El es­cul­tor de la na­tu­ra­le­za

Jo­sé An­to­nio Qui­ro­ga trans­for­ma en es­cul­tu­ras ma­de­ra que arras­tra el río y rue­das de ca­rro

La Voz de Galicia (Monforte) - Especial2 - - San Xoán - X. R. PENOUCOS

El sa­rriano Jo­sé An­to­nio Qui­ro­ga nun­ca se sin­tió atraí­do por el ar­te has­ta que ha­ce una dé­ca­da que se ju­bi­ló y su­frió una irre­sis­ti­ble atrac­ción por la es­cul­tu­ra. «No sé co­mo pa­só. Es­ta­ba sa­can­do vi­ru­tas con una gu­bia y vi que sa­lían co­sas in­tere­san­tes, por lo que pro­bé con más gu­bias y co­men­cé a ha­cer al­gu­nas co­sas has­ta que me en­gan­ché. Tam­bién puede ser que mi vi­da la­bo­ral me ab­sor­bie­ra tan­to que mi ve­na ar­tís­ti­ca siem­pre es­tu­vo ahí, pe­ro nun­ca caí en ella».

La es­cul­tu­ra lo atra­pó con fuer­za y co­men­zó a ha­cer pie­zas de un con­si­de­ra­ble ta­ma­ño a al­gu­na de las cua­les le ha de­di­ca­do más de 300 ho­ras, en ma­de­ra, hie­rro y mi­ne­ra­les. «Lo que más re­con­for­ta es mez­clar en ca­da tra­ba­jo los tres ma­te­ria­les, con­si­de­ro que la fu­sión en­tre ellos ha­ce los tra­ba­jos mu­cho más mo­vi­dos y les con­ce­de mu­cha vi­da» ex­pli­có Jo­sé An­to­nio Qui­ro­ga.

Una de las mu­chas cu­rio­si­da­des de su tra­ba­jo es la ma­ne­ra en la que ob­tie­ne la gran par­te de los ma­te­ria­les que lue­go em­plea en sus obras. «Me gus­ta apro­ve­char ma­te­ria­les que en­cuen­tro la ma­yo­ría de las ve­ces en la ba­su­ra, pe­ro mi ma­yor pro­vee­dor es el río Sarria y otros cu­yo nom­bre nom­bre no voy a des­ve­lar. En las pre­sas es en don­de en­cuen­tro la ma­de­ra más ade­cua­da pa­ra tra­ba­jar. La gran ven­ta­ja de usar los ma­te­ria­les que en­cuen­tro en los ríos es que la pro­pia ac­ción del agua es lo me­jor pa­ra lim­piar y pu­lir la ma- de­ra. El agua es mi ma­yor alia­da y la que me­jor lim­pia y pu­le las pie­zas con las que tra­ba­jo», ex­pli­có Jo­sé An­to­nio Qui­ro­ga.

El ar­tis­ta nun­ca sa­be que ti­po de pie­za va a crear has­ta que comie­nza a tra­ba­jar en su obra. «La pri­me­ra vez so­lo veo un tron­co y po­co a po­co ya me coy dan­do cuen­ta de la for­ma que la pro­pia pie­za quie­re que le dé. En mi ca­so sé co­mo em­pie­zo el tra­ba­jo, pe­ro nun­ca co­mo lo aca­bo. A ve­ces in­ten­to ha­cer al­go de ma­ne­ra pre­con­ce­bi­da y la ma­de­ra se nie­ga y me lle­va por otro ca­mino», ex­pre­só Jo­sé An­to­nio Qui­ro­ga.

A la ho­ra de definir su es­ti­lo, Jo­sé An­to­nio Qui­ro­ga no lo tie- ne ex­ce­si­va­men­te cla­ro. «Real­men­te no sé de­fi­nir­lo. Bá­si­ca­men­te es abs­trac­to y no me gus­ta re­fle­jar la anato­mía, lo in­ten­to, pe­ro la ver­dad es que no me sa­le».

Un ma­te­rial cu­rio­so con el que tra­ba­ja es el hie­rro so­bran­te de las rue­das de ca­rros. «Hoy es evi­den­te que las rue­das de ca­rro ya no tie­nen sen­ti­do co­mo ta­les y por lo tan­to me en­can­ta re­cu­pe­rar­las y dar­les otro sig­ni­fi­ca­do. Mi idea es recuperar su esen­cia re­cor­dan­do la fra­se de Ma­nuel Ma­ría: Trae a co­llei­ta pra ca­sa», co­men­tó Jo­sé An­to­nio Qui­ro­ga.

En una dé­ca­da ha te­ni­do tiem­po pa­ra con­tar con una am­plia obra, que ha­ce unas se­ma­nas que mues­tra al pú­bli­co en un lo­cal en el cen­tro de la vi­lla. «Ten­go que agra­de­cer a Fe­li­ci­tas da Lu­cen­se que me die­ra to­do ti­po de fa­ci­li­da­des pa­ra con­tar con un lo­cal en el que pue­do ex­po­ner una am­plia re­pre­sen­ta­ción de mi tra­ba­jo. Las per­so­nas que real­men­te es­tén in­tere­sa­das en co­no­cer­lo pue­den lla­mar­me al te­lé­fono 626 811 389 y se lo mos­tra­ré en­can­ta­do», di­ce Jo­sé An­to­nio Qui­ro­ga, quien apos­ti­lla que so­lo ven­de­rá al­gu­na obra pa­ra ad­qui­rir he­rra­mien­tas pa­ra ha­cer otras.

FOTO PENOUCOS

Jo­sé An­to­nio Qui­ro­ga ex­po­ne una bue­na par­te de su obra en un lo­cal cén­tri­co de Sarria

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