Es­te año la ope­ra­ción bi­ki­ni es con guan­tes

FIT BOXING: DEVUELVE EL GOL­PE Pri­mer round. Sa­ca la fie­ra que hay en ti y lía­te a gol­pes con el sa­co. Pa­ta­das y pu­ñe­ta­zos al rit­mo de la mú­si­ca. Cuan­do sue­ne la cam­pa­na no te re­la­jes. Aún hay más: fit­ness y bo­xeo en una.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - MUÉ VE TE - TEX­TO: ELE­NA MÉN­DEZ

Aca­bo de des­cu­brir que me en­can­ta gol­pear. Re­sul­ta que lo de liar­se a pu­ñe­ta­zos no era co­mo lo de So­be­rano: co­sa de hom­bres. Em­pren­der­la a gol­pes pue­de te­ner su en­can­to, siem­pre que sea con­tra el sa­co, ¡cla­ro! Por­que aquí no hay san­gre, ni lá­gri­mas, aun­que sí mu­cho su­dor. Aprie­ta los puños y en­fún­da­te los guan­tes sin mie­do por­que es­te año el bi­ki­ni se lu­ce así, a lo Mi­llion Do­llar Baby. Hi­lary Ann Swank y sus tren­zas nos sir­ven de ins­pi­ra­ción. ¿Te ani­mas?

El fit­bo­xing es una mez­cla de téc­ni­cas de bo­xeo y fit­ness per­fec­ta para que­mar gra­sa y to­ni­fi­car el cuer­po. Un pun­to de arran­que in­me­jo­ra­ble para la ya tra­di­cio­nal pues­ta a pun­to de pri­ma­ve­ra. Para em­pe­zar, una ven­da en las ma­nos (no que­re­mos es­tro­pear­las) y a ajus­tar­se los guan­tes. Tu ri­val se­rá un sa­co de 50 ki­los, así que no ten­gas mie­do, a gol­pear con fuer­za. Da­le du­ro, que hay que mo­ver el sa­co has­ta que se ba­lan­cee. ¡No hay pie­dad!

SIS­TE­MA BROOKLYN

El sis­te­ma Brooklyn es la ca­ra más mo­der­na de es­ta ac­ti­vi­dad. Com­bi­na mú­si­ca a to­da mar­cha y cla­ses co­lec­ti­vas, para que te lo pa­ses en gran- de. Co­mien­za con un ca­len­ta­mien­to sua­ve que da pa­so a los rounds o ron­das, co­mo pre­fie­ras.

Aquí se van al­ter­nan­do los ejer­ci­cios de gol­pes al rit­mo de la úl­ti­ma mú­si­ca y con el rui­do de las ca­de­nas de fon­do, con los de com­pen­sa­ción, más cen­tra­dos en las pier­nas. Dos mi­nu­tos de sa­co a pu­ñe­ta­zo y pa­ta­da lim­pia y sue­na la cam­pa­na. ¡Se aca­ba el round y se­gui­mos en pie! Otro mi­nu­to de com­pen­sa­to­rios y vol­ve­mos al ring. Y ven­ga otro round, y otro más... has­ta sie­te. To­do el es­trés del día se que­da ahí, to­da la ma­la uva des­apa­re­ce. Fi­nal­men­te, para aca­bar la se­sión, unos mi­nu­tos de­di­ca­dos a la to­ni­fi­ca­ción y ya lle­gan los es­ti­ra­mien­tos. La ho­ra del re­lax.

Brais nues­tro mo­ni­tor del gim­na­sio Me To Do de Olei­ros, nos guía en ca­da mo­men­to, pe­ro si te ves per­di­do tam­bién po­drás se­guir las ex­pli­ca­cio­nes de los ejer­ci­cios en una gran pan­ta­lla.

No hay com­ba­tes ni pe­leas, to­dos los gol­pes que se dan son úni­ca­men­te con­tra el sa­co, pe­ro se con­si­guen per­der mu­chas ca­lo­rías y li­be­rar es­trés. Ade­más te da una sen­sa­ción de po­der y for­ta­le­za que re­sul­ta em­bria­ga­do­ra. Cuan­do lo prue­bas, te en­gan­chas.

Ba­llet, Bi­ci­cle­ta, Bo­xeo y Bi­ki­ni. Si­gue la pis­ta de la B y sal­drás vic­to­rio­sa una tem­po­ra­da más. Si Adria­na Li­ma lo­gró con el boxing des­fi­lar en len­ce­ría ocho se­ma­nas des­pués de dar a luz, ma­lo se­rá que no­so­tras no po­da­mos lu­cir ba­ña­dor en agos­to.

Por­que ya lo di­jo Coz: «¡Uh! ¡Ah! Las chi­cas son gue­rreee­ras».

FO­TO: PA­CO RODRÍGUEZ

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