Bi­ci­cle­tas

La Voz de Galicia (Lugo) - - Deportes - Mariluz Fe­rrei­ro

En las mar­chas ci­clo­tu­ris­tas, los aficionados sue­len vi­gi­lar con de­vo­ción los mo­vi­mien­tos de los pro­fe­sio­na­les que par­ti­ci­pan. Pe­ro des­de hace unos años los co­rre­do­res que se ga­nan la vi­da en el pe­lo­tón tam­bién mi­ran con asom­bro las bi­ci­cle­tas de los glo­be­ros. En al­gu­na oca­sión se es­cu­cha en voz ba­ja: «Dios mío, creo que la su­ya es más ca­ra que la mía».

Un ami­go co­men­ta­ba que, co­mo re­sul- ta­do de es­ta fie­bre, más de uno y una ha en­ga­ña­do a su pa­re­ja so­bre lo que tu­vo que pa­gar por su bi­ci, pe­ro fi­nal­men­te ha con­fe­sa­do con una es­pe­cie de tes­ta­men­to an­ti­ci­pa­do: «Ca­ri­ño, si al­gu­na vez me pa­sa al­go, nun­ca ven­das la bi­ci­cle­ta por el pre­cio que te di­je».

Uno de los sín­to­mas de esa epi­de­mia de los úl­ti­mos tiem­pos son esos pi­ques en­tre los ami­gue­tes de la gru­pe­ta que aso­man has­ta en los pa­seos do­mi­ni­ca­les. En­tra­ña­bles ci­clis­tas con ba­rri­gui­lla cer­ve­ce­ra que lu­cen mai­llots de úl­ti­ma ge­ne­ra­ción y se re­tan en las fal­das del mon­te Xalo o en las ram­pas del Aloia con un ha­cha­zo mor­tal, co­mo si aque­llo fue­ra el Tour de Fran­cia en las he­rra­du­ras del Ga­li­bier. Vo­ra­ces co­rre­do­res

ama­teurs que imi­tan a Eddy Merckx y que es­prin­tan ba­jo la pan­car­ta de las fies­tas pa­tro­na­les del Car­men. Ex­per­tos en avi­tua­lla­mien­tos ener­gé­ti­cos. Son due­ños de su ob­se­sión. La­men­ta­ble­men­te, no siem­pre lo son de sus vi­das cuan­do avan­zan so­bre el as­fal­to. Por­que fal­ta cul­tu­ra ge­ne­ral pa­ra to­dos, los que lle­van mo­tor y los que no lo lle­van. Se ne­ce­si­tan más via­jes a Ho­lan­da y a Di­na­mar­ca.

Otro con­se­cuen­cia de la fie­bre de las dos rue­das es el ines­pe­ra­do flo­re­ci­mien­to de los equi­pos de ve­te­ra­nos. Al­gu­nos ca­si con pre­su­pues­to e ín­fu­las de gran ron­da ci­clis­ta. Gra­cias a pa­tro­ci­na­do­res vol­ca­dos con los que es­tán de vuel­ta y que pre­fie­ren ig­no­rar a los que es­tán lu­chan­do por lle­gar. Es su di­ne­ro, sí. Pe­ro es ex­tra­ño eso de em­pe­ñar­se en abo­nar con ge­ne­ro­si­dad la hier­ba se­ca y des­cui­dar, sin em­bar­go, la se­mi­lla. Por­que la ci­clis­ta cantera se apa­ga. En Ga­li­cia. En Es­pa­ña.

De to­do hay en la vi­ña del de­por­te. A otros pa­re­ce que les cues­ta apo­yar el de­por­te fe­me­nino por el sim­ple he­cho de que lo prac­ti­can (ojo, spoi­ler) mu­je­res. To­do avan­za. Los glo­be­ros, los mai­llots, los si­lli­nes. Pe­ro hay co­sas que pa­re­ce que nun­ca cam­bian.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.