«Me ex­pul­sa­ron más ve­ces en cua­tro años co­mo en­tre­na­dor que en vein­te de ju­ga­dor»

La Voz de Galicia (Lugo) - - La Voz De Lugo -

—Pro­bó co­mo en­tre­na­dor, pe­ro ya lle­va unos años sin ejer­cer... —En­tre­né dos años al Vi­vei­ro ju­ve­nil y otros dos al Fol­guei­ro. En­tre mo­ti­vos la­bo­ra­les y que tam­po­co lle­gó na­da que me gus­ta­se mu­cho, lo de­jé. Pe­ro no me gus­ta tan­to co­mo ju­gar. Cuan­do era ju­ga­dor siem­pre dis­fru­ta­ba, de en­tre­na­dor a ve­ces ga­nas y ni así dis­fru­tas. En cua­tro años co­mo en­tre­na­dor me ex­pul­sa­ron más ve­ces que en vein­te co­mo fut­bo­lis­ta. Y hay que pe­lear con mu­cha gen­te, en el fút­bol afi­cio­na­do fal­ta com­pro­mi­so. A ve­ces, de 20 en el equi­po, en­tre­ná­ba­mos ocho. Echo de me­nos ju­gar, pe­ro no en­tre­nar. En ju­ve­ni­les es dis­tin­to por­que son chi­cos que to­da­vía tie­nen la ilu­sión de dar el sal­to. —De los en­tre­na­do­res que tu­vo, ¿a cuál le gus­ta­ría pa­re­cer­se? —De to­dos apren­dí co­sas, pe­ro tam­bién te­nían de­ta­lles que no me gus­ta­ban. Mo­li­na me en­se­ñó a es­tar siem­pre al 100 %, por­que cuan­do no lo es­ta­bas no ibas con­vo­ca­do; Saavedra, co­mo ju­ga­dor y en­tre­na­dor, en­ten­día el fút­bol co­mo na­die... Al fi­nal vas co­gien­do co­sas de to­dos. —Y de sus ex­com­pa­ñe­ros, ¿a cuál le gus­ta­ría po­der en­tre­nar? —Tu­ve la suer­te de ju­gar con ju­ga­do­res que po­drían ha­ber es­ta­do en ca­te­go­rías su­pe­rio­res. De he­cho, en el Avi­lés ju­gué con Manel, que lue­go fue ca­pi­tán del Real Ovie­do en los años de Onop­ko y com­pa­ñía, y tam­bién es­tu­vo en el De­por­ti­vo. En Vi­vei­ro, Saavedra era téc­ni­ca­men­te im­pre­sio­nan­te, ha­cía co­sas que pa­re­cía im­po­si­ble ver en Ter­ce­ra Di­vi­sión. Mi­gué­lez tam­bién era un de­lan­te­ro for­mi­da­ble. Fue­ron va­rios los ju­ga­do­res que pa­sa­ron por el Vi­vei­ro que, con suer­te, po­drían ha­ber lle­ga­do mu­cho más arri­ba.

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