Os­te­ria Fran­ces­ca­na des­pla­za al Ce­ller de Can Ro­ca co­mo el me­jor res­tau­ran­te del mun­do

Os­te­ria Fran­ces­ca­na, en el cen­tro de Mó­de­na, se ha­ce con el pues­to de me­jor res­tau­ran­te del mun­do

La Voz de Galicia (Lugo) - - Portada - M. P.

Cuan­do con po­co más de trein­ta años Mas­si­mo Bot­tu­ra abrió un co­que­to res­tau­ran­te en el cen­tro de Mó­de­na en 1995 no po­día pen­sar en con­ver­tir­lo en el me­jor del mun­do. Pe­ro lo hi­zo. En la no­che del lu­nes en Nue­va York, la re­vis­ta Res­tau­rant lo en­cum­bró co­mo el pri­me­ro de la lis­ta de los 50 me­jo­res lo­ca­les de co­mi­da del pla­ne­ta. No era una sor­pre­sa, el año pa­sa­do fue se­gun­do y los dos an­te­rio­res, ter­ce­ro. Es un clá­si­co en­tre el top ten y la crí­ti­ca in­ter­na­cio­nal siem­pre lo res­pe­tó. Sin em­bar­go, Bot­tu­ra lo tu­vo di­fí­cil para ser pro­fe­ta en su tierra: en el 2011 es­tu­vo a pun­to de ce­rrar el ne­go­cio, re­co­no­cía es­tos días, por­que no se en­ten­día lo que es­ta­ba ha­cien­do. Su mu­jer, La­ra, lo con­ven­ció de que si­guie­se ade­lan­te; an­tes, Fe­rrán Adriá le ani­mó a lo mis­mo, que per­si­guie­se sus sue­ños.

Los sue­ños de Bot­tu­ra son fu­sio­nar la tra­di­ción con la in­no­va­ción, al­go na­da sen­ci­llo en un país en el que la cocina se aso­cia a las ma­dres. «En Ita­lia te­ne­mos tres co­sas in­to­ca­bles, el fút­bol, el pa­pa y la co­mi­da», enu­me­ra­ba el chef. Y cuan­do re­co­gió el ga­lar­dón, en me­dio de los aplau­sos de sus ad­mi­ra­dos co­le­gas, qui­so apun­tar la esen­cia del éxi­to: «La gen­te pien­sa que so­mos es­tre­llas de rock, pe­ro es to­do tra­ba­jo du­ro». Ese tra­ba­jo se plas­ma ca­da día en sus dos me­nús: Tra­di­ción en evo­lu­ción (me­nú cor­to) o Sen­sa­cio­nes (lar­go). El pri­me­ro es la mo­der­ni­za­ción de los ingredientes pa­trios y el se­gun­do, una ex­plo­sión de sen­sa­cio­nes de la nue­va cocina.

Bot­tu­ra es tam­bién co­no­ci­do por su so­li­da­ri­dad. No so­lo ha pro­pues­to abrir un lo­cal en Río du­ran­te los Jue­gos para aten­der los ba­rrios de fa­ve­las, sino que cuan­do los te­rre­mo­tos del 2012 die­ron al tras­te con 400.000 que­sos par­me­sa­nos se in­ven­tó una re­ce­ta (Ri­sot­to Ca­cio e Pe­pe) que quie­nes la han pro­ba­do ca­li­fi­can de par­me­sano pu­ro.

El éxi­to de Bot­tu­ra re­le­gó a los her­ma­nos Ro­ca al se­gun­do pues­to, al­go que es­tos se to­ma- ron con «de­por­ti­vi­dad» y «hu­mor». Un aci­ca­te, di­cen, para se­guir luchando por ser los me­jo­res: «Lle­va­mos 5 años en­tre los pri­me­ros de mun­do y es fan­tás­ti­co po­der se­guir sien­do em­ba­ja­do­res de nues­tra cul­tu­ra», con­clu­yó, ele­gan­te, Joan Ro­ca.

El chef Mas­si­mo Bot­tu­ra.

AFP

Mas­si­mo Bot­tu­ra es el pri­mer ita­liano en ob­te­ner el pre­mio.

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