El cuer­po no tie­ne sig­nos de vio­len­cia y el la­drón que lo des­cu­brió no fue aún de­te­ni­do

La Voz de Galicia (Lugo) - - Galicia -

Un ro­bo fa­lli­do fue lo que per­mi­tió des­cu­brir el ca­dá­ver mo­mi­fi­ca­do de Mi­guel Val­due­za. La Guar­dia Ci­vil con­fir­mó que un la­drón en­tró en la vi­vien­da del fa­lle­ci­do el pa­sa­do mar­tes, po­si­ble­men­te a pri­me­ra ho­ra de la tar­de. Con una o dos pa­ta­das con­si­guió re­ven­tar la ce­rra­du­ra y ac­ce­der al pi­so. No le dio tiem­po a re­vol­ver na­da, ya que en­se­gui­da des­cu­brió el ca­dá­ver y hu­yó des­pa­vo­ri­do. De he­cho, al­gu­nos testigos lo vie­ron ba­jar las es­ca­le­ras «de tres en tres» y co­rrer ca­lle aba­jo. El ca­dá­ver fue tras­la­da­do al Chuac pa­ra rea­li­zar el aná­li­sis fo­ren­se y con­fir­mar la iden­ti­dad del cuer­po. Se­rá el hi­jo quien se ha­ga car­go de la in­hu­ma­ción.

Los fo­ren­ses ya le prac­ti­ca­ron la au­top­sia y, tal y co­mo su­po­nían, no se ha­lló signo al­guno de vio­len­cia. Fue una muer­te na­tu­ral. En cuan­to al tiem­po que lle­va­ba fa­lle­ci­do, no se pue­de pre­ci­sar, si bien han cons­ta­ta­do que su­pera los cin­co me­ses. Ade­más, el he­cho de que lle­va­se ro­pa de abri­go ha­ce su­po­ner que era in­vierno. El juz­ga­do que se hi­zo car­go del ca­so en­tre­gó ya el cuer­po del hom­bre a su hi­jo, que se en­car­ga­rá de los ofi­cios fú­ne­bres.

So­bre el la­drón, po­co que de­cir, sal­vo que no se lle­vó ab­so­lu­ta­men­te na­da del do­mi­ci­lio. En el pi­so no ha­bía ca­jo­nes re­vuel­tos. To­do es­ta­ba en or­den. La Guar­dia Ci­vil, que no en­con­tró hue­llas, su­po­ne que el ma­lan­dro en­tró en la vi­vien­da, abrió la puer­ta del sa­lón, don­de se en­con­tra­ba el ca­dá­ver, y al ver­lo sa­lió co­rrien­do del edi­fi­cio sin mi­rar atrás. Fue vis­to por un ve­cino y por los clien­tes de un bar, a los que lla­mó la aten­ción la pri­sa que lle­va­ba. Lue­go ata­ron ca­bos y lo se­ña­la­ron co­mo el la­drón.

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