«Pa­ra que un ju­ga­dor sal­ga tie­ne que sa­cri­fi­car­se y aquí ha fal­ta­do un po­co de eso»

La Voz de Galicia (Lugo) - - Deportes -

Róber con­si­de­ra que el se­llo de Mel «es ser va­lien­tes. No per­mi­tir que el ri­val ten­ga pro­ta­go­nis­mo». Con el téc­ni­co y su se­gun­do, Ro­ber­to Ríos, ha man­te­ni­do al­gu­na lar­ga char­la. «Es un en­tre­na­dor cer­cano. Se pue­de ha­blar con él, siem­pre den­tro de una ló­gi­ca. Agra­dez­co eso, es im­por­tan­te pa­ra el ju­ga­dor», sos­tie­ne. —El mís­ter es dis­tin­to, pe­ro el plan­tel ha cam­bia­do po­co res­pec­to al que ha­bía cuan­do se fue. Ha lla­ma­do la aten­ción el ni­vel de Val­ver­de. ¿Qué le pa­re­ce? —Es muy bueno. Muy buen ju­ga­dor. Nos ha sor­pren­di­do mu­cho a to­dos, de ver­dad. Po­ten­te, rá­pi­do, con buen ma­ne­jo de ba­lón. Lue­go ha­brá que ver­lo y ten­drá que tra­ba­jar como to­dos, pe­ro tie­ne muy bue­na pin­ta. —Róber tam­bién lla­mó la aten­ción muy pron­to. Ha­ce cin­co años, Fer­nan­do Váz­quez ya se re­fe­ría a us­ted como el cen­tral del fu­tu­ro aquí. Pe­ro has­ta lle­gar vi­vió va­rios mo­men­tos com­pli­ca­dos ¿Cuál fue el más du­ro? —El ter­cer año de ju­ve­ni­les. Ve­nía de ju­gar con el Fa­bril la tem­po­ra­da an­te­rior y en esa aca­bé ju­gan­do so­lo cin­co o seis par­ti­dos con el ju­ve­nil. Ahí me di cuen­ta de que es­to era di­fí­cil. Fue muy im­por­tan­te Ma­nu Mos­que­ra, que me dio con­fian­za otra vez. —Re­pre­sen­ta­rá a los de ca­sa en un Dé­por diez­ma­do en ese as­pec­to. In­sua re­cla­mó al sa­lir que se pres­ta­ra aten­ción a la can­te­ra ¿Cree que re­ci­be la su­fi­cien­te? —En el De­por­ti­vo se ha tra­ba­ja­do bien la can­te­ra; han sa­li­do ju­ga­do­res y han si­do úti­les. No hay na­da más bo­ni­to que un ju­ga­dor de aquí ju­gan­do en el De­por­ti­vo, creo que la afi­ción de­be en­ten­der­lo así y apo­yar al má­xi­mo. Es im­por­tan­te tam­bién que el en­tre­na­dor dé con­fian­za. A mí me gus­ta­ría ver a mu­chos can­te­ra­nos triun­fan­do en el Dé­por. —¿Qué cree que fal­ta pa­ra que eso su­ce­da? —Hay que men­ta­li­zar a la can­te­ra de la im­por­tan­cia del tra­ba­jo. Tra­ba­jar, tra­ba­jar y se­guir tra­ba­jan­do. Pa­ra que un ju­ga­dor sal­ga tie­ne que ser sa­cri­fi­ca­do, y creo que fal­ta un po­co de eso. Tam­bién, ló­gi­ca­men­te, tie­nen que sen­tir con­fian­za. —¿Cree que a la afi­ción le fal­ta te­ner la mis­ma pa­cien­cia con los can­te­ra­nos que con los de fue­ra? —Eso vuel­ve a de­pen­der de la ac­ti­tud del ju­ga­dor. Si se de­ja la piel, la afi­ción res­pon­de. Lo mis­mo que cuan­do ob­ser­va una fal­ta de ac­ti­tud. Da to­do lo que tie­nes y que se no­te, lue­go po­drán fa­llar co­sas, pe­ro la afi­ción es in­te­li­gen­te y sa­brá va­lo­rar­lo.

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