Bue­nos tiem­pos pa­ra la lí­ri­ca

Ven­de, en­tra por los ojos, ha­ce ya unos años que sa­be que la mi­ran. No tie­ne edad, pe­ro sí ac­ti­vi­dad en re­des, ca­da vez más fir­mas y un rin­cón que va ga­nan­do es­pa­cio en li­bre­rías. Mar­wan o El­vi­ra Sas­tre son bes­tse­llers. Hay poe­mas co­mo lo­cos por en­trar en

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - DE LIBROS | VERSOS EN LA BOCA - TEX­TO: ANA ABE­LEN­DA

Hay una ola que nos em­pa­pa de poe­sía, una ge­ne­ra­ción con ver­sos en la bo­ca de au­to­res que van por li­bre y reúnen dos con­cep­tos que no ha­bían coin­ci­di­do y son hoy pa­re­ja fe­liz, abier­ta. (A ma­ne­ras que rom­pen ba­rre­ras de gé­ne­ro, y aú­nan fres­cu­ra y emo­ción con po­so: sen­ti­mien­to).

Ahí es­tá el What­sApp de los ado­les­cen­tes (¿cuán­tos es­ta­dos son sen­ten­cia poé­ti­ca?) y las ci­fras de las le­tras más preo­cu­pa­das por la be­lle­za, por en­con­trar la ver­dad en el ba­ru­llo, la mú­si­ca an­te el des­con­cier­to. El mun­do de la edi­ción de poe­sía es­tá su­peran­do al año en Es­pa­ña los 50.000 ejem­pla­res con un alien­to apa­sio­nan­te, y la ayu­da de re­des co­mo YouTu­be, Twit­ter o Ins­ta­gram. La prue­ba son edi­to­ria­les co­mo Fri­da, hoy Mue­ve tu Len­gua, que fun­dó Die­go Oje­da (Las Pal­mas, 1985), mú­si­co y poe­ta que su­ma ya la 11.ª edi­ción (26.000 ejem­pla­res ven­di­dos) de Mi chi­ca re­vo­lu­cio­na­ria, car­ta de amor y re­bel­día de un Cu­pi­do un­der­ground que di­ce: «Si me que­do en Ma­drid / no quie­ro ci­tas,/ quie­ro un dia­rio/ con­ti­go».

El día a día es­tá lleno de poe­sía, que hoy se da mu­cho al hu­mor y al jue­go de pa­la­bras. Y más que mar­car a na­va­ja ini­cia­les en el tron­co de los ár­bo­les, pin­ta puer­tas de re­tre­tes y pa­re­des ur­ba­nas. «Mi fan­ta­sía textual es que me co­mas y pun­to». Y apar­te.

«No pien­so de­cir­te quién me gus­taS». «Mi co­lor pre­fe­ri­do es ver­te». O «Con­tra to­da au­to­ri­dad... ex­cep­to mi ma­má» son al­gu­nos de los poe­mas pin­ta­da de Ac­ción Poé­ti­ca, un fe­nó­meno lí­ri­co sin fron­te­ras que ini­ció ha­ce más de vein­te años, en Mé­xi­co, Ar­man­do Ala­nís Pu­li­do y que ad­vier­te a to­do tra­po en los mu­ros vir­tua­les y en los de mu­chas ciu­da­des reales que «Sin poe­sía no hay ciu­dad». Ni es an­cho es el mun­do ni Cas­ti­lla.

Es­ta poe­sía co­mo im­pul­so, que es tam­bién una ma­ra­to­nia­na con fon­do de lec­tu­ra, que es­tá a gus­to en la ca­lle y en ca­sa, y tie­ne en li­kes y re­tuits uni­da­des de me­di­da de su po­pu­la­ri­dad, pi­sa fuer­te y ven­de mi­les de li­bros si la ha­cen Mar­wan, Ray­den, El­vi­ra Sas­tre o Pa­tri­cia Be­ni­to.

«Te veo y se ha­ce vier­nes en mi bo­ca», se de­cla­ra Mar­wan en Los amo­res

im­pa­ra­bles (editorial Pla­ne­ta). «No, ca­lla­di­ta no es­tás más gua­pa. / Tú eres pre­cio­sa cuan­do lu­chas» (Aho­ra que ya bai­las. Mi­guel Ga­ne. Ver­so & Cuen­to, Agui­lar).

«Yo, / que mi­do mi tiem­po en me­dias cer­ve­zas / es­toy desean­do que pi­das otra ron­da» (Pri­me­ro de poe­ta. Pa­tri­cia Be­ni­to. Agui­lar. Más de 15.000 ejem­pla­res ven­di­dos).

«Ten­go / La au­to­es­ti­ma /por los sue­ños», con­fie­sa en un poe­ma de sus

Pa­la­bras de per­diz pa­ra ha­cer­te más fe­liz Mi­ki Na­ran­ja, pe­que­ños y tan ri­cos co­mo pas­tas bel­gas. ¡Prue­ba! Es­te tí­tu­lo es una re­co­men­da­ción de la li­bre­ra Est­her Gó­mez, de Moi­to Con­to en A Co­ru­ña, que les se­ña­la ade­más

Lu­mes de Is­mael Ra­mos (bri­llan, que­man) y la an­to­lo­gía 13, edi­ción bi­lin­güe de Chan da Pól­vo­ra que in­fun­de fe nas no­sas le­tras máis no­vas. No­mes de Fu­me, de Mi­riam Fe­rra­dáns, es la su­ge­ren­cia de Be­go­ña Va­re­la, de la Li­bre­ría Lume.

Y Alei­xan­dre ce­le­bra los 40 años de No­bel con su poe­sía com­ple­ta en Lu­men. Un re­ga­lo que su­pera las 1.500 pa­gi­nas. Y to­das las ex­pec­ta­ti­vas. «Tu com­pa­ñía es un abe­ce­da­rio», di­ce. Pa­ra sen­tir­se en­te­ra, de la A a la Z.

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