Sí, quie­ro una bo­da ori­gi­nal

Aho­ra en el al­tar no se tra­ta de cum­plir. Los no­vios bus­can pro­pues­tas úni­cas, co­mo el día que ce­le­bran. Sa­ber in­vi­tar tie­ne su ar­te... ¡y pre­mio!

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - DE BO DA - TEX­TO: CÁNDIDA AN­DA­LUZ

Cui­da has­ta el úl­ti­mo de­ta­lle. ¿No di­cen que los de­ta­lles lo son to­do en una re­la­ción? ¿Quién re­nun­cia a ser el gran pro­ta­go­nis­ta en su gran día, casarse de una ma­ne­ra úni­ca, di­fe­ren­te, es­pe­cial? Pues ven­ga un buen prin­ci­pio: la co­sa em­pie­za in­vi­tan­do de ma­ne­ra es­pe­cial. Así, el sí, quie­ro se ga­na a la afi­ción. In­ter­net ha re­vo­lu­cio­na­do el mun­do nup­cial, le ha da­do ai­res nue­vos a la tra­di­ción. El uni­ver­so vir­tual es una ven­ta­na a mun­dos pro­pios. Lo sa­ben bien en la em­pre­sa Cis­ne de Ourense, con una lar­ga tra­yec­to­ria a sus es­pal­das pe­ro que aca­ba de rein­ven­tar­se en di­se­ños pa­ra ce­le­bra­cio­nes sin par. Cur­ti­da en la fa­bri­ca­ción de se­llos de cau­cho, su cor­ta ex­pe­rien­cia en el mun­do de las in­vi­ta­cio­nes no ha po­di­do ir me­jor. El Cis­ne no ha te­ni­do que vér­se­las con el com­ple­jo de pa­ti­to. Su ar­te le ha va­li­do el Wed­ding Award de bo­das.net, un ga­lar­dón que de­ci­den los clien­tes de la web, don­de ad­ver­ti­mos una ten­den­cia que cul­ti­van otras fir­mas co­mo The Pa­per Berry: di­ver­si­dad, adiós a los for­ma­lis­mos, bien­ve­ni­da la per­so­na­li­za­ción. Se­cre­tos po­cos, co­men­ta Ro­sa Araú­jo, de Cis­ne. Es­cu­char al clien­te y sa­ber ha­cer lo que pi­de pa­ra su día D. ¡No es po­co! Por­que ca­da vez, ad­vier­te, son más los no­vios que lle­gan con sus pro­pios di­se­ños y con una idea cla­ra de lo que quie­ren. «Mu­chos nos pre­sen­tan sus di­se­ños y los adap­ta­mos a nues­tra ofer­ta», ex­pli­can des­de es­ta em­pre­sa que ha da­do el sal­to a un mer­ca­do con un ti­rón es­pe­cial, to­do un al­tar de nue­vas ten­den­cias. En es­ta y otras fir­mas que el feliz ca­sa­de­ro pue­de en­con­trar por In­ter­net oi­rán el men­sa­je: de­ci­de, dis­tín­gue­te, que no TE ca­sen por ti. El aba­ni­co de las in­vi­ta­cio­nes es más que am­plio, in­fi­ni­to. En for­mas, co­lo­res y di­se­ños, di­ce Cis­ne. «Los no­vios ca­da vez tie­nen más cla­ro el ti­po de bo­da que quie­ren ce­le­brar. Y las in­vi­ta­cio­nes son un re­fle­jo de su per­so­na­li­dad», sub­ra­ya Araú­jo. La mo­da del re­cuer­do se rein­ven­ta no so­lo a la ho­ra de in­vi­tar. Los no­vios tam­bién quie­ren dis­tin­guir a sus in­vi­ta­dos. Ahí el en­can­to de los pe­que­ños de­ta­lles que di­bu­jan un día úni­co. Li­bros pa­ra fir­mar, ár­bo­les ge­nea­ló­gi­cos en los que es­tam­par las hue­llas di­gi­ta­les o in­clu­so eti­que­tas con men­sa­jes de los no­vios que re­ci­ben al co­men­sal en el mo­men­to de sen­tar­se a la me­sa o se­llos con los que per­so­na­li­zar el me­nú. ¡El scrap­boo­king lle­ga al al­tar! El bo­ca a bo­ca y la ex­pe­rien­cia ayu­dan, po­nen a los fu­tu­ros con­tra­yen­tes en la pis­ta de lo que se lle­va o de la ofer­ta en torno a un mun­do que cre­ce a pa­so de gigante. Y no so­lo pa­ra las bo­das. Su­men co­mu­nio­nes y bau­ti­zos, de fies­ta en fies­ta y sin pa­rar... de in­ven­tar. Los clien­tes sue­len ser ge­ne­ro­sos. La car­ta de pre­sen­ta­ción del even­to, una an­te­sa­la del por­ve­nir. ¡Un fu­tu­ro de di­cha me­re­ce el es­fuer­zo! Pe­ro al igual que di­se­ños, hay pre­cios pa­ra to­dos los bol­si­llos. Atrás que­da­ron los tiem­pos de las fi­gu­ras de porcelana con pe­la­di­llas en sa­cos blan­cos o las ban­de­jas de pla­ta. Pon ese Si­na­tra en tu bo­da: I did it my way.

FO­TO: MI­GUEL VI­LLAR

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