Apps Las que les fli­pan a tus hi­jos

... 3, 2, 1 ¡GRA­BAN­DO! Twit­ter y Fa­ce­book son co­sas del pa­sa­do. Las nue­vas ge­ne­ra­cio­nes tie­nen cla­ro cuá­les son sus apli­ca­cio­nes fa­vo­ri­tas: Vi­deo Star y Mu­si­cal.ly. Los ví­deos con efec­tos es­pe­cia­les se cue­lan en los mó­vi­les y ta­ble­tas de los más jó­ve­nes,

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - DENIÑOS - TEX­TO: MA­RÍA PE­ÑA

Si tú tam­bién lle­vas me­ses pre­gun­tán­do­te por qué los ado­les­cen­tes de me­dio mun­do se gra­ban con su smartp­ho­ne ha­cien­do play­back y bai­lan­do con ges­tos, he aquí la res­pues­ta: es­tán gra­ban­do vi­deo­clips. La nue­va ob­se­sión de los jó­ve­nes de en­tre 10 y 18 años vie­ne de la mano de va­rias apli­ca­cio­nes que per­mi­ten gra­bar ví­deos, aña­dir­les efec­tos y emo­ti­co­nos y edi­tar­los al gus­to de ca­da uno.

Vi­deo Star es la pre­fe­ri­da de los más pe­que­ños. Con es­ta app se gra­ban mien­tras ha­cen play­back, ges­ti­cu­lan y bailan al rit­mo de su can­cio­nes fa­vo­ri­tas. Ca­da vez más, los pe­que­ños de la ca­sa ocu­pan su tiem­po li­bre en en­tre­te­ner­se con las no­ve­da­des que la tec­no­lo­gía po­ne a su

al­can­ce. Pau­la, de 10 años, ad­mi­te que des­cu­brió la app por­que sus ami­gas no pa­ra­ban de ha­blar de ella: «Cuan­do nos abu­rri­mos o no te­ne­mos na­da que ha­cer, gra­ba­mos los vi­deo­clips en gru­po. ¡Es muy di­ver­ti­do!».

Mien­tras la ma­yo­ría de los adul­tos ape­nas se mue­ven más allá del Fa­ce­book en lo que a re­des se re­fie­re, las nue­vas ge­ne­ra­cio­nes ya sa­ben con­se­guir las me­jo­res gan­gas en apli­ca­cio­nes. «Co­mo Vi­deo Star so­lo vie­ne con una pe­que­ña lis­ta de can­cio­nes en in­glés, hay que des­car­gar­se Ame­ri­go, una app para ba­jar­te las can­cio­nes que quie­ras de You­Tu­be. Y me­jor la nue­va ac­tua­li­za­ción, que es gratis», co­men­ta Lu­cía. A sus 10 años, ella y sus ami­gas aún no tie­nen mó­vil, pe­ro lo úni­co que les pi­den es­te año a sus Ma­jes­ta­des de Orien­te es un iPad para po­der des­car­gar­se Vi­deo Star. Y es que mu­chos de los que aún no tie­nen la «suer­te» de con­tar con mó­vil pro­pio ac­ce­den a la app a tra­vés del te­lé­fono o la ta­ble­ta de sus pa­dres. Bea­triz Va­re­la ase­gu­ra que siempre ve los ví­deos de su hi­ja y sus ami­gas an­tes de que los pu­bli­quen: «Mi hi­ja Car­la sue­le gra­bar los ví­deos y com­par­tir­los des­de mi mó­vil, y así pue­do dar­les el vis­to bueno».

QUIN­CE SE­GUN­DOS DE GLO­RIA

Pe­ro el éxi­to no so­lo es de Vi­deo Star, sino que otra app si­mi­lar, Mu­si­cal.ly, triun­fa en­tre un pú­bli­co un po­co más ma­yor. Ce­le­bri­ties in­ter­na­cio­na­les de la ta­lla de Ariana Gran­de o Tay­lor Swift ya usan es­ta app, que ade­más de per­mi­tir que luz­cas tus bai­les y tus do­tes in­ter­pre­ta­ti­vas, es tam­bién una red so­cial. Al con­tra­rio que Vi­deo Star, don­de los ví­deos son com­par­ti­dos en otras re­des, Mu­si­cal.ly per­mi­te se­guir a otros usua­rios, com­par­tir tus ví­deos con ellos y bus­car los ví­deos que más es­tén triun­fan­do en el mo­men­to.

Au­ro­ra y Mar­ta, de 15 años, ase­gu­ran que ha­cen es­tos ví­deos por y para Instagram. «Des­cu­bri­mos Vi­deo Star ha­ce ya dos o tres años en Instagram, pe­ro la gen­te de nues­tra edad usa más Mu­si­cal.ly, y en Instagram de he­cho es mu­cho más po­pu­lar que Vi­deo Star». Si tie­nes un hi­jo, her­mano o so­brino de es­ta edad lo más se­gu­ro es que ten­ga su cuen­ta de Instagram re­ple­ta de es­tos ví­deos que le con­ce­den tan so­lo 15 se­gun­dos de glo­ria mu­si­cal, pe­ro para los que pro­ba­ble­men­te ha­ya in­ver­ti­do una tar­de en­te­ra de or­ga­ni­za­ción con sus ami­gos.

EL SI­GUIEN­TE SNAP­CHAT

Es­tas apli­ca­cio­nes, que triun­fa­ron pri­me­ro en Es­ta­dos Uni­dos y aho­ra se im­po­nen po­co a po­co en Eu­ro­pa, co­men­zan­do en Es­pa­ña, tie­nen sus pro­pias re­glas no es­cri­tas. En­tre los crea­do­res de es­tos ví­deos se crean amis­ta­des on­li­ne. Son chi­cos que vi­ven en di­fe­ren­tes ciu­da­des y or­ga­ni­zan re­en­cuen­tros que, por su­pues­to, gra­ban para to­dos sus se­gui­do­res. Los más po­pu­la­res tam­bién lle­gan a or­ga­ni­zar con­cur­sos en los que se ga­nan li­kes y que­da­das con sus fans, y mu­chos dan el sal­to a los ví­deos de ma­yor du­ra­ción de la rei­na de las pla­ta­for­mas de ví­deo, You­Tu­be, en los que no fal­tan los ya más que co­no­ci­dos cha­llen­ges y tags.

Cuan­do pen­sa­bas que to­dos los for­ma­tos ya es­ta­ban ex­plo­ta­dos, lle­gan apli­ca­cio­nes co­mo Mu­si­cal.ly o Vi­deo Star, cu­yo éxi­to se de­be, en gran par­te, a que son fá­ci­les de usar, son apli­ca­cio­nes en­tre­te­ni­das, e in­vi­tan a ex­plo­tar el la­do más crea­ti­vo de unos ado­les­cen­tes que con­for­man la Ge­ne­ra­ción Z, que ha cre­ci­do con el bum tec­no­ló­gi­co. En su ru­ti­na dia­ria uti­li­zan apli­ca­cio­nes para to­do, son ellos los que mar­can mo­da en el mun­do vir­tual, y por eso se di­ce que apps co­mo Mu­si­cal.ly y Vi­deo Star pue­den lle­gar a ser el si­guien­te Snap­chat. Si es que no lo son ya.

FOTO: PA­CO RO­DRÍ­GUEZ

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