«De­ba­tir es una ex­pe­rien­cia de vi­da»

La ou­ren­sa­na ga­nó el pa­sa­do año la com­pe­ti­ción por equi­pos y aho­ra la in­di­vi­dual

La Voz de Galicia (Lugo) - - El Tiempo - MA­RÍA CE­DRÓN

Co­ge el te­lé­fono al se­gun­do in­ten­to. Ai­da González Vázquez (Ou­ren­se, 1995) no da abas­to. Va a dos­cien­tos por ho­ra. Aca­ba de ha­cer la ma­le­ta a to­do co­rrer y aho­ra es­tá a pun­to de co­ger un avión en Gua­te­ma­la con rum­bo a Mia­mi, la pri­me­ra es­ca­la de su via­je de re­gre­so a Ga­li­cia. Fue en la ca­pi­tal gua­te­mal­te­ca don­de el do­min­go su­po que era la me­jor ora­do­ra del mundo en español. Lo hi­zo al tér­mino del cam­peo­na­to mun­dial de de­ba­te uni­ver­si­ta­rio, un en­cuen­tro en el que par­ti­ci­pó con un com­pa­ñe­ro de la Es­cue­la de Fi­nan­zas de A Co­ru­ña, que di­ri­ge Ve­nan­cio Sal­ci­nes, du­ran­te to­da la se­ma­na. No es la pri­me­ra vez que re­co­no­cen su des­tre­za. El año pa­sa­do fue cam­peo­na en la com­pe­ti­ción por equi­pos. Es­te lo­gró la pun­tua­ción más al­ta en la ca­te­go­ría in­di­vi­dual. —No es la pri­me­ra vez que prue­ba la miel de la vic­to­ria. El año pa­sa­do ga­nó con su equi­po. ¿En qué pien­sa cuan­do de­ba­te? —Es­ta es una ma­te­ria que es pa­re­ci­da a un jue­go de rol. Hay que usar ra­zo­na­mien­tos ló­gi­cos. En el ca­so del de­ba­te pue­de que ten­gas que de­fen­der al­go en lo que no crees. Pe­ro has de mos­trar res­pe­to por la pos­tu­ra que es­tás de­fen­dien­do. So­bre to­do, tie­nes que te­ner la cer­te­za de que pa­ra ha­cer­lo no ma­ni­pu­las, ni mal­ver­sas. —¿Qué ha­ría en el ca­so de te­ner que de­fen­der, por ejem­plo, al cul­pa­ble de una muer­te? —No soy abo­ga­da. Pro­ba­ble­men­te no fue­se la per­so­na más cua­li­fi­ca­da pa­ra ha­cer­lo. Eso es al­go que no tie­ne que ver con la ac­ti­vi­dad del de­ba­te. No soy ju­ris­ta. —Bueno, pe­ro ¿có­mo ha­ce pa­ra de­fen­der al­go en lo que no cree? —Al fi­nal de lo que se tra­ta es de rea­li­zar for­mu­la­cio­nes ló­gi­cas. Jus­to el año pa­sa­do sa­lió una mo­ción pa­ra de­fen­der que Hi­llary ga­na­ría, pe­ro tu­ve que de­fen­der que no lo ha­ría. Era al­go que no creía na­die en­ton­ces, pe­ro re­sul­tó que en aque­lla no­che elec­to­ral el re­sul­ta­do fue que ga­nó Do­nald Trump. Ves que aque­llo que ar­gu­men­tas­te acabó dán­do­se. De­be de ha­cer­se una bue­na do­cu­men­ta­ción, te­ner un buen con­tex­to. —¿Prac­ti­car de­ba­te te ha­ce más to­le­ran­te? —To­do lo que im­pli­que do­cu­men­tar­te, co­no­cer gen­te... ha­ce que aca­bes con­ver­ti­do en me­jor ciu­da­dano, me­jor per­so­na... Es una ex­pe­rien­cia de vi­da. Una bue­na par­te de la ac­ti­vi­dad que desa­rro­llas en es­tos en­cuen­tros es la con­vi­ven­cia con ami­gos de to­da His­pa­noa­mé­ri­ca. Ver que no so­mos tan igua­les ni tan dis­tin­tos. De to­do lo que sub­ya­ce al de­ba­te, na­ce la to­le­ran­cia. —¿De­be­ría en­ton­ces ser una ma­te­ria en las es­cue­las? —No di­ría que nin­gu­na ma­te­ria de­be de ser obli­ga­to­ria. Ca­da uno de­be for­mar­se en lo que le atrae. No po­de­mos pen­sar que to­dos so­mos bue­nos en to­do. —¿Có­mo lle­gó a es­to? —Em­pe­cé a es­tu­diar Pe­rio­dis­mo. Es un mundo que no aca­ba de gus­tar­me. Acep­té el con­se­jo de un ami­go y pe­rio­dis­ta. Fui con una ami­ga a un tor­neo a Cór­do­ba. Nos ha cam­bia­do tan­to la vi­da. —¿En qué ha cam­bia­do? —Me abrió una puer­ta que no co­no­cía. Via­jar, co­no­cer gen­te... me ha cam­bia­do la vi­da en tan­tos sen­ti­dos.

MI­GUEL VI­LLAR

La ou­ren­sa­na Ai­da González ha­bla de có­mo el de­ba­te le ha abier­to la puer­ta al mundo.

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