El fis­cal man­tie­ne la pe­ti­ción de 15 años de cár­cel pa­ra Pis­to­rius

La de­fen­sa di­ce que la pri­sión so­lo des­trui­ría al atle­ta

La Voz de Galicia (Lugo) - - SOCIEDAD - M. P.

Una per­so­na vul­ne­ra­ble y asus­ta­da, que tie­ne mie­do que le ata­quen y apenas pue­de de­fen­der­se sin sus pier­nas or­to­pé­di­cas, por eso re­cu­rre al ar­ma y al dis­pa­ro. Así pin­tó ayer al atle­ta Os­car Pis­to­rius su abo­ga­do, Barry Roux, en la que ha si­do la úl­ti­ma se­sión del jui­cio por ase­si­na­to de su no­via, Ree­ve Steen­kamp: «Quie­ren ima­gi­nar­se a Pis­to­rius co­rrien­do ha­cia el ba­ño con una me­da­lla de oro en el cue­llo», di­jo el le­tra­do. Tam­bién alu­dió al me­nos del año que el de­por­tis­ta pa­só en la cár­cel: ya es­tá reha­bi­li­ta­do y la cár­cel no ha­ría más que «des­truir­le».

Sin em­bar­go, el fis­cal Ge­rrie Nel no cam­bió de pa­re­cer: «Pe­di­mos 15 años de cár­cel co­mo mí­ni­mo. Pe­di­mos una lar­ga pena

de pri­sión», di­jo en su ale­ga­to. Y es que en ca­so de ase­si­na­to la pena mí­ni­ma en Su­dá­fri­ca es de 15 años pe­ro a ve­ces se re­du­ce si hay ate­nuan­tes. Eso se sa­brá el día 6 de ju­lio, fe­cha in­di­ca­da por la jue­za Tho­ko­zi­le Ma­si­pa pa­ra dar a co­no­cer la sen­ten­cia.

Co­mo se re­cor­da­rá, el ca­so Pis­to­rius con­mo­cio­nó a Su­dá­fri­ca. El atle­ta ha­bía par­ti­ci­pa­do en el 2012 en los Jue­gos Olím­pi­cos de Lon­dres no en su ver­sión pa­ra­olím­pi­ca y era con­si­de­ra­do un hé­roe por su de­ter­mi­na­ción y es­fuer­zo tras ha­ber per­di­do las pier­nas sien­do be­bé por no te­ner pe­ro­né. Un año des­pués de los Jue­gos, el 14 de fe­bre­ro, ma­tó a su no­via, Ree­va Steen­kamp; se­gún él, por­que la con­fun­dió con un la­drón y dis­pa­ró cua­tro ti­ros a tra­vés de la puer­ta del ba­ño. La fa­mi­lia de Steen­kamp sos­tie­ne que se tra­tó de un ase­si­na­to, y que Pis­to­rius mien­te.

El atle­ta fue con­de­na­do a 5 años por ho­mi­ci­dio —me­nos de uno en la cár­cel y aho­ra en arres­to do­mi­ci­lia­rio—. El ca­so se re­vi­sa co­mo ase­si­na­to.

ALON SKUY EFE

Vul­ne­ra­bi­li­dad. «Son las tres de la mañana, to­do es­tá os­cu­ro. Sin sus pró­te­sis, su equi­li­brio es pre­ca­rio y no es ca­paz de de­fen­der­se», re­la­tó el abo­ga­do Barry Roux mien­tras Pis­to­rius llo­ra­ba y an­da­ba con sus mu­ño­nes por la sa­la del Tri­bu­nal Su­pre­mo de Ape­la­cio­nes de Pre­to­ria.

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