Es­tas te­rra­zas sí que son de al­tu­ra

Es­ta es la ru­ta de las ca­fe­te­rías ubi­ca­das en lo más al­to de Galicia

La Voz de Galicia (Lugo) - - Al Sol - MA­RÍA VIDAL

No es lo mis­mo to­mar­se un ca­fé a pie de ca­lle que ha­cer­lo a 50 me­tros de al­tu­ra. El ca­fé si­gue sien­do el mis­mo, pe­ro las vis­tas no. En Galicia se cuen­tan con los de­dos de las ma­nos los lo­ca­les, es­con­di­dos a sim­ple vis­ta, que te per­mi­ten ro­zar el cie­lo. Aun­que se ac­ce­de de for­ma tan sim­ple co­mo pul­san­do un bo­tón, cues­ta lo­ca­li­zar­los por­que to­do el sky­li­ne hostelero de Galicia se ca­mu­fla de­trás de las puer­tas de los ho­te­les.

La ca­fe­te­ría más al­ta de Lugo se en­cuen­tra en la ca­lle Rei­na. Ocu­pa la mi­tad de la sex­ta plan­ta del Ho­tel Méndez Nú­ñez, la otra es­tá des­ti­na­da a ser­vir los desa­yu­nos de los hués­pe­des. Así que, si uno no se alo­ja aquí, di­fí­cil lle­gar a es­te bar que has­ta ha­ce unos años era pa­ra uso ex­clu­si­vo de sus clien­tes. Aho­ra so­lo se res­trin­ge la en­tra­da cuan­do hay al­gún un even­to o ce­le­bra­ción, ya que los ape­ri­ti­vos en­tran me­jor si se sir­ven en es­ta ex­clu­si­va zo­na del edi­fi­cio. «Es­tá orien­ta­da al norte, por la ma­ña­na atra­pa to­do el ca­lor y por la tar­de es una de­li­cia po­der es­tar a la som­bra y fres­co», ex­pli­ca Ja­co­bo García, di­rec­tor del com­ple­jo que ma­ti­za. «Es muy tran­qui­la, es de re­lax».

Pe­ro aun­que no se vea el atar­de­cer ni ha­ya mú­si­ca de fon­do, desa­yu­nar no es lo úni­co que se pue­de ha­cer en es­ta azo­tea con vis­tas al Ayun­ta­mien­to, Cam­po Cas­te­lo o pla­za de San­to Do­min­go. Con un pa­rón de 15 a 18 ho­ras, es­tá abier­ta des­de pri­me­ra ho­ra has­ta las on­ce de la no­che, y ofre­ce pla­tos com­bi­na­dos y ra­cio­nes.

De te­ja­do en te­ja­do, cual Mary Pop­pins lle­ga­mos a la no­ve­na plan­ta del ho­tel Pla­za en A Co­ru­ña. Con el bu­lli­cio de Fernández La­to­rre co­mo te­lón de fon­do, es­ta te­rra­za que abre de 7 a 12 de la no­che, in­vi­ta a dis­fru­tar de un cóc­tel fres­qui­to o una co­pa en una no­che de ve­rano. A rit­mo de chill out, es­te es­pa­cio acris­ta­la­do al que se ac­ce­de en as­cen­sor por la re­cep­ción del ho­tel, no fue con­ce­bi­do ini­cial­men­te co­mo te­rra­za, aun­que una vez que se pi­sa uno se da cuen­ta que es el lu­gar per­fec­to pa­ra des­pe­dir el día. Re­co­gi­da del nor­dés y aguan­tan­do el sol to­da la tar­de, su su­per­fi­cie de 120 me­tros cua­dra­dos reúne a pú­bli­co de to­das las eda­des, unas 50 per­so­nas co­mo má­xi­mo. Si el tiem­po lo per­mi­te fun­cio­na to­dos los días del ve­rano, aun­que ya tra­ba­jan pa­ra que se pue­da dis­fru­tar tam­bién ba­jo la llu­via.

Bai­lar en la oc­ta­va plan­ta

Pa­ra fi­na­li­zar el re­pa­so por es­te te­rra­ceo de al­tu­ra, subimos a lo al­to del Gran Na­ga­ri, don-

de se en­cuen­tra otro de los ba­res más al­tos de Galicia. To­mar al­go mi­ran­do ha­cia la ría de Vi­go y so­bre la zo­na del Are­nal es po­si­ble en es­te rin­cón que de día fun­cio­na co­mo spa y por la no­che cuen­ta con si­tio pa­ra bai­lar. Se en­cien­de la mú­si­ca, se ba­jan las lu­ces, se de­co­ra con ve­las la pis­ci­na y el es­pa­cio de re­la­ja­ción se trans­for­ma en un bar de co­pas zen. Que to­da pue­de ser más zen si el tiem­po lo per­mi­te y se des­cu­bre la cú­pu­la. En­ton­ces sí que es­ta­mos ro­zan­do el cie­lo.

CAR­LOS CAS­TRO

La fa­mi­lia de Ota­kar Du­chek, desa­yu­nan­do en el Ho­tel Méndez Nú­ñez de Lugo.

PACO RODRÍGUEZ

La te­rra­za del Ho­tel Pla­za, en A Co­ru­ña.

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