Si al­guien co­bra eso por un tuit, que me lo di­ga, ¡por fa­vor!”

Gua­pa, ex­tro­ver­ti­da y sin pe­los en la len­gua. «¡Ho­la, pre­cio­sos!» es su gri­to de gue­rra. Es Ai­da Do­me­nech, o Dulceida, una de las blo­gue­ras más in­flu­yen­tes y de las you­tu­bers de mo­da con más fans del país. ¿Aún no la co­no­ces?

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - RES PON DE - TEX­TO: PATRICIA GAR­CÍA WWW. DONKEYCOOL. ES

Di­ce que le cues­ta abrir­se en el blog, pe­ro es pre­ci­sa­men­te su cer­ca­nía y na­tu­ra­li­dad lo que la ha lle­va­do a lo más al­to. Em­pe­zó en el 2009 y des­de en­ton­ces se sin­ce­ró con sus fans mi­llo­nes de ve­ces. Des­de su ope­ra­ción para re­du­cir pe­cho has­ta el co­mien­zo de su re­la­ción y su no­viaz­go con otra chi­ca, Ai­da Do­me­nech abre su co­ra­zón y su ar­ma­rio des­de Dulceida. Y aho­ra, ade­más, publica libro: Dulceida. Guía de es­ti­lo. —¿Có­mo na­ce Dulceida? — Dulceida na­ce ha­ce ca­si 9 años en la épo­ca del fo­to­log, una chi­ca con ga­nas de con­tar co­sas, ¡la mis­ma que si­go sien­do! —¿Cuán­to por­cen­ta­je de Ai­da Do­me­nech hay en Dulceida? —¡ To­do lo bueno! —¿Cuál crees que es el se­cre­to de tu éxi­to? — No creo que ha­ya se­cre­tos para el éxi­to y me­nos en mi ám­bi­to. Yo siem­pre le pon­go ga­nas e ilu­sión a to­do lo que ha-

go, soy de ver­dad, cer­ca­na y sin­ce­ra. —Tu tra­ba­jo in­flu­ye en las per­so­nas, ¿eres cons­cien­te de tu po­der? Por el per­fil de mu­chos de tus se­gui­do­res, me­no­res de edad, ¿tie­nes sen­ti­mien­to de res­pon­sa­bi­li­dad a la ho­ra de pu­bli­car en las re­des so­cia­les o en el blog?

— Sé que in­flu­yo a mu­cha gen­te por los da­tos, pe­ro mu­chas ve­ces no soy cons­cien­te, ya que me con­si­de­ro una chi­ca nor­mal, co­mo to­das las que me si­guen. No ten­go sen­ti­mien­to de res­pon­sa­bi­li­dad, por­que no pu­bli­co na­da ma­lo ni fue­ra de lo nor­mal y soy yo mis­ma. —En YouTu­be cuen­tas co­sas per­so­na­les, ¿te ha cos­ta­do abrir­te? — En al­gu­nos ca­sos sí, pe­ro la ma­yo­ría de las ve­ces no. Soy así con mis ami­gos, con mi fa­mi­lia y para mis se­gui­do­res. No de­jan de ser eso, ami­gos y fa­mi­lia de la Red. —¿Có­mo cam­bió tu ca­rre­ra des­de que ini­cias­te el ca­nal de YouTu­be? — Ten­go mu­cho más con­tac­to con mis se­gui­do­res por­que en las fo­tos so­lo mues­tras eso, fo­to­gra­fías bo­ni­tas, y en los ví­deos pue­des ha­cer­los par­tí­ci­pes de tus ex­pe­rien­cias. Pue­des ju­gar y di­ver­tir­te jun­to a tus se­gui­do­res, ha­blar de mo­da y mos­trar­te tal y co­mo eres.

—¿Qué sig­ni­fi­ca el blog para ti? ¿Has pen­sa­do en al­gún mo­men­to en de­jar el blog y de­di­car­te so­lo a los ví­deos?

— El blog para mí es mi vi­da, nun­ca lo voy a de­jar aun­que avan­cen otras re­des so­cia­les, co­mo ya es­tá sien­do el ca­so. Gra­cias a esa pe­que­ña pa­gi­na en In­ter­net es­toy don­de es­toy y que para mí sig­ni­fi­ca to­do. Me si­gue gus­tan­do igual que el pri­mer día mos­trar mis looks, ha­blar de mis ten­den­cias fa­vo­ri­tas, ju­gar con la ro­pa y en­se­ñar­lo. —¿Có­mo ha­ces para or­ga­ni­zar­te y pu­bli­car con­te­ni­do di­fe­ren­te en ca­da red?

— Pues no lo sé muy bien, siem­pre sue­le ser un caos con­ti­nuo del que sal­go ai­ro­sa [ri­sas]. Sue­lo de­jar las co­sas para úl­ti­ma ho­ra, aun­que a ve­ces me sor­pren­do a mí mis­ma y no es así y ten­go se­ma­nas or­ga­ni­za­das. De­pen­de de la can­ti­dad de tra­ba­jo y via­jes que ten­ga. Ca­da no­che es­cri­bo el post del día si­guien­te a no ser que los de­je pre­pa­ra­dos an­tes, los ví­deos los gra­bo con una o dos se­ma­nas de an­te­la­ción e Ins­ta­gram es prác­ti­ca­men­te mi día a día. —Uno de tus sue­ños es ser ac­triz. — Sí, des­de bien pe­que­ñi­ta cuan­do to­dos mis ami­gos ca­da día cam­bia­ban de pro­fe­sión, un día que­rían ser as­tro­nau­tas, otro ve­te­ri­na­rios... Yo siem­pre que-

ría ser ac­triz. Me for­mé dos años para ello e hi­ce co­si­tas, pe­ro sin im­por­tan­cia has­ta que el blog ocu­pó to­do mi tiem­po y lo de­jé apar­ta­do. —¿Cam­bia­rías al­go de tu ca­rre­ra co­mo bloguera? — No, to­do has­ta el día de hoy me pa­re­ce bueno y aun­que no lo fue­ra, las co­sas pa­san por al­go, por al­gu­na ra­zón.

—¿Al­gún re­to por cum­plir?

—Ten­go mu­chos re­tos por cum­plir. Di­se­ñar mi pro­pia co­lec­ción (sin que­rer ir de di­se­ña­do­ra, sim­ple­men­te ten­go ideas de pren­das que quie­ro te­ner y no exis­ten y quie­ro ha­cer­las para mí y para quien las quie­ra). Ha­cer una pe­lí­cu­la... Y creo que vol­ve­ría a ha­cer lo mis­mo que he he­cho has­ta el día de hoy, por­que, co­mo di­go, to­do pasa por al­gu­na ra­zón y de to­do se apren­de. —¿Cuán­do te dis­te cuen­ta de que el blog po­día ser una pro­fe­sión? — Me di cuen­ta cuan­do ya lle­va­ba al­gún año tra­ba­jan­do, al prin­ci­pio alu­ci­na­ba y aun­que ga­na­ra di­ne­ro con ello no lo veía co­mo una pro­fe­sión por­que na­die creía en ello. —¿Có­mo te gus­ta que se re­fie­ran a ti, co­mo bloguera, you­tu­ber, in­fluen­cer o Ai­da Do­me­nech? —¡ To­do! Me da igual, en to­do es­ta­rían en lo cier­to. Cuan­do me pa­ran mis se­gui­do­res ca­da uno me di­ce al­go di­fe­ren­te; unos, que les en­can­ta mi Ins­ta­gram y mis fo­tos, otros el blog, otros los ví­deos.

—¿Có­mo te ves den­tro de diez años?

—Yo me pue­do ver de mu­chas ma­ne­ras, pe­ro no lo sé, ha­cien­do co­sas bo­ni­tas siem­pre. —¿Qué es lo que más te gus­ta de tu tra­ba­jo? — Mu­chas co­sas, pe­ro lo que más me gus­ta es via­jar y leer e-mails que me ha­cen llo­rar, sen­tir el ca­ri­ño de la gen­te y a ve­ces ser cons­cien­te de lo que pue­do ayu­dar. —¿Qué es lo que más te gus­ta de la mo­da? — Que sea un jue­go don­de to­do es­tá per­mi­ti­do... o ca­si to­do. —¿Có­mo ves­tía Dulceida an­tes de Dulceida? — Era muy pe­que­ña, 16 o 17 años, no te­nía mi per­so­na­li­dad pi­lla­da, pe­ro ya ju­ga­ba y me po­nía co­sas al­go lo­cas. —¿Tu «look» ideal para es­ta pri­ma­ve­ra? — Unos boy­friends ro­tos, al­gún bá­si­co ya sea blu­sa o ca­mi­se­ta, unas san­da­lias de ta­cón, una ga­bar­di­na o chu­pa y som­bre­ro. —¿Y para unas va­ca­cio­nes en la pla­ya? — Mi alia­do siem­pre son los shorts. Un bo­ni­to crop top, shorts, ga­fas de sol y po­co más.

—¿Al­go que nun­ca te pon­drías? — Nun­ca di­gas nun­ca. Más de una vez he di­cho... Uy yo, es­to... JA­MÁS... Y me he te­ni­do que tra­gar ese ja­más. —¿Có­mo ha cam­bia­do el mun­do de los blogs des­de que abris­te el tu­yo?

— An­tes era una lo­cu­ra de vi­si­tas y de co­men­ta­rios, era la má­xi­ma red so­cial don­de la gen­te pa­sa­ba sus días. Aho­ra es al­go más in­for­ma­ti­vo, más es­pe­ci­fi­co si­guien­do con el bum que no de­jan de te­ner. Si quie­res en­con­trar x pren­da que he en­se­ña­do, se­gu­ra­men­te en el blog ob­ten­drás su link, lee­rás mis his­to­rias y opi­nio­nes... —¿Tie­nes al­gu­na ami­ga bloguera? ¿Hay mu­cha en­vi­dia o no? — Sí, ten­go una ami­ga, Na­ta­lia, de

Trendy Tas­te. Po­co a po­co nos fui­mos co­no­cien­do y sur­gió el amor. Es una de las po­cas que es de ver­dad, tal cual, sin tras­fon­do al­guno, una tía 10. Y sí, hay mu­cha... va­mos a lla­mar­lo com­pe­ten­cia, que si­go sin en­ten­der. Yo voy a mi bo­la y no me ob­se­siono con lo que ha­cen las de­más, to­das tra­ba­ja­mos, to­das es­ta­mos sin pa­rar. —¿Cuá­les son tus pre­fe­ri­das? ¿Y tus you­tu­bers fa­vo­ri­tos? —Blogs fa­vo­ri­tos para ver looks di­fe­ren­tes, el de la fa­mo­sa Chia­ra Fe­rrag­ni. You­tu­bers fa­vo­ri­tos... Mi­ro mu­chos ví­deos. Me meo con An­drea Com­ptom y De­saho­ga­da. —¿Al­gu­na ofer­ta ju­go­sa que ha­yas re­cha­za­do? —Ju­go­sa en cuan­to a di­ne­ro al­gu­nas, pe­ro nun­ca ha­go na­da que no me en­ca­je, ya sea el pro­duc­to o la ex­pe­rien­cia.

— ¿Cuán­tas per­so­nas te acom­pa­ñan en tus via­jes? cep­to— Siem­pre cuan­do lle­voel clien­teun acom­pa­ñan­te,quie­re que me exa­com­pa­ñe al­guien más de mi gru­po. —¿Qué es lo que más echas de me­nos cuan­do es­tás de via­je por tra­ba­jo? — Mi Bar­ce­lo­na, mi ca­sa, mis ami­gos, des­can­sar... —¿Có­mo es Ai­da Do­me­nech fue­ra de su blog? —La mis­ma, al­go más his­té­ri­ca, ¡pe­ro la mis­ma! —¿Es cier­to que se pue­den lle­gar a co­brar 3.000 eu­ros por un tuit o una fo­to en Ins­ta­gram o es un mi­to? —Si al­guien co­bra eso por un tuit que me lo di­ga ¡por fa­vor! Se ha­cen mu­chas es­pe­cu­la­cio­nes de lo que co­bra­mos los que te­ne­mos tra­ba­jos de in­fluen­cers... Mu­chas me ha­cen mu­cha gra­cia.

—¿Co­no­ces Ga­li­cia?

—He es­ta­do en A Co­ru­ña y en Pontevedra pe­ro de reunio­nes. Ten­go mu­chí­si­mas ga­nas de des­cu­brir esa gran

be­lle­za. Aho­ra es­pe­ro ha­cer una fir­ma de mi libro y que­dar­me unos días. —Tu nue­vo re­to: «Dulceida. Guía de es­ti­lo». ¿Qué su­po­ne para ti es­ta nue­va fa­ce­ta de es­cri­to­ra? —Yo no lo lla­ma­ría es­cri­to­ra ni mu­cho me­nos. Me pa­re­ció alu­ci­nan­te cuan­do des­de Pla­ne­ta con­tac­ta­ron con­mi­go, me hi­zo mu­cha ilu­sión, por lo que iba a mos­trar, por­que abrien­do ese libro me abren un po­co a mí.

—¿Qué van a en­con­trar los fans?

—Mo­da, por su­pues­to beauty, el ta­len­to de to­dos los fo­tó­gra­fos que han par­ti­ci­pa­do, una guía de via­jes... y un tro­ci­to de mi co­ra­zón. No sue­lo es­cri­bir nun­ca so­bre sen­ti­mien­tos en el blog y en el libro lo ha­go, cuan­do es­cri­bo so­bre eso me sor­pren­do a mí mis­ma, ya que mi don no es es­cri­bir. —Una de las co­sas que más va­lo­ran tus fans es tu au­ten­ti­ci­dad, ¿có­mo lo con­si­gues?

—Sien­do yo mis­ma.

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