“El buen­ro­llis­mo no es una mo­da, es una ac­ti­tud”

Am­pa­ro Sán­chez de­ja de nue­vo pa­so a Am­pa­ra­noia. Al me­nos en es­te 2017. La can­tan­te ce­le­bra los 20 años de «El po­der de Ma­chín» con un dis­co y una gi­ra que ha­rá escala en el fes­ti­val So­nRías Bai­xas (Bueu, del 3 al 5 de agos­to)

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - MÚSICA | EN PORTADA - TEX­TO: CAR­LOS CRES­PO

Co­rrían los años en los que Ma­nu Chao se al­za­ba con la con­di­ción de ideó­lo­go de la re­bel­día y del mes­ti­za­je mu­si­cal. Y en aquel con­tex­to de fes­ti­va sub­ver­sión sur­gió ella. Un dis­co re­ple­to de in­con­te­ni­bles him­nos de esen­cia fron­te­ri­za que lo mis­mo co­que­tea­ban con las ran­che­ras que con el rock, con el bo­le­ro o los rit­mos afri­ca­nos y que le bas­tó pa­ra con­ver­tir­se po­co me­nos que en mu­sa de aquel mo­vi­mien­to. Ese dis­co fun­da­men­tal era El po­der de Ma­chín. Des­pués lle­ga­ron otros cin­co más has­ta que en el 2008 Am­pa­ra­noia de­ci­dió orien­tar su pro­yec­to ha­cia una ver­tien­te más per­so­nal y pre­sen­tar­se sen­ci­lla­men­te co­mo Am­pa­ro Sán­chez. Des­de en­ton­ces ape­nas ha ha­bi­do cró­ni­ca o en­tre­vis­ta en la que no sur­gie­ra la cues­tión de si al­gún día re­su­ci­ta­ría a Am­pa­ra­noia. Pues bien, esa re­su­rrec­ción ha lle­ga­do.

El mo­ti­vo que lo ha pro­pi­cia­do ha si­do la con­me­mo­ra­ción de los 20 años de la edi­ción de aquel pri­mer tra­ba­jo. Am­pa­ra­noia lo ce­le­bra con una gi­ra en la que re­cu­pe­ra a cin­co mú­si­cos de su for­ma­ción ori­gi­nal y en la que re­vi­si­ta sus ya mí­ti­cas can­cio­nes de aque­lla épo­ca. Y con un dis­co, El co­ro

de mi gen­te, en el que le da una vuel­ta de tuer­ca al asun­to de las co­la­bo­ra­cio­nes. En lu­gar de pe­dir a mú­si­cos ami­gos que co­la­bo­ra­sen con ella, les pi­dió que in­ter­pre­ta­sen un te­ma su­yo y so­bre esa in­ter­pre­ta­ción ella hi­zo sus apor­ta­cio­nes. En­tre los ilus­tres in­vi­ta­dos fi­gu­ran Ma­nu Chao —có­mo no—, Ma­ca­co, Fi­to Ca­bra­les, De­pe­dro, Cham­bao, La Pe­ga­ti­na, Sar­gen­to Gar­cía, Ca­le­xi­co o Fer­mín Mu­gu­ru­za.

—¿Qué di­fe­ren­cias hay en­tre la Am­pa­ra­noia del 97 y la de hoy?

—Hoy soy mu­cho más profesional, pe­ro el es­pí­ri­tu se man­tie­ne. Me es­toy dan­do cuen­ta de que el re­per­to­rio y las reivin­di­ca­cio­nes de las can­cio­nes si­guen vi­gen­tes. Y me lo re­afir­ma el he­cho de que aho­ra tam­bién es­ta­mos en­gan­chan­do a un pú­bli­co jo­ven que en su día no ha­bía te­ni­do opor­tu­ni­dad de ver a Am­pa­ra­noia.

—Cuan­do te pre­gun­ta­ban por la vuel­ta de Am­pa­ra­noia te mos­tra­bas muy ta­jan­te en el no. ¿Te ha cos­ta­do dar es­te pa­so?

—Más que cos­tar­me es que nun­ca me lo ha­bía plan­tea­do. Sí es cier­to que en es­tos años he sen­ti­do, no voy a de­cir la pre­sión, pe­ro sí el de­seo del pú­bli­co y de mi agen­cia de con­tra­ta­ción. De to­dos mo­dos yo tam­po­co sa­bía que echa­ba tan­to de me­nos ese re­per­to­rio. Pen­sa­ba que eran so­lo los fans. Pe­ro no, yo tam­bién lo año­ra­ba mu­cho.

—¿Hay tan­tas di­fe­ren­cias en­tre Am­pa­ra­noia y Am­pa­ro Sán­chez? —La pro­pues­ta de Am­pa­ro Sán­chez

es más ín­ti­ma, más per­so­nal. Me in­tere­sa­ba mu­cho cre­cer y evo­lu­cio­nar co­mo can­tan­te, pe­ro tam­bién abrir­me a otras co­sas que soy ca­paz de ha­cer, co­mo la pro­duc­ción de otros gru­pos o es­cri­bir un li­bro. Am­pa­ro me da más li­ber­tad de mo­vi­mien­tos.

—¿Lle­gas­te a sen­tir­te un po­co mu­sa de tu ge­ne­ra­ción?

—Me sen­tí pio­ne­ra. El po­der de Ma­chín fue el pri­mer ál­bum que sa­lió con aque­lla mez­cla de es­ti­los y con otra ma­ne­ra de en­ten­der pa­ra qué sir­ve la mú­si­ca. Qui­zá en­ton­ces no fui del to­do cons­cien­te de ello, pe­ro con el pa­so de los años y so­bre to­do con es­te dis­co me he da­do cuen­ta de cuán­to ca­ri­ño, re­co­no­ci­mien­to y ad­mi­ra­ción he te­ni­do por par­te de mis com­pa­ñe­ros. Eso me ha­ce muy fe­liz.

Más que una mu­sa me sen­tí pio­ne­ra de una ge­ne­ra­ción

—De to­das las co­la­bo­ra­cio­nes de «El co­ro de mi gen­te», ¿cuál es la que más ilu­sión te ha he­cho?

—¡Buah! To­das. Con to­dos ellos he vi­vi­do ex­pe­rien­cias mu­si­ca­les y, so­bre to­do, per­so­na­les muy fuer­tes. Ca­da vez que me lle­ga­ba una can­ción me po­nía a llo­rar de emo­ción. Si me que­da­se con al­gu­na se­ría muy in­jus­to con los de­más.

—Los ga­lle­gos es­ta­mos un po­co tris­tes. No hay nin­gún mú­si­co gallego en­tre tus co­la­bo­ra­cio­nes.

—Tie­nes to­da la ra­zón. Yo ha­bía ha­bla­do con Uxía, a la que ado­ro, cuan­do edi­tó aquel dis­co fan­tás­ti­co con el gui­ta­rris­ta... ¿Có­mo se lla­ma­ba?

—Narf. Mu­rió ha­ce unos me­ses.

—¿Mu­rió? ¡Dios! Se me aca­ba de po­ner la piel de ga­lli­na. Uxía me ha­bía in­vi­ta­do a can­tar con ellos en Bar­ce­lo­na. Y mi idea era apro­ve­char esa vi­si­ta pa­ra in­vi­tar­la a que hi­cie­ra una can­ción pa­ra el dis­co. Des­pués me lla­mó pa­ra avi­sar­me de que el con­cier­to se ha­bía can­ce­la­do por un pro­ble­ma de sa­lud del gui­ta­rris­ta. Y la ver­dad es que no he vuel­to a ha­blar más con ella. ¡Qué pe­na! A lo lar­go del año voy a gra­bar unos ví­deos con mú­si­cos con los que ten­go muy bue­na on­da y que no es­tán en el ál­bum. Y te pro­me­to que en esos

ví­deos voy a con­tar con gen­te de Ga­li­cia.

—No de­ja de ser cu­rio­so que ca­si to­dos los mú­si­cos han ra­len­ti­za­do un po­co tus can­cio­nes. ¿Se­rá que nos es­ta­mos ha­cien­do ma­yo­res?

—[Se ríe] Bueno, La Pe­ga­ti­na o Es­ne Bel­tza no la han ra­len­ti­za­do...

—Cla­ro, por­que son los jó­ve­nes del dis­co...

—Su­pon­go que eso ha pa­sa­do por aque­llo de la mi­ra­da nos­tál­gi­ca y ca­ri­ño­sa. Cuan­do te to­ca ha­cer una ver­sión de un te­ma que te gus­ta mu­cho le das tu

tem­po emo­ti­vo, le po­nes más dul­zu­ra. Pe­ro sí, la ma­yo­ría de los co­la­bo­ra­do­res es­tán ya en una edad que ha­ce que va­ya to­do más gos­to­so.

—En los 70 y 80 la can­ción pro­tes­ta era ti­ran­do a abu­rri­da. Tú de­mos­tras­te que se po­día pro­tes­tar de ma­ne­ra fes­ti­va.

—Más que pro­tes­tar yo lo que sen­tía era la ne­ce­si­dad de trans­mi­tir có­mo yo veía las co­sas y lo que es­ta­ba pa­san­do. Mi men­sa­je ha­bla mu­cho de paz, de uni­dad y de po­si­ti­vi­dad. Y lue­go, cla­ro, el te­ma de la mu­jer con el que es­toy pro­fun­da­men­te com­pro­me­ti­da. Pe­ro yo no tu­ve cla­ro que es­ta­ba ha­cien­do can­cio­nes reivin­di­ca­ti­vas has­ta que el pú­bli­co me dio esa lec­tu­ra. Y es que es la gen­te la que se ha­ce due­ña de tus can­cio­nes, co­mo pa­só con Que te den, un te­ma que ha­bla de rom­per los pa­tro­nes del amor ro­mán­ti­co y que ja­más so­nó por la ra­dio ni tu­vo vi­deo­clip. El pú­bli­co la eli­gió por­que se sen­tía iden­ti­fi­ca­do con ella y pa­só a ser una can­ción de la gen­te.

—Tú fuis­te ada­lid del buen­ro­llis­mo. ¿Se ha pa­sa­do de mo­da?

—Por su­pues­to que no. Hay un mon­tón de gru­pos jó­ve­nes y ra­pe­ros con men­sa­jes so­cia­les que lo man­tie­nen vi­vo. Ne­ce­si­ta­mos vi­brar en la ale­gría. Qui­zá buen­ro­llis­mo no es la pa­la­bra. A mí me gus­ta más de­cir que Am­pa­ra­noia es re­bel­día y ale­gría. Sea co­mo fue­re, no es una mo­da sino una ac­ti­tud an­te la vi­da.

—¿Cuá­les son hoy las ra­zo­nes pa­ra se­guir sien­do re­bel­de?

—To­das las in­jus­ti­cias, pe­ro en mi ca­so me cen­tro mu­cho en las que se re­fie­ren a la mu­jer. Esa es la lu­cha en la que yo quie­ro es­tar y a la que quie­ro apor­tar.

—Am­pa­ra­noia siem­pre pu­so la mi­ra­da en las mú­si­cas que es­ta­ban más allá de lo que so­na­ba a su al­re­de­dor. ¿Dón­de es­tás po­nien­do esa mi­ra­da hoy?

—Pues co­mo siem­pre, va­ria­di­to. De las co­sas nue­vas que es­tán sa­lien­do en Es­pa­ña me gus­tan mu­cho gru­pos co­mo Tre­men­da Jau­ría, An­ti­ló­pez y to­da esa hor­na­da de can­tau­to­res co­mo Mr. Ki­lom­bo o El Kan­ka. Y fue­ra de Es­pa­ña el lu­gar en el que es­tán pa­san­do más co­sas es La­tio­noa­mé­ri­ca. To­do lo que hay de fu­sión de elec­tró­ni­ca con cum­bia, folklore an­ti­guo o rit­mos ca­ri­be­ños es muy in­tere­san­te.

—Un clá­si­co pa­ra ter­mi­nar. ¿Has­ta cuán­do ten­dre­mos Am­pa­ra­noia?

—Sin­ce­ra­men­te, no lo sé. Mi plan es es­tar has­ta di­ciem­bre ce­le­bran­do y lue­go se de­ci­di­rá. Co­mo Am­pa­ro Sán­chez por su­pues­to que se­gui­ré. Co­mo Am­pa­ra­noia, ya ve­re­mos.

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