"Me hier­ve la san­gre al ver có­mo nos mien­ten los po­lí­ti­cos ca­da día"

Soy de Co­lla­do Vi­llal­ba (Ma­drid) y ten­go 23 años. Ha­go de Car­los Al­cán­ta­ra en 'Cuén­ta­me...', me no­mi­na­ron al Go­ya es­te año, y el pró­xi­mo 5 de ju­lio abro el Fes­ti­val de Mé­ri­da con 'La Ores­tía­da'.

La Voz de Galicia (A Coruña) - XL Semanal - - Su­ma­rio -

De­sa­yuno de do­min­go con… el ac­tor Ri­car­do Gó­mez.

Xl­se­ma­nal. De Car­li­tos a Ores­tes: me­nu­do sal­to y va­ya cam­bio de re­gis­tro. Ri­car­do Gó­mez. Sí, sí; pe­ro pa­san­do por el ci­ne, el tea­tro y otras se­ries. Tam­bién he di­ri­gi­do cor­tos. Pe­ro Ores­tes es el per­so­na­je más com­pli­ca­do al que me he en­fren­ta­do nun­ca. XL. La tri­lo­gía la di­ri­ge Jo­sé Car­los Pla­za. R.G. Exac­to. Pa­sé un mes yen­do a su ca­sa an­tes de los en­sa­yos pa­ra ana­li­zar bien el tex­to con él. Ade­más, la ver­sión que ha he­cho Luis Gar­cía Mon­te­ro es­tá a la al­tu­ra de Es­qui­lo: ¡es una pa­sa­da! XL. ¿El Tea­tro de Mé­ri­da im­po­ne? R.G. Mu­chí­si­mo. Es­tu­ve ha­ce dos años vien­do La asam­blea de las mu­je­res y so­lo de es­tar sen­ta­do en­tre esas pie­dras sa­lí con­mo­cio­na­do. XL. Lle­va en es­to des­de los sie­te años, pe­ro ter­mi­nó el ba­chi­lle­ra­to con no­ta­ble, ha­bla in­glés, ha em­pe­za­do una ca­rre­ra... R.G. Es­tu­dio Li­te­ra­tu­ra Com­pa­ra­da, pe­ro el cur­so pa­sa­do no me ma­tri­cu­lé por­que en­tre Los úl­ti­mos de Fi­li­pi­nas, La co­ci­na, Cuén­ta­me... y una mi­ni­se­rie ya no me da­ba. Tam­bién es­toy apren­dien­do ca­ta­lán.

XL. ¿Can­sa que le pre­gun­ten siem­pre por Car­los Al­cán­ta­ra? R.G. Si es­tu­vie­ra har­to, no ha­bría re­no­va­do otra tem­po­ra­da; na­die me obli­ga. Re­ci­bo mu­cho amor de los se­gui­do­res. XL. ¿Có­mo se ha li­bra­do de ser un ni­ño in­so­por­ta­ble y creí­do? R.G. ¡Pues mis ami­gos di­cen que soy ton­to per­di­do! [Se ríe]. Mi ma­dre ha desem­pe­ña­do un pa­pel muy im­por­tan­te pa­ra que no se me subie­ra a la ca­be­za. XL. ¿Hay que ser ma­so­quis­ta pa­ra ir­se de va­ca­cio­nes con Ima­nol Arias y Ana Dua­to y sa­lir de mar­cha con San­ti Cres­po [Jo­se­te en la se­rie] o es que le cues­ta re­la­cio­nar­se? R.G. ¡Va­ya pre­gun­ta de mier­da! [Se ríe]. No me cues­ta, no, lo que pa­sa es que con Ima­nol y Ana ten­go bue­na re­la­ción y San­ti es ami­go fue­ra del tra­ba­jo. XL. La pri­me­ra vez que vo­tó fue en Cuén­ta­me..., el pri­mer be­so a una chi­ca tam­bién, las pri­me­ras ca­la­ba­zas… ¿Lle­ga a la vi­da real muy ex­pe­ri­men­ta­do? R.G. ¡De vuel­ta de to­do! [Ri­sas]. Pe­ro lo que pa­sa en pla­tó se que­da ahí. Fue­ra par­to de ce­ro. La vi­da real no es tan ro­mán­ti­ca ni tie­ne mú­si­ca de fon­do. XL. ¿Ri­car­do Gó­mez es­tá tan im­pli­ca­do en po­lí­ti­ca co­mo Car­los en la se­rie? R.G. No tan­to, pe­ro me hier­ve la san­gre al ver có­mo nos mien­ten ca­da día. Me pre­gun­to qué más tie­ne que pa­sar pa­ra que ha­ya un cam­bio de ver­dad. XL. ¿Qué tal se lle­va con Ha­cien­da? ¿Aprue­ba con no­ta una ins­pec­ción? R.G. Yo es­toy en paz. Me da mie­do ese te­ma. Yo soy de los de «va­mos a ha­cer las co­sas bien que no quie­ro sus­tos».

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