«¿Que si vi­ne a Ga­li­cia por amor? Fue un ‘mix’ y me con­ven­cie­ron rá­pi­da­men­te»

Yus­te di­ri­ge una em­pre­sa que pre­si­de la cuar­ta ge­ne­ra­ción y que de­fien­de la su­per­vi­ven­cia del cam­po ga­lle­go

La Voz de Galicia (Lugo) - - Economia - SO­FÍA VÁZ­QUEZ

Cuan­do Fran­cis­co de las Cue­vas y Ca­bo se es­ta­ble­ció en Ou­ren­se en 1867 con un pe­que­ño ul­tra­ma­ri­nos ni si­quie­ra so­ña­ba con que la em­pre­sa lle­ga­ría a ser, co­mo lo es hoy, una de las más re­pre­sen­ta­ti­vas de Ga­li­cia. Es­tá ya en ma­nos de la cuar­ta ge­ne­ra­ción y su di­rec­tor ge­ne­ral es Ar­tur Yus­te Ta­rra­gó.

—Sus ape­lli­dos in­vi­tan a pre­gun­tar: ¿De dón­de es us­ted? —De Llei­da —¿Qué ha­ce en Ou­ren­se? —Tra­ba­jar y vi­vir. Lle­vo 11 años vi­vien­do y 15 tra­ba­jan­do.

—¿Vino aquí por amor? —No..., bueno fue un mix. Vi­ne a tra­ba­jar co­mo ex­terno de una em­pre­sa con­sul­to­ra. Des­pués me fui pa­ra Llei­da con una chi­ca. A los 8 o 10 me­ses la con­sul­to­ra don­de yo tra­ba­ja­ba que­bró, y en ese mo­men­to se jun­ta­ron el ham­bre y las ga­nas de comer. En­tre ella y mi di­rec­tor ge­ne­ral [ha­bla de Ma­nuel Rodríguez de la Fuen­te, que fa­lle­ció en ac­ci­den­te de trá­fi­co] me con­ven­cie­ron rá­pi­da­men­te.

—Es di­fí­cil que una em­pre­sa lle­gue a la cuar­ta ge­ne­ra­ción. ¿Ten­drá fu­tu­ro? —Es­ta com­pa­ñía es de la fa­mi­lia De las Cue­vas. En es­tos mo­men­tos vi­ve la ma­dre de la cuar­ta ge­ne­ra­ción, que se­rían los pro­pie­ta­rios del gru­po. Quien de­par­te con­mi­go y pre­si­de el con­se­jo de ad­mi­nis­tra­ción es la cuar­ta ge­ne­ra­ción. Aho­ra mis­mo es Ele­na de las Cue­vas, la pe­que­ña de la fa­mi­lia. Sí, te­ne­mos fu­tu­ro.

—El gru­po Cue­vas se de­fi­ne en dos pa­la­bras: ma­rrón gla­cé —El ma­rrón gla­cé a no­so­tros nos da la ima­gen, pe­ro el gru­po Cue­vas es mu­cho más. Na­ce ha­ce 150 años en el sec­tor de la dis­tri­bu­ción. Te­ne­mos más de 7.000 re­fe­ren­cias. La ma­triz de la com­pa­ñía, que es Ig­na­cio de las Cue­vas, si­gue sien­do una em­pre­sa dis­tri­bui­do­ra que ope­ra en to­da Ga­li­cia y en el nor­te de Por­tu­gal. El gru­po in­cor­po­ra a To­mó­vil, con la con­ce­sión de Ford pa­ra Ou­ren­se, y su­ma­mos Fru­na­tur. Ma­rrón gla­cé es la em­pre­sa que pro­ce­sa la cas­ta­ña y de­ri­va­dos de ella.

—¿Co­men­za­ron a in­ter­na­cio­na­li­zar­se en 1944? Ha­ce 73 años. —Sí. Crea­mos una com­pa­ñía pa­ra ex­por­tar to­do ti­po de pro­duc- tos, y po­co a po­co se fue con­cen­tran­do en la cas­ta­ña. Hoy ope­ra­mos en 30 paí­ses de los cin­co con­ti­nen­tes.

—¿Cuá­les son los paí­ses más com­pli­ca­dos pa­ra ex­por­tar? —Uno que ha­bía si­do muy fá­cil y que aho­ra se ha vuel­to com­pli­ca­do es Ve­ne­zue­la. Chi­na tie­ne su in­trín­gu­lis. Pe­ro, aun­que pa­rez­ca men­ti­ra, hay so­cios de la Unión Eu­ro­pa en los que nos ha cos­ta­do mu­cho en­trar. Por ejem­plo Fran­cia, Bél­gi­ca.

—¿Qué es­tra­te­gia adop­tan? —Nos de­di­ca­mos prin­ci­pal­men­te a mer­ca­dos fa­vo­ra­bles a nues­tra lle­ga­da. En­ten­de­mos que lu­char en ca­sa de la com­pe­ten­cia es mu­cho más com­pli­ca­do y no ne­ce­si­ta­mos vol­car­nos ex­ce­si­va­men­te ha­cia es­tos te­rri­to­rios. No obs­tan­te, tam­bién ex­por­ta­mos a Fran­cia. En el po­lo opues­to es­tán los paí­ses de Amé­ri­ca La­ti­na, don­de el arrai­go ga­lle­go que hay por aque­llas tie­rras ha­ce que el pro­duc­to ten­ga una ti­ra­da su­fi­cien­te e im­por­tan­te; y los ára­bes, don­de la dul­zu­ra del ma­rrón gla­cé ha­ce que sien­tan fi­de­li­dad ha­cia él. —Cue­vas se si­túa en la pro­vin­cia de Ou­ren­se, don­de el vo­lu­men em­pre­sa­rial no es ele­va­do. ¿No­tan el pe­so de la res­pon­sa­bi­li­dad? —Sí, lo no­ta­mos. Pe­ro no por el ta­ma­ño de em­pre­sa. Creo que cual­quier fir­ma ne­ce­si­ta co­rres­pon­der a la so­cie­dad en la que vi­ve. Da igual el ta­ma­ño. Es una obli­ga­ción de­vol­ver a la so­cie­dad lo que la so­cie­dad te es­tá dan­do. So­mos una em­pre­sa com­pro­me­ti­da con el me­dio en el que vi­vi­mos. Ga­li­cia nos ha da­do to­do y no­so­tros de­be­mos de­vol­ver­le una par­te im­por­tan­te de lo que ella nos ha da­do. El em­po­bre­ci­mien­to del ru­ral es un pro­ble­ma que na­die su­po ver. Aho­ra de­be­mos de­ci­dir en­tre ayu­dar a crear una so­cie­dad en el ru­ral eco­nó­mi­ca, so­cial y cul­tu­ral­men­te via­ble, o aban­do­nar­lo de­fi­ni­ti­va­men­te. ¡Y que los pue­blos mue­ran! Co­mo so­cie­dad te­ne­mos que de­ci­dir si que­re­mos apos­tar por los pue­blos o no. Creo que hay una gran po­ten­cia­li­dad en to­do el ru­ral, y hay que ac­tuar. Cue­vas in­ten­ta ge­ne­rar pe­que­ños su­per­mer­ca­dos en pe­que­ños nú­cleos ru­ra­les que pre­ten­den ser más que una tien­da. Apos­ta­mos por el cam­po. Pri­me­ro abrien­do su­per­mer­ca­dos y lue­go con la pro­fe­sio­na­li­za­ción del cul­ti­vo de la cas­ta­ña.

—Si yo me de­ci­do a plan­tar cas­ta­ñas, ¿me acer­co a Cue­vas y le ofrez­co mi pro­duc­ción? —Lo pri­me­ro que us­ted tie­ne que ha­cer es sa­ber qué ti­po de va­rie­da­des plan­ta­rá; des­pués ver si el te­rreno es ap­to o no. La In­di­ca­ción Geo­grá­fi­ca Pro­te­gi­da Cas­ta­ña tra­ba­ja en to­dos es­tos te­mas. In­for­ma so­bre las ayu­das que exis­ten, el ti­po de cas­ta­ñas que se pue­den plan­tar en fun­ción de las ca­rac­te­rís­ti­cas del te­rreno y, por úl­ti­mo, in­for­ma so­bre el desa­rro­llo co­mer­cial. No­so­tros no po­dre­mos com­prar los 2.000 ki­los que us­ted pro­duz­ca, pe­ro a tra­vés de al­ma­ce­nis­tas o de gran­des plan­ta­cio­nes acu­di­mos al mer­ca­do. Así ayu­da­mos a ge­ne­rar em­pleo. La ren­ta­bi­li­dad de una hec­tá­rea (10.000 me­tros cua­dra­dos) es de 5.000 eu­ros al año. No­so­tros pro­ce­sa­mos ca­da año en­tre 700 y 1.500 to­ne­la­das. Pri­me­ro com­pra­mos en Ga­li­cia, y si no la hay aquí, nos va­mos fue­ra. Nos in­tere­sa­ría que hu­bie­se más pro­duc­to­res en Ga­li­cia aquí. En­tre otras co­sas, por el aho­rro de cos­tes que eso su­pon­dría.

MI­GUEL VI­LLAR

Ar­tur Yus­te de­fien­de el com­pro­mi­so de las em­pre­sas con la so­cie­dad en la que ope­ran.

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