Pa­pe­le­ta en blan­co y nu­la, so­lo cuen­tan co­mo des­con­ten­to

La Voz de Galicia (Lugo) - - A Fondo -

No es lo mis­mo votar en blan­co, que ejer­cer un su­fra­gio nu­lo. El pri­me­ro en­tra en la ecua­ción de la ley D´Hont, el mo­de­lo pro­por­cio­nal de re­par­to de es­ca­ños que ri­ge en Es­pa­ña. El se­gun­do, a efec­tos de re­cuen­to, equi­va­le a no acu­dir a las ur­nas. La ra­zón es que los vo­tos en blan­co (aque­llos que no tie­nen nin­gu­na pa­pe­le­ta den­tro del so­bre) cuen­tan co­mo vá­li­dos. De ahí que a la ho­ra de ha­cer el re­cuen­to to­tal se su­men y, en con­se­cuen­cia el nú­me­ro de apo­yos que de­ben ob­te­ner los par­ti­dos es ma­yor, ya que tie­nen que al­can­zar un mí­ni­mo de un 3 % de los vo­tos pa­ra en­trar en la dis­tri­bu­ción de es­ca­ños.

Un ejem­plo prác­ti­co: en las elecciones a las Cor­tes Ge­ne­ra­les del 2008 en la pro­vin­cia de Lu­go hu­bo 245.518 vo­tos a can­di­da­tu­ras. Otros 2.252 vo­tos fue­ron en blan­co. En ca­so de no con­ta­bi­li­zar­se los en blan­co, los par­ti­dos de­be­rían ha­ber ob­te­ni­do un mí­ni­mo de 7.365 vo­tos pa­ra en­trar en el re­par­to de es­ca­ños, pe­ro al su­mar los vo­tos en blan­co la can­ti­dad de­be­ría al­can­zar 7.433. La cues­tión, di­cen ex­per­tos, es que real­men­te una di­fe­ren­cia de ese ti­po no sue­le in­fluir en el re­par­to he­cho por la ley D´Hont por­que no sue­le ha­ber un mar­gen tan pe­que­ño pa­ra en­trar o no en el re­par­to.

Par­tien­do de esa ba­se, el mo­de­lo elec­to­ral que ri­ge en Es­pa­ña di­vi­de el te­rri­to­rio en 50 cir­cuns­crip­cio­nes que coin­ci­den con ca­da una de las pro­vin­cias, ade­más de las ciu­da­des au­tó­no­mas de Ceu­ta y Me­li­lla.

Pa­ra po­der en­trar en el re­par­to de es­ca­ños, una can­di­da­tu­ra de­be de te­ner un mí­ni­mo del 3 % de los vo­tos con­ta­bi­li­za­dos en la pro­vin­cia. Una vez eli­mi­na­dos los que no al­can­zan ese lí­mi­te, los apo­yos ob­te­ni­dos por ca­da can­di­da­tu­ra se van di­vi­dien­do en­tre uno, dos, tres, cuatro... El pri­mer es­ca­ño es pa­ra el que su­ma la can­ti­dad ma­yor, el se­gun­do pa­ra la se­gun­da... El re­par­to con­ti­núa has­ta com­ple­tar los es­ca­ños que co­rres­pon­den a esa pro­vin­cia.

¿Có­mo se ha­ce el re­par­to de los 350 es­ca­ños del Con­gre­so? Ca­da cir­cuns­crip­ción de­be te­ner un mí­ni­mo de dos re­pre­sen­tan­tes en la cá­ma­ra de dipu­tados, me­nos Ceu­ta y Me­li­lla que par­ten de uno. Los 248 res­tan­tes se re­par­te pro­por­cio­nal­men­te a la po­bla­ción de ca­da una de las pro­vin­cias.

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