na­do Ma­ri­ne Le Pen.

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