La sa­li­da del eu­ro di­vi­de al Fren­te Na­cio­nal

La Voz de Galicia (Lugo) - - Internacional - ALE­XAN­DRA F. COEGO

La cú­pu­la del Fren­te Na­cio­nal (FN) se es­me­ró ayer en dar una ima­gen de uni­dad tras el cie­rre del se­mi­na­rio de dos días so­bre las re­for­mas que lle­va­rán a ca­bo en 2018. El nú­me­ro dos del par­ti­do, Flo­rian Phi­lip­pot, ase­gu­ró en una en­tre­vis­ta que des­de el vier­nes «el am­bien­te fue muy po­si­ti­vo y muy cons­truc­ti­vo» sin «ajus­tes de cuen­tas».

No obs­tan­te, las di­vi­sio­nes han co­men­za­do a ha­cer es­tra­gos en­tre los ul­tra­de­re­chis­tas. Tras la de­rro­ta en la se­gun­da vuel­ta de las pre­si­den­cia­les, la pro­pues­ta de la sa­li­da del eu­ro ha si­do se­ña­la­da por va­rios miem­bros del par­ti­do co­mo uno de los ma­yo­res obs­tácu­los para ob­te­ner más vo­tos. Si bien Ma­ri­ne Le Pen es­tá dis­pues­ta a aban­do­nar la cau­sa para se­du­cir a más elec­to­res, su nú­me­ro dos no cuen­ta con ce­der. Phi­lip­pot lo de­jó cla­ro ayer

in­sis­tien­do en que no re­nun­cia­rá «a la so­be­ra­nía de mi país».

El vi­ce­pre­si­den­te del FN tra­tó de evi­tar res­pon­der a más pre­gun­tas so­bre el te­ma, ase­gu­ran­do que el de­ba­te a puer­ta ce­rra­da «no se li­mi­tó a la re­for­ma de di­cha cues­tión». «Es­toy a fa­vor de que el FN con­ti­núe abrién­do­se a los gran­des te­mas y a la so­cie­dad ci­vil», de­cla­ró ad­vir­tien­do tam­bién que la ul­tra­de­re­cha «no puede dar un pa­so atrás y vol­ver a ha­blar tan so­lo de in­mi­gra­ción, in­se­gu­ri­dad e is­la­mis­mo».

El cam­bio de ima­gen se ha con­ver­ti­do en la prio­ri­dad más urgente del FN. El 28 de ju­nio, Le Pen de­cla­ró su in­ten­ción de re­for­mar pro­fun­da­men­te el par­ti­do para aco­ger a los elec­to­res

que les arre­ba­tó la de­re­cha tra­di­cio­nal de Los Re­pu­bli­ca­nos en­tre las pre­si­den­cia­les y las le­gis­la­ti­vas. «¡Quiero cam­biar­lo to­do!», cla­mó: «el fun­cio­na­mien­to, el nom­bre y su­pe­rar el FN». Para el cam­bio de nom­bre, un pun­to en el que to­dos los di­rec­ti­vos del par­ti­do están de acuer­do, Phi­lip­pot pre­ci­só ayer que de­ja­rán «can­cha li­bre a los afi­lia­dos» para que ha­gan pro­pues­tas en una con­sul­ta en sep­tiem­bre.

Des­de el fra­ca­so en las pre­si­den­cia­les, el FN ha vuel­to a los már­ge­nes de la po­lí­ti­ca fran­ce­sa. Los 10,6 mi­llo­nes de vo­tos que co­se­cha­ron en la se­gun­da vuel­ta no lle­ga­ron a tra­du­cir­se en las le­gis­la­ti­vas, en las que Em­ma­nuel Ma­cron ob­tu­vo una vic­to­ria aplas­tan­te, y la ex­tre­ma de­re­cha aca­bó sin si­quie­ra un gru­po par­la­men­ta­rio en la Asam­blea Na­cio­nal. Con tan so­lo ocho dipu­tados, una vein­te­na menos de lo que es­pe­ra­ban tras las pre­si­den­cia­les, a la ul­tra­de­re­cha le cues­ta man­te­ner su pro­me­sa de ser «la pri­me­ra fuer­za de opo­si­ción al go­bierno de Em­ma­nuel Ma­cron» que hi­zo Le Pen in­me­dia­ta­men­te des­pués de su de­rro­ta.

Pe­se a ha­ber si­do du­ra­men­te cri­ti­ca­da por va­rios miem­bros de su pro­pio par­ti­do, el li­de­raz­go de la pre­si­den­ta no ha si­do pues­to en du­da por aho­ra. Phi­lip­pot creó tras las elec­cio­nes una fac­ción den­tro del par­ti­do, Los Pa­trio­tas, pe­ro ase­gu­ró que no bus­ca cues­tio­nar la au­to­ri­dad de su pre­si­den­ta. «No es lo que de­seo y no veo por qué ha­bría can­di­da­tos fren­te a Ma­ri­ne Le Pen cuan­do con­si­guió ca­si on­ce mi­llo­nes de vo­tos en la se­gun­da vuel­ta de las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les, lo cual es inédito».

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