O Ra­to, un río ocul­to ba­jo un grue­so man­to ver­de

Son nu­me­ro­sos los usua­rios que de­man­dan una lim­pie­za del cau­ce y la re­pa­ra­ción de pe­que­ñas de­fi­cien­cias

La Voz de Galicia (Lugo) - - Lugo - ENRIQUE G. SOU­TO

El del Ra­to cons­ti­tu­ye una par­te del par­que periurbano de Lu­go, que se de­be a la Dipu­tación, du­ran­te la pre­si­den­cia de Fran­cis­co Ca­cha­rro Pardo. Si du­ran­te to­do el año son nu­me­ro­sí­si­mos los lu­cen­ses que pa­sean, co­rren o mon­tan en bi­ci por el sen­de­ro de es­ta zo­na ver­de, en pri­ma­ve­ra y ve­rano el nú­me­ro de usua­rios au­men­ta con­si­de­ra­ble­men­te. El pa­seo, aun­que tie­ne as­pec­tos me­jo­ra­bles, se en­cuen­tra en buen es­ta­do. Pe­ro el río, gran pro­ta­go­nis­ta de es­te es­pa­cio, hay que in­tuir­lo ba­jo un enor­me man­to de hier­bas. Ade­más hay re­pa­ra­cio­nes que efec­tuar en su en­torno.

«Pa­pá, ¿y el río?», pre­gun­ta el pe­que­ño cu­rio­són. Y es que el río en mu­chos tra­mos no se ve ba­jo la enor­me ca­pa de hier­ba que cre­ce en él. Es­tá así por­que pa­re­ce que no en­tró, al me­nos has­ta aho­ra, en los pla­nes ex­pues­tos por la Con­fe­de­ra­ción Hi­dro­grá­fi­ca Mi­ño Sil pa­ra la lim­pie­za de cau­ces flu­via­les en la pro­vin­cia de Lu­go, que fue una de­man­da de la fe­de­ra­ción de aso­cia­cio­nes. El ca­so es que el Ra­to, a es­tas al­tu­ras, lle­va agua en to­dos los tra­mos en­tre las es­ca­le­ras de ac­ce­so al par­que en San Eu­fra­sio y la desem­bo­ca­du­ra en el Mi­ño, que no es al­go que ocu­rra to­dos los años a es­tas al­tu­ras. Pe­ro hay tra­mos en los que es pre­ci­so in­tuir el agua, por­que no se ve.

Por otro la­do, es de se­ña­lar que re­cien­te­men­te se han aco­me­ti­do, en di­cha zo­na al­gu­nas me­jo­ras en uno de los puen­te­ci­llos y hay otro en obras (ins­ta­la­ción de una nue­va pa­sa­re­la de ma­de­ra).

En lo que no se hi­zo na­da fue en el man­te­ni­mien­to y me­jo­ra de los car­te­les en los que se avi­sa de la im­por­tan­cia de man­te­ner ba­jo con­trol las me­di­das de la cin­tu­ra y se ofre­cen al­gu­nos con­se­jos. Es­tán tan vie­jos y gas­ta­dos, y tam­bién tan su­cios, que es di­fí­cil leer lo que po­nen.

Es­ca­le­ra

A la al­tu­ra del puen­te de la ca­rre­te­ra de A Fon­sa­gra­da, el agua, du­ran­te las úl­ti­mas tor­men­tas, se lle­vó por de­lan­te la tie­rra so­bre la que se apo­ya­ba la es­ca­le­ra de ce­men­to cons­trui­da en es­te pun­to pa­ra fa­ci­li­tar el ac­ce­so des­de la ca­rre­te­ra del Ra­to al pa­seo del río. Un usua­rio ha­bi­tual del par­que se­ña­ló: «Le­va así dous me­ses». El «así» del in­for­man­te in­clu­ye el deterioro de la in­fra­es­truc­tu­ra y las cin­tas de plás­ti­co que in­di­can que no se pue­de pa­sar por allí.

Ár­bol caí­do

A po­cos me­tros del puen­te de la an­ti­gua ca­rre­te­ra de A Fon­sa­gra­da hay un ár­bol caí­do al pie del pa­seo. Es­tá cla­ro que sus raíces no so­por­ta­ron el vien­to y el re­blan­de­ci­mien­to del te­rreno. Se ve que lle­va así ya al­gún tiem­po, pe­ro, su pre­sen­cia, evi­den­cia que na­die en la Dipu­tación de­ci­dió que ha­bía lle­ga­do el mo­men­to de re­ti­rar­lo. Por cier­to, a no mu­chos me­tros hay otro ár­bol caí­do, pe­ro es­tá en la orilla opues­ta a la del pa­seo y a na­die mo­les­ta. En cuan­to al pro­pio pa­seo, hay que de­cir que en el tra­mo che­quea­do es­tá en con­di­cio­nes muy acep­ta­bles, si bien en al­gu­nos pun­tos ad­mi­te al­gu­na me­jo­ra de po­co cos­te y bre­ve tiem­po de eje­cu­ción.

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