Des­co­nec­tar del mó­vil du­ran­te las vacaciones, un «de­tox» di­gi­tal

El 60% de los es­pa­ño­les re­co­no­cen que no se apar­tan del te­lé­fono ni cuan­do des­can­san

La Voz de Galicia (Lugo) - - Alta Definición - YOHANA SIL­VA, M.C.

Des­can­sar y re­la­jar­se. Es­to es lo que se pre­su­po­ne que quie­re la gen­te cuan­do de­ci­de ir­se de vacaciones. Des­co­nec­tar­se de to­do lo que hace du­ran­te su ru­ti­na dia­ria para vol­ver con las pi­las car­ga­das al mun­do del tra­ba­ja­dor. Pe­ro ¿realmente la gen­te es ca­paz de des­co­nec­tar del to­do? Si uno se para a re­fle­xio­nar so­bre qué es lo pri­me­ro que hace cuan­do tie­ne un mi­nu­to li­bre, pro­ba­ble­men­te se vi­sua­li­za­rá a sí mis­mo con el mó­vil en la mano o fren­te de la pan­ta­lla del or­de­na­dor. Y aun­que no se es­té re­vi­san­do na­da re­la­cio­na­do con el tra­ba­jo, ¿es un des­can­so real el que se lle­va a ca­bo a tra­vés de es­te ti­po de ocio?

Es un de­ba­te abier­to en la so­cie­dad. Las cifras, son cuan­do menos, lla­ma­ti­vas. Se­gún datos de la con­sul­to­ra TNS, los es­pa­ño­les se pa­san tres ho­ras dia­rias en­gan­cha­dos a los dis­po­si­ti­vos tec­no­ló­gi­cos. Tiem­po que au­men­ta si ha­bla­mos de los jó­ve­nes de menos de 25 años. El es­tu­dio Des­co-net­ta ci­fra en un 60 % a los es­pa­ño­les que no de­jan el mó­vil ni cuan­do es­tá de vacaciones.

Es más, an­te tal si­tua­ción se ha ido abrien­do pa­so la mo­da de los ho­te­les don­de ha­cer es­te ti­po de de­tox di­gi­tal. Son es­ta­ble­ci­mien­tos, ge­ne­ral­men­te ru­ra­les, don­de no exis­te, o es limitada, la co­ber­tu­ra y la co­ne­xión a In­ter­net. La cues­tión es­tá en si la gen­te de ver­dad quie­re y ne­ce­si­ta des­co­nec­tar­se de to­do para vol­ver a co­nec­tar­se de otra ma­ne­ra. Los ex­per­tos no lle­gan a po­ner­se de acuer­do, y en los ho­te­les lo pri­me­ro que se hace es pe­dir la cla­ve de la wi-fi. En­ton­ces, ¿de ver­dad se ne­ce­si­ta una des­co­ne­xión di­gi­tal?

El ex­per­to en nue­vas tec­no­lo­gías y pro­fe­sor de Sis­te­mas de In­for­ma- ción, En­ri­que Dans, lo tie­ne cla­ro: «Que al­guien pre­ten­da ob­te­ner un pla­cer del he­cho de des­co­nec­tar de to­do sig­ni­fi­ca que el uso que hace de la Red no es ade­cua­do». Y es que, quien más y quien menos, la ma­yo­ría ma­ta las ho­ras con el mó­vil en la mano: «La gen­te acu­de a la Red en mo­men­tos de des­can­so para bus­car qué ha­cer, qué leer, para bus­car in­for­ma­ción que no es la que ha­bi­tual­men­te leo, y te oxi­ge­na, te apor­ta ideas».

En­con­trar el equi­li­brio

No es tan ta­jan­te el pro­fe­sor de psi­co­lo­gía clí­ni­ca Eli­sar­do Be­co­ña: «Si el Fa­ce­book es para co­nec­tar­se con fa­mi­lia y ami­gos no es na­da ma­lo siem­pre que no se ha­ga en ex­ce­so, pe­ro si uno se co­nec­ta para te­ner más no­ti­cias, más in­for­ma­ción de lo mis­mo, no es­tá des­can­san­do. Los se­res hu­ma­nos te­ne­mos que te­ner la ca­pa­ci­dad de des­co­nec­tar to­tal­men­te du­ran­te unas ho­ras, unos días o unas se­ma­nas». Tal vez, la cla­ve del asun­to sea sa­ber en­con­trar un equi­li­brio: «Se eu nun mo­men­to da­do te­ño un mi­nu­to li­bre e o pri­mei­ro que se me vén á ca­be­za é co­nec­tar­me ao mó­bil, en­tón hai que pór un in­te­rro­gan­te. Ago­ra se iso non é un­ha ob­se­sión, non é al­go com­pul­si­vo, é al­go que ti poi­das con­tro­lar, pois non ten im­por­tan­cia», afir­ma la psi­có­lo­ga Ma­ría Con­cep­ción Pra­do Ál­va­rez. Hay quien des­co­nec­ta co­nec­tán­do­se y hay quien de ver­dad cor­ta de for­ma ra­di­cal con to­do. Aun­que de mo­men­to pa­re­ce que es­tos úl­ti­mos son los menos: «Quie­res ir a re­la­jar­te y al fi­nal lo pri­me­ro que pi­des es la cla­ve del wi-fi. Hay gen­te que vie­ne a des­co­nec­tar­se to­tal­men­te, pe­ro la ma­yo­ría to­da­vía no», co­men­ta Lu­cía des­de Do Ar­te­sa­na­to. In­clu­so hay quien ha me­jo­ra­do sus nú­me­ros des­de que tie­ne co­ne­xión, co­mo en el ca­so de Pa­ra­da das Bes­tas. «Tu­vi­mos que pagar no­so­tros la ins­ta­la­ción por­que era al­go ne­ce­sa­rio para tra­ba­jar. La co­ne­xión su­pu­so un cam­bio ra­di­cal. Es más, te di­go que al menos el 75% de las re­ser­vas aho­ra no po­dría­mos ha­cer­las sin co­ne­xión a In­ter­net». Aun­que siem­pre se en­cuen­tra la ex­cep­ción a la re­gla: «La gen­te ya vie­ne sa­bien­do que la co­ne­xión no va bien aquí, pe­ro se lo to­man di­fe­ren­te, es de­cir, no se lo to­man mal, no es al­go que les va­ya a es­tro­pear las vacaciones», di­ce Gui­ller­mo des­de o Lar de Ra­ba­ca­llos.

Co­mo to­do, hay quien tie­ne sus de­fen­so­res y sus de­trac­to­res, y aun­que lo que aho­ra se lle­va es ha­cer las co­sas de­tox, pa­re­ce que por aho­ra vi­vir sin co­ne­xión aún no es­tá lo su­fi­cien­te­men­te de mo­da.

Los es­pa­ño­les pa­san más de tres ho­ras co­nec­ta­dos a dis­po­si­ti­vos di­gi­ta­les

ED ILUSTRACIÓN

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.