Los cuer­vos, la úl­ti­ma pla­ga pa­ra la que se so­li­ci­tan ba­ti­das

Co­tos de Vilalba, Pol o Cos­pei­to exi­gen re­du­cir su po­bla­ción an­te los gra­ves da­ños en el maíz y los si­los

La Voz de Galicia (Lugo) - - Lugo -

Tras la in­va­sión de ja­ba­líes de los cam­pos lu­cen­ses en los úl­ti­mos años, los cuer­vos se han con­ver­ti­do en la otra pla­ga que es­tá obli­gan­do a los agri­cul­to­res a pe­dir ba­ti­das pa­ra dis­mi­nuir su po­bla­ción an­te los gra­ves da­ños que cau­san en los cul­ti­vos.

Ayer mis­mo, el co­to de ca­za de Mos­tei­ro, de Pol, te­nía au­to­ri­za­da una ca­ce­ría de cór­vi­dos que ha­bían so­li­ci­ta­do por­que los ga­na­de­ros de la zo­na per­die­ron mu­chas hec­tá­reas de sem­bra­dos de maíz de­bi­do a los cuer­vos. Es­tas aves re­co­rren las tie­rras una vez plan­ta­do el maíz y van des­en­te­rran­do los gra­nos y co­mién­do­los. Ello provoca gran­des ex­ten­sio­nes sin plan­tas en los mai­za­les, con la co­rres­pon­dien­te pér­di­da eco­nó­mi­ca ya que el maíz es el fo­rra­je prin­ci­pal de mu­chas ex­plo­ta­cio­nes. Ade­más de que la com­pra del grano su­po­ne un gran des­em­bol­so eco­nó­mi­co pa­ra ca­da ex­plo­ta­ción, cu­yo di­ne­ro tam­bién se pier­de.

Tan­to ga­na­de­ros co­mo agri­cul­to­res ex­pli­can que lle­van años en­sa­yan­do va­rias ar­tes pa­ra es­pan­tar es­tas aves, y pa­ra ello han op­ta­do por col­gar plás­ti­cos en las zo­nas de cul­ti­vo o so­bre los si­los, así co­mo co­lo­car es­pe­jos que se mue­ven con el vien­to, o dis­cos com­pac­tos de mú­si­ca, que ha­cen el mis­mo efec­to es­pe­jo. Pe­ro a los po­cos días de co­lo­car­los, los cuer­vos se dan cuen­ta del en­ga­ño y ya no re­sul­tan efi­ca­ces.

Ade­más de los maí­ces, hay gra­ves da­ños en los si­los de fo­rra­je de las es­ta­bu­la­cio­nes ga­na­de­ras ya que los cuer­vos han apren­di­do que de­ba­jo de las lo­nas es­tá el maiz en­si­la­do, con sus bue­nos gra­nos, y les re­sul­ta una co­mi­da fá­cil de con­se­guir, so­lo rom­pien­do las lo­nas con las ga­rras y el pi­co has­ta ac­ce­der al fru­to. Es­ta ro­tu­ra provoca la en­tra­da de ai­re en la pi­la en­si­la­da y una pér­di­da del fo­rra­je.

Co­mo el cuer­vo es una es­pe­cie que no se ca­za, que prác­ti­ca­men­te no tie­ne de­pre­da­do­res que les co­man sus hue­vos, y cu­yos in­di­vi­duos son muy lon­ge­vos y du­ran va­rias dé­ca­das, la po­bla­ción de cór­vi­dos va en au­men­to ca­da año y la pre­sión ali­men­ti­cia hace que ata­quen cul­ti­vos y si­los pa­ra en­con­trar ali­men­to fá­cil. Por el mo­men­to no es un una pla­ga tan im­por­tan­te co­mo la del ja­ba­lí, pe­ro su re­pen­tino au­men­to en po­cos años hace de es­tos bi­chos otra amenaza pa­ra el cam­po.

Po­cas cap­tu­ras

Los ca­za­do­res ase­gu­ran ade­más que las ba­ti­das sir­ven de po­co por­que el cuer­vo es un ani­mal que cuan­do ve a los ca­za­do­res aban­do­na los cam­pos sin dar­les tiem­po a acer­car­se. Así, ca­da día de ca­za se sal­da con mu­chos me­nos cór­vi­dos aba­ti­dos con res­pec­to a los que au­to­ri­zó la Xun­ta. Ade­más, si hay nie­bla, co­mo ocu­rrió ayer en Pol, la ca­ce­ría tie­ne que sus­pen­der­se por fal­ta de vi­si­bi­li­dad, y hay que vol­ver a pe­dir­la pa­ra días pos­te­rio­res y es­pe­rar que lle­guen las au­to­ri­za­cio­nes.

En días pa­sa­dos so­li­ci­ta­ron ba­ti­das los ca­za­do­res de los co­tos de Xer­ma­de y Vilalba, así co­mo los de Pol y tam­bién al­guno de los co­tos de Cos­pei­to. Es una prác­ti­ca que en los úl­ti­mos años se es­tá ge­ne­ra­li­zan­do por­que ca­da vez se cer­ti­fi­can más da­ños de es­te ti­po.

Al­gu­nas gran­jas ya no plan­tan maíz y lo im­por­tan por­que el ja­ba­lí y el cuer­vo no les de­ja­ban na­da El cuer­vo se co­me la siem­bre en ma­yo y ju­nio; y el ja­ba­lí co­me las es­pi­gas en sep­tiem­bre

ROI FER­NÁN­DEZ

Una de las abi­ga­rra­das ban­da­das de cuer­vos que ya se pue­den ver ha­bi­tual­men­te .

AL­BER­TO LÓ­PEZ

Los cuer­vos, vo­lan­do so­bre una plan­ta­ción de maíz.

AL­BER­TO LÓ­PEZ

Lo­nas de silo ro­tas en una gran­ja de Xer­ma­de.

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