«Black Fri­day»

El por­ta­zo de los británicos a sus so­cios eu­ro­peos pro­vo­ca una de­ba­cle his­tó­ri­ca en las bol­sas, peor in­clu­so que en los días más ne­gros que si­guie­ron a la caí­da de Leh­man Brot­her’s

La Voz de Galicia (Lugo) - - A Fondo - MERCEDES MO­RA

Eu­ro­pa se tam­ba­lea. Otra vez. Se de­rrum­ba, más bien Y el mie­do cam­pa a sus an­chas. Una vez más. Y aho­ra no es un PIG el que lo ha en­re­da­do to­do y es­par­ci­do el desa­so­sie­go. Sino to­do un pe­so pe­sa­do de la UE. No es Gre­cia. Es el Reino Unido. Su por­ta­zo en las na­ri­ces a Eu­ro­pa lo ha pues­to to­do pa­tas arri­ba. Y en los mer­ca­dos, el des­ca­la­bro ha es­ta­do a la al­tu­ra de lo acon­te­ci­do en sue­lo bri­tá­ni­co. His­tó­ri­co.

Ha­bían apos­ta­do a que aque­llo que tan­to te­mían, al fi­nal, no su­ce­de­ría. Pe­ro se equi­vo­ca­ron. De ca­bo a ra­bo. Triun­fó el bre­xit en el re­fe­ren­do. Y se ha­bían ido a la ca­ma con­ven­ci­dos de que ga­na­rían los par­ti­da­rios de que­dar­se. Los pi­lló con el pie cam­bia­do. Y to­do lo ma­lo que ha­bían di­cho los ana­lis­tas que su­ce­de­ría si eso lle­ga­ba a pa­sar, aca­bó su­ce­dien­do. Las bol­sas se des­plo­ma­ron; la li­bra, tam­bién; las pri­mas de ries­go de los más dé­bi­les se ca­len­ta­ron de gol­pe y los ac­ti­vos re­fu­gio ca­si no die­ron abas­to pa­ra pro­por­cio­nar co­bi­jo a tan­to in­ver­sor asus­ta­do. Que se lo di­gan si no al fran­co sui­zo, que se apre­ció tan­to que su ban­co cen­tral tu­vo que in­ter­ve­nir pa­ra ba­jar la ca­len­tu­ra.

To­do un se­ñor Black Fri­day. Un vier­nes ne­gro en to­da re­gla. Tal fue la des­ban­da­da, que el Ibex fir­mó el ma­yor ba­ta­ca­zo de su his­to­ria. Per­dió un 12,35 %. Ni en lo peor de la tor­men­ta que si­guió a la quie­bra de Leh­man Brot­her’s ha­bía su­fri­do tan­to el prin­ci­pal in­di­ca­dor de la Bol­sa es­pa­ño­la. Arras­tra­do por la pro­fun­di­dad de la he­ri­da que el bre­xit de­jó en los va­lo­res es­pa­ño­les con más in­tere­ses en el Reino Unido. Pe­sos pe­sa­dos co­mo Te­le­fó­ni­ca, cu­ya co­ti­za­ción ba­jó más del 16 %, o IAG, fru­to de la fu­sión en­tre Ibe­ria y Bri­tish Air­ways, que se hun­dió un 26,86 %.

Men­ción apar­te me­re­cen los des­ca­la­bros de la ban­ca. En to­dos los par­qués, no so­lo en el es­pa­ñol. En ca­sa, el Santander —tie­ne un ter­cio de su ba­lan­ce en el Reino Unido, país que en el pri­mer tri­mes­tre apor­tó ca­si un cuar­to del be­ne­fi­cio de la en­ti­dad— se de­jó ca­si un 20 % de su va­lor. De na­da sir­vie­ron las palabras de su pre­si­den­ta pa­ra cal­mar los áni­mos. «Se­gui­mos tan com­pro­me­ti­dos co­mo siem­pre con nues­tros equi­pos y clien­tes en el Reino Unido», di­jo Ana Bo­tín en una no­ta, que apro­ve­chó tam­bién pa­ra re­sal­tar que el mo­de­lo de ne­go­cio del ban­co «di­ver­si­fi­ca­do y cen­tra­do en ban­ca co­mer­cial» les apor­ta «es­ta­bi­li­dad y for­ta­le­za». Si­mi­lar fue el va­ra­pa­lo que se lle­vó el Sa­ba­dell, due­ño des­de ha­ce un año del TSB.

60.000 mi­llo­nes en jue­go

En con­jun­to, las em­pre­sas del Ibex se jue­gan en te­rri­to­rio bri­tá­ni­co in­ver­sio­nes de 60.000 mi­llo­nes de eu­ros, que se di­ce pron­to. Es ca­si la mis­ma ci­fra que se de­jó ayer el Ibex: 63.000 mi­llo­nes,

el equi­va­len­te a un 5,7 % del PIB.

La de­pre­cia­ción de la li­bra y la con­trac­ción eco­nó­mi­ca que pa­ra los británicos trae­rá apa­re­ja­da la salida de la UE —la OCDE fi­ja en un 3,3 % la caí­da del PIB a me­dio pla­zo— es el es­ce­na­rio con el que ten­drán que bre­gar a par­tir de aho­ra las em­pre­sas es­pa­ño­las. Stan­dard & Poor’s, que ayer ya ad­vir­tió al Reino Unido que así no hay quien man­ten­ga la pre­cia­da tri­ple A, di­ce que la salida de la UE da­ña­rá la con­fian­za y la in­ver­sión y re­pre­sen­ta un ries­go sig­ni­fi­ca­ti­vo pa­ra la eco­no­mía del país.

La City, la gran dam­ni­fi­ca­da

Por no ha­blar de los da­ños pa­ra la City, que ya pue­de ir pre­pa­rán­do­se pa­ra ver a mu­chos ban­cos de in­ver­sión ha­cer sus ma­le­tas rum­bo a pla­zas eu­ro­peas, co­mo Fránc­fort, Pa­rís o Du­blín; o asiá­ti­cas, co­mo Hong Kong o Sin­ga­pur. En el prin­ci­pal cen­tro

fi­nan­cie­ro eu­ro­peo tra­ba­jan más de dos mi­llo­nes de per­so­nas.

El es­tré­pi­to de las caí­das se es­cu­chó por to­da Eu­ro­pa. Don­de más, en la Bol­sa de Ate­nas, que se de­jó un 13,42 %. Atro­na­dor. Cu­rio­sa­men­te, Lon­dres fue la me­nos va­pu­lea­da, con un des­cen­so del 3,16 % ¿Por qué? La cla­ve es­tá en la li­bra. Su des­plo­me —ayer su­frió una de las ma­yo­res caí­das de su his­to­ria, por mo­men­tos su­pe­rior al 10%, hasta ni­ve­les de 1985— su­po­ne to­do una ven­ta­ja pa­ra buena par­te de los pe­sos pe­sa­dos del par­qué lon­di­nen­se. Y eso por­que más del 70 % de las ven­tas de las gran­des com­pa­ñías co­ti­za­das se ge­ne­ran fue­ra de las fron­te­ras pa­trias.

Mien­tras tan­to, en el mer­ca­do de deu­da, las pri­mas de ries­go, so­bre to­do las de los paí­ses más dé­bi­les, subían de gol­pe un mon­tón de pel­da­ños. Y eso con el ren­di­mien­to del bono ger­mano a diez años, to­do un re­fu­gio en me­dio de la tor­men­ta, en te­rreno ne­ga­ti­vo. Los in­ver­so­res que qui­sie­ran de­po­si­tar ayer su di­ne­ro en es­tos tí­tu­los, a prue­ba de te­rre­mo­tos, de­bían pa­gar un 0,14 %.

La pri­ma, en 190 pun­tos

Con esos mim­bres, la pri­ma de ries­go es­pa­ño­la lle­gó a dis­pa­rar­se hasta los 190 pun­tos, ca­si 50 más que la vís­pe­ra. To­ca­ba así el ni­vel más al­to des­de fe­bre­ro del 2014. Al cie­rre de las bol­sas, la bre­cha con el to­do­po­de­ro­so bono ale­mán se ha­bía es­tre­cha­do al­go más, hasta los 179 pun­tos bá­si­cos, ca­si 40 más que el jue­ves. La ita­lia­na aca­bó en 164; la por­tu­gue­sa, en 366; y la grie­ga, en 787. Y, en el mer­ca­do de di­vi­sas, no so­lo su­frió la li­bra. Tam­bién el eu­ro. La mo­ne­da úni­ca, otra vez en la cuer­da flo­ja a los ojos de mu­chos, ini­ció el día con un ba­ta­ca­zo su­pe­rior al 3 %. En los peo­res mo­men­tos del día, lle­gó a co­ti­zar­se in­clu­so por de­ba­jo de los 1,10 dó­la­res. A úl­ti­ma ho­ra de la tar­de ha­bía me­jo­ra­do hasta los 1,112.

Y los ban­cos cen­tra­les, al pie del ca­ñón. Co­mo era de es­pe­rar. El go­ber­na­dor del Ban­co de In­gla­te­rra di­jo es­tar pre­pa­ra­do pa­ra in­yec­tar 250.000 mi­llo­nes de li­bras (más de 312.000 mi­llo­nes de eu­ros) en el sis­te­ma. Y, Drag­hi, per­tre­cha­do y lis­to pa­ra dis­pa­rar.

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