Sin ga­na­dor cla­ro y con es­ca­sa in­fluen­cia

Los ex­per­tos no dan un ven­ce­dor del de­ba­te, pe­ro sí coin­ci­den en que Sánchez es quien sa­le más per­ju­di­ca­do

La Voz de Galicia (Lugo) - - A Fondo - EN­RI­QUE CLE­MEN­TE MA­DRID / LA VOZ

No hu­bo una ga­na­dor cla­ro del pri­mer de­ba­te de los cua­tro can­di­da­tos a la Mon­cloa de la de­mo­cra­cia. Pe­ro si hu­bo un dam­ni­fi­ca­do ese fue Pe­dro Sánchez. Ma­riano Ra­joy y Pa­blo Igle­sias lo­gra­ron sus ob­je­ti­vos, mien­tras Al­bert Ri­ve­ra con­si­guió des­ta­car. Ese es el dic­ta­men de los ex­per­tos con­sul­ta­dos por La Voz, que con­si­de­ran que el de­ba­te ten­drá una in­fluen­cia es­ca­sa en la cam­pa­ña elec­to­ral, ya que no ha apor­ta­do no­ve­da­des y se ha ce­le­bra­do cuan­do aún fal­tan ca­si dos se­ma­nas para el 26J.

DA­NIEL UREÑA 1

Sin ga­na­dor. No hu­bo un ga­na­dor cla­ro, pe­ro Ra­joy, Ri­ve­ra e Igle­sias pue­den es­tar sa­tis­fe­chos. El pre­si­den­te con­si­guió sa­lir dig­na­men­te de un es­ce­na­rio que a prio­ri era muy com­pli­ca­do para él, pe­ro fue ca­paz de res­pon­der bien a los ata­ques e in­clu­so do­mi­nar al­gu­nas par­tes del pro­gra­ma, co­mo la eco­no­mía. Ri­ve­ra es­tu­vo mu­cho me­jor que en di­ciem­bre: se­gu­ro, con­tun­den­te, có­mo­do, in­ci­si­vo y ca­paz de lan­zar pro­pues­tas. Igle­sias te­nía co­mo ob­je­ti­vo mos­trar­se más cal­ma­do y con un per­fil más mo­de­ra­do para ha­cer fren­te a los men­sa­jes que ape­lan al mie­do a Po­de­mos. 2 Más pre­sión para Sánchez. Es di­fí­cil pre­de­cir­lo, pe­ro creo que da­rá con­fian­za al PP, Ciu­da­da­nos y Po­de­mos y au­men­ta­rá la pre­sión so­bre Sánchez. 3 Lo peor que so­lo ha­ya uno. Fue un de­ba­te ágil, di­ná­mi­co, sin la ti­ra­nía de los tiem­pos y los tur­nos pac­ta­dos gra­cias al buen ha­cer de los mo­de­ra­do­res. No se ca­yó en un ni­vel de ata­ques per­so­na­les co­mo en otras oca­sio­nes. Lo peor del de­ba­te es que so­lo va­ya a ha­ber uno.

JAI­ME MI­QUEL 1

Per­die­ron los cua­tro. Per­die­ron los cua­tro, es­tán más vistos que el te­beo y no hi­cie­ron otra co­sa que re­pe­tir­le al elec­tor lo que ya sa­be. Fue­ron pre­vi­si­bles y abu­rri­dos. El de­ba­te de­cep­cio­nó, muy mal los cua­tro, la so­cie­dad tie­ne el aná­li­sis mu­cho más avan­za­do y es­pe­ra­ba otra co­sa.

2

Sin im­pac­to. Un de­ba­te sin im­pac­to o in­fluen­cia es­pe­cial en el 26J. No apor­ta­ron na­da nue­vo res­pec­to a la go­ber­na­bi­li­dad, co­mo si la co­sa no fuera con ellos. No han acla­ra­do du­das.

3

Ra­joy, mo­de­ra­do. Lo peor de Ri­ve­ra, su so­ber­bia; lo me­jor, su ca­pa­ci­dad de co­mu­ni­ca­ción. Lo me­jor de Ra­joy, su ca­pa­ci­dad para pa­re­cer cen­tral, mo­de­ra­do o sen­sa­to, cuan­do el PP ocu­pa el es­pa­cio elec­to­ral equi­va­len­te al de Le Pen. Lo peor, su sen­ti­do pre­de­mo­crá­ti­co de cla­se go­ber­nan­te, no­so­tros, los que sabemos; los de­más, que no sa­ben. Lo peor de Sánchez, su in­fan­ti­lis­mo; lo me­jor, su plan­ta, su ima­gen, pe­ro lo es­tro­pea cuan­do ha­bla. Lo peor de Igle­sias fue lla­mar di­ver­si­dad a los ca­ta­la­nes. Lo me­jor, na­da, ya es­tá muy vis­to, no dice na­da nue­vo y abu­rre co­mo los de­más.

FÉ­LIX OR­TE­GA 1

De­pen­de. Si aten­de­mos al re­fuer­zo de sus vo­tan­tes, creo que ga­na­ron quie­nes po­la­nal. ri­za­ron más la dis­cu­sión: Ra­joy e Igle­sias. Pe­ro si nos fi­ja­mos en los in­de­ci­sos, Igle­sias fue el me­nos con­vin­cen­te al no des­pe­jar du­das so­bre sus mo­de­los de re­fe­ren­cia. Una va­lo­ra­ción más glo­bal, ba­sa­da en la ca­li­dad y ca­pa­ci­dad de ofre­cer pro­pues­tas cohe­ren­tes y ade­cua­das a las pre­gun­tas for­mu­la­das, lle­va a la con­clu­sión de que nin­gún can­di­da­to ga­nó el de­ba­te.

2

Vo­la­ti­li­dad. El de­ba­te ha si­do un acon­te­ci­mien­to me­diá­ti­co y su efec­to so­bre la cam­pa­ña de­pen­de­rá de que per­ma­nez­ca en las agen­das de los me­dios. La vo­la­ti­li­dad de es­tas, lo ex­pul­sa­rá pron­to. La cam­pa­ña se­gui­rá sien­do de­ci­si­va, más que este de­ba­te, para la mo­vi­li­za­ción de in­de­ci­sos.

3

El for­ma­to lo di­fi­cul­tó. Lo me­jor del de­ba­te, su me­ra exis­ten­cia por lo ex­cep­cio- El res­to, no tan­to: acla­ró po­co. El for­ma­to, sa­tu­ra­do de blo­ques y pre­gun­tas fa­vo­re­cía ge­ne­ra­li­da­des y mo­nó­lo­gos, di­fi­cul­tan­do cohe­ren­cia y dis­cu­sio­nes. Los pe­rio­dis­tas, al­go des­bor­da­dos y po­co in­ci­si­vos, no im­pi­die­ron los si­len­cios o el es­ca­pis­mo a las cues­tio­nes plan­tea­das. Los po­lí­ti­cos, ape­ga­dos a guio­nes pre­co­ci­na­dos (con mu­cho es­lo­gan que na­da ex­pli­ca), ca­re­cie­ron de es­pon­ta­nei­dad y de ca­pa­ci­da­des dia­léc­ti­cas.

SAN­TIA­GO MAR­TÍ­NEZ 1

Ga­na­ron Ra­joy e Igle­sias. En un de­ba­te a cua­tro es di­fí­cil dar un cla­ro ga­na­dor, ya que los men­sa­jes se di­lu­yen, y, al con­tra­rio que en un ca­ra a ca­ra, no hay un efec­to de su­ma ce­ro en­tre los con­trin­can­tes que ayu­de a tal fin. Creo que ga­na­ron Igle­sias y Ra­joy, por­que lo­gra­ron re­for­zar la es­tra­te­gia de po­la­ri­za­ción exis­ten­te. Las ex­pec­ta­ti­vas de Ra­joy eran tan ba­jas que lo­gró sor­pren­der, y eso ya es un éxi­to.

2

Es­ca­sa in­fluen­cia. Es­ca­sa, de­bi­do a la fal­ta de pro­xi­mi­dad del de­ba­te con el do­min­go elec­to­ral, y por­que los de­ba­tes an­te to­do sir­ven para afian­zar y mo­vi­li­zar a tu elec­to­ra­do. Si fuera una cam­pa­ña con dos cla­ros fa­vo­ri­tos y la vic­to­ria es­tu­vie­ra re­ñi­da, sin du­da in­flui­ría, pe­ro en la si­tua­ción ac­tual creo que el de­ba­te ha con­tri­bui­do a ge­ne­rar más du­das que lu­ces en mu­chos elec­to­res.

3 Sánchez no ge­ne­ró un mar­co fa­vo­ra­ble. De Ra­joy, lo me­jor fue ale­jar­se del cuer­po a cuer­po con sus ri­va­les. Lo peor, su fal­ta de do­mi­nio es­cé­ni­co: tem­ble­que de pier­nas y tics ner­vio­sos en los ojos. Lo me­jor de Sánchez fue su do­mi­nio es­cé­ni­co, en­tre­na­do y evi­den­cia­do en sus pos­tu­ras de es­cu­cha ac­ti­va du­ran­te los pla­nos de in­ter­ven­ción de Ra­joy. Lo peor, no lo­grar ge­ne­rar un mar­co de de­ba­te pro­pio y pro­pi­cio a sus in­tere­ses. De Igle­sias, des­ta­có su au­to­con­trol para no dar una ima­gen agre­si­va. Lo peor, cier­tos pla­nos so­bre­ac­tua­dos de ne­ga­ción a los ata­ques de Ri­ve­ra. Este tu­vo el mo­men­to de me­jor en­gan­che con la au­dien­cia al ape­lar emo­cio­nal­men­te a Ra­joy a una re­fle­xión pen­san­do en el bien de España.

CARLOS BA­RRE­RA 1

Ri­ve­ra, ven­ce­dor. Si nos ate­ne­mos al pun­to de par­ti­da de ca­da uno y a sus ex­pec­ta­ti­vas, Ri­ve­ra. Fue quien me­jor apro­ve­chó el de­ba­te. En una di­fí­cil po­si­ción por ser el me­nos pre­si­den­cia­ble y el más pres­cin­di­ble de los cua­tro, tu­vo tiem­po para ata­car a Igle­sias y a Ra­joy en un des­do­bla­mien­to com­pli­ca­do. Ra­joy se de­fen­dió bien en su mo­do pre­si­den­cial. Igle­sias do­mi­nó, co­mo sa­be, el es­ce­na­rio y con­tu­vo el tono en­cres­pa­do de otras oca­sio­nes. Sánchez, muy ne­ce­si­ta­do, no aca­bó de en­gan­char y no su­po dispu­tar el li­de­raz­go de la iz­quier­da a Igle­sias.

2

Un ele­men­to más. El de­ba­te es un ele­men­to más de cam­pa­ña. Cier­ta­men­te es la pri­me­ra vez que se ha­ce uno con los cua­tro lí­de­res y sus efec­tos pue­den ser des­co­no­ci­dos. Creo que no se va a tra­du­cir en fuer­tes tras­va­ses de vo­tos o de­can­ta­ción de in­de­ci­sos. Las du­das pue­den se­guir en­tre PP y Ciu­da­da­nos y PSOE y Uni­dos Po­de­mos. Que­da cam­pa­ña por de­lan­te.

3 Lo me­jor, que se ha­ya ce­le­bra­do. Lo peor del de­ba­te: su rea­li­za­ción téc­ni­ca y la des­ca­fei­na­da la­bor de los mo­de­ra­do­res, sal­vo Vi­cen­te Va­llés, que fue el más in­ci­si­vo. Lo me­jor: ver por fin a los cua­tro de­ba­tien­do ca­ra a ca­ra, al­go tan ne­ce­sa­rio en de­mo­cra­cia.

1 ¿Quién cree que ga­nó el de­ba­te a cua­tro y por qué? 2 ¿Qué in­fluen­cia ten­drá el de­ba­te en la cam­pa­ña elec­to­ral y en qué sen­ti­do? 3 ¿Qué fue lo me­jor y lo peor del de­ba­te?

ILUS­TRA­CIÓN PI­LAR CA­NI­CO­BA

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