He ma­du­ra­do. Ya no soy tan inocen­te ni in­ge­nua”

Amaia GA­NA­DO­RA DE «OPERACIÓN TRIUNFO»

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - RESPONDE - TEX­TO: VIRGINIA MA­DRID

Su pe­lí­cu­la pre­fe­ri­da es «Ol­ví­da­te de mí», es­cu­cha a Sil­via Pé­rez Cruz y le en­can­ta ha­cer ex­cur­sio­nes. De su pa­so por la Aca­de­mia se que­da con los com­pa­ñe­ros. «Fue­ron in­creí­bles». Y cuan­do mi­ra al fu­tu­ro, ase­gu­ra: «Den­tro de diez años, me veo de­di­cán­do­me a la mú­si­ca y sien­do fe­liz»

Es­fres­ca, inocen­te y es­pon­tá­nea. Así es es­ta gra­cio­sa pam­plo­ni­ca de in­ge­nuas e in­fan­ti­les reac­cio­nes que des­de el mi­nu­to uno en que pi­só la Aca­de­mia de Operación Triunfo se me­tió al pú­bli­co en el bol­si­llo. Y así, se­ma­na tras se­ma­na, con sus ri­sas sin ve­nir a cuen­to y su his­to­ria de amor con Al­fred en­tre can­ción y can­ción, es­ta chi­ca de 19 años es hoy to­do un fe­nó­meno de ma­sas. «Me apun­té al con­cur­so pa­ra pro­bar, por­que pen­sa­ba que po­día ayu­dar­me a de­di­car­me a la mú­si­ca», ase­gu­ra. Y Amaia no so­lo ha ga­na­do Operación Triunfo, sino que den­tro de un par de me­ses nos re­pre­sen­ta­rá, jun­to con Al­fred, en el Fes­ti­val de Eu­ro­vi­sión con el te­ma Tu can­ción: «Es una opor­tu­ni­dad y un sue­ño. Y can­tar con Al­fred va a ser muy bo­ni­to. Él es mi gran apo­yo». «¿Có­mo lle­vas el ha­ber­te con­ver­ti­do en un per­so­na­je po­pu­lar?», le pre­gun­ta­mos. «Al prin­ci­pio, me da­ba un po­co de ver­güen­za y me sen­tía abru­ma­da, por­que no es­toy acos­tum­bra­da a apa­re­cer en re­vis­tas ni a que me ha­gan tan­tas fotos. La fa­ma me da igual, mi sue­ño es de­di­car­me a la mú­si­ca», ase­gu­ra. —Ya ha pa­sa­do más de un mes des­de que te con­ver­tis­te en la ga­na­do­ra de «Operación Triunfo». ¿Has ate­rri­za­do ya o to­da­vía si­gues so­ñan­do? —Me voy acos­tum­bran­do a to­do lo que es­toy vi­vien­do. Ha si­do un cam­bio ra­di­cal de vi­da. La ver­dad es que es­tá sien­do una lo­cu­ra. Pe­ro pro­cu­ro lle­var­lo po­co a po­co y so­bre to­do con nor­ma­li­dad. —No pa­ras de ha­cer en­tre­vis­tas y re­por­ta­jes, y ade­más, te ve­mos en los pro­gra­mas de má­xi­ma au­dien­cia de la te­le­vi­sión y no de­ja­mos de es­cu­char­te en la ra­dio. ¿Có­mo es­tás? ¿Có­mo te sien­tes?

—Yo es­toy bien. Gra­cias. Me sien­to muy con­ten­ta y a la vez soy muy afor­tu­na­da por es­tar vi­vien­do to­do es­to jun­to a Al­fred.

—¿Es­pe­ra­bas to­do es­to? —¡Qué va! Pen­sé que OT iba a te­ner éxi­to co­mo cual­quier otro pro­gra­ma, pe­ro no me es­pe­ra­ba tan­to. Ha si­do co­mo una ava­lan­cha. —Va­ya­mos a la no­che de la fi­nal en la que te con­ver­tis­te en ga­na­do­ra del con­cur­so. ¿Es­ta­bas muy ner­vio­sa? —No, qué va, pa­ra na­da. Por­que pa­sa­ra lo que pa­sa­ra, iba a es­tar bien. Cla­ro que pen­sa­ba que po­día ga­nar. Era un con­cur­so y, pre­ci­sa­men­te, me apun­té por­que pen­sa­ba que po­día ayu­dar­me a de­di­car­me a la mú­si­ca. —¿Qué fue lo pri­me­ro que se te pa­só por la ca­be­za cuan­do gri­ta­ron tu nom­bre? —Es un mo­men­to que lo re­cuer­do su­per­mal. Co­mo si no hu­bie­ra pa­sa­do. Cuan­do vi a mis pa­dres llo­ran­do en­tre el pú­bli­co y aplau­dien­do, fue cuan­do me di cuen­ta de que ha­bía ga­na­do. Pe­ro yo no lo re­cuer­do bien. Es co­mo que no es­ta­ba allí.

—¿Has la ga­la fi­nal? vuel­to ¿Có­mo a ver las te imá­ge­nes ves aho­ra? de —Sí, nor­mal. las he Co­mo vuel­to yo a soy. ver. No sé, me veo —Tu ca­ra aque­lla no­che era de asom­bro y sor­pre­sa. ¿Pen­sas­te: «Ma­dre mía, la que se me vie­ne en­ci­ma» o «Es­te es mi sue­ño, por fin se ha cum­pli­do»?. —Te ju­ro que no me acuer­do. No me dio tiem­po ni a pen­sar­lo.

—¿Fuis­te a ce­le­brar­lo con tu fa­mi­lia? —Sí. Fue muy bo­ni­to com­par­tir­lo con mis pa­dres y mis her­ma­nos. Des­pués de tan­tas se­ma­nas en la Aca­de­mia, echa­ba de me­nos a los míos. —¿Al­gu­na fe­li­ci­ta­ción es­pe­cial, de esas que de­jan hue­lla y no se ol­vi­dan? —Sí, la de mi her­mano ma­yor, por­que me lo di­jo de ver­dad, no por de­cir, y me emo­cio­nó mu­cho. Me dio la en­ho­ra­bue­na y se ale­gró mu­cho de mi éxi­to. Es mi re­fe­ren­te en ca­sa. —¿Es­to es lo que siem­pre ha­bías so­ña­do? ¿Te ima­gi­na­bas que al­gún día ga­na­rías un po­pu­lar con­cur­so mu­si­cal y la po­si­bi­li­dad de re­pre­sen­tar a tu país en Eu­ro­vi­sión? —Es un sue­ño, la ver­dad. Yo no bus­co la fa­ma, des­de pe­que­ña quie­ro de­di­car­me a la mú­si­ca y creo que es­to que me es­tá su­ce­dien­do es una opor­tu­ni­dad pa­ra te­ner mi pro­pia ca­rre­ra. Quie­ro que la gen­te se in­tere­se por mis can­cio­nes, no por mi vi­da per­so­nal. —En ese ca­mino ha­cia la mú­si­ca, ¿te has plan­tea­do có­mo quie­res que sea tu ca­rre­ra? ¿Qué pa­sos quie­res re­co­rrer?

—¿Los pa­sos que quie­ro re­co­rrer? ¡Uf! —Me re­fie­ro a quié­nes son tus re­fe­ren­tes mu­si­ca­les, a qué can­tan­tes si­gues y te gus­tan por la tra­yec­to­ria mu­si­cal que lle­van. —Me gus­tan mu­cho Sil­via Pé­rez Cruz y Ro­sa­lía. Me en­can­tan sus te­mas y có­mo can­tan. Y sí, me gus­ta­ría lle­var una tra­yec­to­ria co­mo la de ellas. —¿Con qué es­ti­lo o gé­ne­ro mu­si­cal te iden­ti­fi­cas más a la ho­ra de can­tar? —A mí me gus­ta­ría can­tar y com­po­ner mis pro­pios te­mas. Lo ten­go que pen­sar con tran­qui­li­dad, por­que aho­ra es­toy to­tal­men­te cen­tra­da en Eu­ro­vi­sión, pe­ro no ten­go un es­ti­lo que me gus­te más. —¿Qué fue lo me­jor y lo peor o lo más di­fí­cil de so­bre­lle­var den­tro de la Aca­de­mia? —Lo me­jor, los com­pa­ñe­ros, por­que han si­do in­creí­bles. Y he­mos es­ta­do muy uni­dos. Y lo más di­fí­cil ha si­do lle­var la ten­sión de ca­da ga­la, pe­ro al fi­nal no ha si­do pa­ra tan­to y en­tre to­dos ha­cía­mos que fue­ra fá­cil y, so­bre to­do, que dis­fru­tá­ra­mos de ca­da una de ellas. —Des­de el prin­ci­pio, te me­tis­te al pú­bli­co en el bol­si­llo con tu na­tu­ra­li­dad, tu des­par­pa­jo y tu fres­cu­ra. ¿Ahí re­si­de el éxi­to de Amaia? —No lo sé. Yo soy así, na­tu­ral y es­pon­tá­nea, y pro­cu­ro re­la­ti­vi­zar mu­cho to­do, tan­to lo bueno co­mo lo ma­lo. —¿Crees que tu pa­so por «Operación Triunfo» y ga­nar es­te con­cur­so te han cam­bia­do o en el fon­do si­gues sien­do la mis­ma? —Yo creo que más que cam­biar, he evo­lu­cio­na­do, so­bre to­do a ni­vel in­ter­pre­ta­ti­vo. He apren­di­do a me­ter­me en el men­sa­je de la can­ción. —Y a ni­vel per­so­nal, ¿en qué di­rías que has cam­bia­do? —Yo creo que he ma­du­ra­do. Aun­que si­go sien­do inocen­te, ya no soy tan inocen­te ni in­ge­nua co­mo an­tes. Ade­más, creo que ten­go más sen­ti­do co­mún. —A prin­ci­pios de ma­yo, te ve­re­mos in­ter­pre­tar el te­ma «Tu can­ción» jun­to a Al­fred en Eu­ro­vi­sión. ¿Es­tás pre­pa­ra­da? —Sí. Es­toy muy con­ten­ta y su­po­ne una gran res­pon­sa­bi­li­dad re­pre­sen-

tar a nues­tro país en el fes­ti­val de Eu­ro­vi­sión. Tam­bién es una opor­tu­ni­dad y un sue­ño. Y can­tar con Al­fred va a ser muy bo­ni­to. Él es mi gran apo­yo. —¿Vues­tra his­to­ria de amor sur­gió en la Aca­de­mia? —Sí, allí den­tro he vi­vi­do ex­pe­rien­cias in­creí­bles y he apren­di­do mu­cho. —¿En qué po­si­ción te gus­ta­ría que­dar en Eu­ro­vi­sión?

—Que­re­mos ga­nar, ha­cer una bue­na ac­tua­ción y apren­der de es­ta ex­pe­rien­cia. —¿Có­mo vi­ves el he­cho de ha­ber­te con­ver­ti­do en un per­so­na­je po­pu­lar y que des­pier­ta tan­to in­te­rés has­ta en la pren­sa del co­ra­zón por tu re­la­ción con Al­fred? —Al prin­ci­pio me da­ba un po­co de ver­güen­za y me sen­tía abru­ma­da, por­que no es­toy acos­tum­bra­da a apa­re­cer en re­vis­tas ni a que me ha­gan tan­tas fotos. Aho­ra lo lle­vo me­jor. Quie­ro cen­trar­me en mi ca­rre­ra mu­si­cal, lo otro es se­cun­da­rio. Quie­ro que el pú­bli­co se in­tere­se por mis can­cio­nes, no por mi vi­da per­so­nal.

—¿Con qué sue­ñas hoy?

—¿Con qué sue­ño por las no­ches? —¿Qué an­he­las con­se­guir? ¿Cuá­les son tus ob­je­ti­vos vi­ta­les? —Mi sue­ño es po­der de­di­car­me a la mú­si­ca. La fa­ma me da igual. Po­der vi­vir de la mú­si­ca y ser una bue­na can­tan­te. —Va­mos a co­no­cer­te un po­co me­jor. ¿Qué te gus­ta ha­cer en tu tiem­po li­bre? —Me en­can­ta el ci­ne. Una de mis pe­lí­cu­las pre­fe­ri­das es Ol­ví­da­te de mí, y mi ac­tor pre­fe­ri­do es Ro­bin Wi­lliams. Ade­más, me gus­ta ir a con­cier­tos y ha­cer ex­cur­sio­nes; al fi­nal, lo que ha­ce cual­quier per­so­na nor­mal.

—¿Qué con­se­jos te han da­do tus pa­dres? —Que man­ten­ga los pies en el sue­lo, que es­te éxi­to y es­ta po­pu­la­ri­dad no van a du­rar siem­pre. Que ten­go que ser fuer­te y con­ti­nuar ade­lan­te cuan­do no me va­yan tan bien las co­sas. Y que me­di­te bien las co­sas an­tes de to­mar de­ci­sio­nes. —¿Qué es­tás apren­dien­do de es­ta aven­tu­ra en la que te has em­bar­ca­do? —A lle­var las co­sas con más cal­ma, a ges­tio­nar las co­sas con tran­qui­li­dad. —Amaia, ¿có­mo te ima­gi­nas den­tro de diez años? —De­di­cán­do­me a la mú­si­ca, vi­vien­do de es­ta pro­fe­sión y sien­do fe­liz.

—Un de­seo.

—¡Uf! No sé. —Bueno, Amaia, suer­te en tu ca­rre­ra y en Eu­ro­vi­sión. —¿He­mos ter­mi­na­do ya? Mu­chas gra­cias por to­do.

3 TO­DOS A SUS PIES Amaia con­si­guió que to­do el pla­tó se rin­die­se an­te ella con su in­ter­pre­ta­ción de «Sha­ke it out», que se hi­zo vi­ral.

4 A EU­RO­VI­SIÓN En la fo­to, Amaia y Al­fred can­tan­do «Tu can­ción», el te­ma que lle­va­rán a Eu­ro­vi­sión.

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