¿Ba­ja­rá un ga­lle­go de 10 se­gun­dos?

La Voz de Galicia (Lugo) - - Deportes -

Los es­pe­cia­lis­tas afir­man que pa­sa­rán mu­chos años an­tes de que un atle­ta de Ga­li­cia ba­je de tal fron­te­ra

El de­ba­te so­bre los lí­mi­tes del hom­bre se re­abre de ma­ne­ra cí­cli­ca. An­te­ayer, Bruno Hor­te­lano es­ta­ble­ció un nue­vo ré­cord de Es­pa­ña de los 100 me­tros li­sos. De­tu­vo el cro­nó­me­tro en 10.06 se­gun­dos. Ga­li­cia ha re­gis­tra­do un au­ge en el cam­po de la ve­lo­ci­dad en tem­po­ra­das re­cien­tes. Las mar­cas de al­gu­nos es­pe­cia­lis­tas co­mo Mau­ro Tria­na, de 20 años de edad, han di­bu­ja­do un pa­no­ra­ma es­pe­ran­za­dor. No obs­tan­te, la mí­ti­ca ba­rre­ra de los diez se­gun­dos en el hec­tó­me­tro pa­re­ce le­jos del al­can­ce de los es­pe­cia­lis­tas au­tóc­to­nos.

¿Cuán­do se po­drá ba­jar en Ga­li­cia de los diez se­gun­dos?

El he­cho de que un ve­lo­cis­ta ga­lle­go pue­da ba­jar de los diez se­gun­dos pa­re­ce utó­pi­co. Así lo ex­pre­sa Jo­sé Car­los Tu­ñas, en­tre­na­dor de Mau­ro Tria­na: «Aho­ra mis­mo, no veo a na­die ca­paz de acer­car­se a esa mar­ca. Pe­ro tam­po­co de ha­cer­lo a los 10.20 o los 10.30». Una opi­nión pa­re­ci­da vier­te el téc­ni­co San­tia­go Fe­rrer. «Ese lo­gro es­tá a años luz, pe­ro tam­bién lo es­tá en Es­pa­ña. La úni­ca so­lu­ción po­dría ser que apa­re­cie­se un chi­co con una ge­né­ti­ca muy des­ta­ca­da», afir­ma.

Isi­do­ro Hor­ni­llos, pre­si­den­te de la Fe­de­ra­ción Ga­lle­ga, com­par­te la opi­nión de Fe­rrer: «Pa­sa­rán dé­ca­das hasta que al­guien pue­da ba­jar de los diez se­gun­dos a no ser que apa­rez­ca al­guien con una ge­né­ti­ca im­por­ta­da».

¿Es la ge­né­ti­ca la cla­ve pa­ra ba­jar de los diez se­gun­dos?

La ra­za ne­gra cuen­ta con una gran ven­ta­ja en las prue­bas de ve­lo­ci­dad. «El úni­co blan­co ca­paz de ba­jar de los diez se­gun­dos ha si­do Le­mai­tre», re­cuer­da Tu­ñas. San­tia­go Fe­rrer ex­pli­ca que «sin ge­né­ti­ca, no se ha­ce na­da. Des­pués es­tá el que­rer. Y tam­bién los há­bi­tos, en los que yo co­lo­co cua­tro pa­tas: los es­tu­dios, el des­can­so, la ali­men­ta­ción y el en­tre­na­mien­to».

En es­te sen­ti­do, Hor­ni­llos ma­ni­fies­ta que «la ve­lo­ci­dad tie­ne mu­cho que ver con la ge­né­ti­ca. El que tie­ne ta­len­to, des­ta­ca en­se­gui­da. Pe­ro el ta­len­to re­quie­re tam­bién un tra­ba­jo de pla­ni­fi­ca­ción».

¿Se dan en Ga­li­cia las con­di­cio­nes pa­ra for­jar ve­lo­cis­tas?

En un cli­ma hú­me­do y, mu­chas ve­ces, frío, el re­to de adies­trar ve­lo­cis­tas pa­re­ce com­pli­car­se en Ga­li­cia. «Aquí la meteorología no es la más ade­cua­da. Du­ran­te mu­cho tiem­po, se dan cam­bios brus­cos de tem­pe­ra­tu­ra y, en esas con­di­cio­nes, el múscu­lo no reac­cio­na. Ade­más, es­ta dis­ci­pli­na es muy trai­do­ra con las le­sio­nes», me­di­ta San­tia­go Fe­rrer.

Otro de los as­pec­tos que sue­le po­ner­se en te­la de jui­cio es si exis­ten ins­ta­la­cio­nes ade­cua­das en la co­mu­ni­dad pa­ra que la pre­pa­ra­ción de los atle­tas sea óp­ti­ma. «No son fun­da­men­ta­les», ase­gu­ra Tu­ñas. «Mau­ro Tria­na se es­tá en­tre­nan­do en ins­ta­la­cio­nes ter­cer­mun­dis­tas y, pe­se a ello, es­tá pul­ve­ri­zan­do sus mar­cas», agre­ga.

Fe­rrer, por su par­te, lan­za una re­fle­xión so­bre la in­fluen­cia que los as­pec­tos so­cio­cul­tu­ra­les pue­den te­ner so­bre el pre­sen­te del atle­tis­mo: «Vi­vi­mos en una so­cie­dad muy con­for­ta­ble y pa­ra lle­gar a plan­tear­se mar­cas de esa di­men­sión lo pri­me­ro que tie­ne que ha­ber es ne­ce­si­dad. Es pre­ci­so el com­pro­mi­so y el afán de superación. Es al­go que no veo aho­ra mis­mo. La so­cie­dad de aho­ra no tie­ne na­da que ver con la de ha­ce tres dé­ca­das, cuan­do yo em­pe­cé a en­tre­nar».

¿Cuál es el pre­sen­te de la ve­lo­ci­dad en Ga­li­cia?

A la ho­ra de ha­blar so­bre el pre­sen­te de la ve­lo­ci­dad en Ga­li­cia, los de­dos apun­tan ha­cia Mau­ro Tria­na. «Veo una si­mi­li­tud en­tre su evo­lu­ción y la de Bruno Hor­te­lano —co­men­ta Hor­ni­llos—. Ha me­jo­ra­do mu­chí­si­mo, pe­ro a lo me­jor lo veo más en los 200 me­tros, dis­tan­cia en la que creo que pue­de ba­jar de 21 se­gun­dos es­ta tem­po­ra­da».

«La ve­lo­ci­dad en Ga­li­cia es­tá vi­vien­do una épo­ca muy dul­ce», afir­ma Tu­ñas, quien tam­bién ad­vier­te que «no hay que te­ner pri­sa por que­mar eta­pas. Por ejem­plo, Hor­te­lano no ha sa­li­do de re­pen­te».

¿La téc­ni­ca pue­de ser la cla­ve en el desa­rro­llo?

Con po­ten­cia­les fí­si­cos so­bre el pa­pel más li­mi­ta­dos que los que exis­ten en otros lu­ga­res, a los sprin­ters ga­lle­gos les que­da la ba­za de pu­lir de­ta­lles pa­ra me­jo­rar sus pres­ta­cio­nes en el hec­tó­me­tro. «Pa­ra la ve­lo­ci­dad, se na­ce», in­di­ca Fe­rrer. «Otra co­sa es có­mo se desa­rro­lla des­pués. Los ja­mai­ca­nos, por ejem­plo, pue­den ti­rar del fí­si­co. Pe­ro los la­ti­nos no te­ne­mos esas con­di­cio­nes y so­lo nos que­da tra­ba­jar la téc­ni­ca», ase­ve­ra.

«Pe­se a to­da la ri­que­za ge­né­ti­ca que hay en Es­pa­ña, pa­re­ce que aquí es­tán más in­di­ca­das mo­da­li­da­des co­mo la mar­cha, el fon­do o el me­dio fon­do. Cues­ta más ba­jar de los diez se­gun­dos en los 100 me­tros que de los 3.31 mi­nu­tos en los 1.500», se­ña­la Isi­do­ro Hor­ni­llos. «Pa­ra al­can­zar el má­xi­mo ni­vel, es ne­ce­sa­ria una es­pe­cia­li­za­ción de ocho o diez años. Y tam­bién afectan las le­sio­nes que se su­fran y el en­tre­na­mien­to que se ha­ya lle­va­do a ca­bo», apun­ta.

AN­TO­NIO COR­TÉS

Denis Ga­lan es el ac­tual plus­mar­quis­ta ga­lle­go en los 100 me­tros li­sos, con 10 se­gun­dos y 54 cen­té­si­mas.

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