CHINO DA­RÍN

"Siem­pre di­je que no vol­ve­ría a sa­lir con una ac­triz".

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - NEWS - POR AN­DRÉS GUE­RRA

No se pue­de te­ner me­jor car­ta de pre­sen­ta­ción en nues­tro país que ser hi­jo de Ri­car­do Da­rín, no­vio de Úrsula Cor­be­ró y com­pa­ñe­ro de re­par­to de Pe­né­lo­pe Cruz. Por to­do ello, Bom­bay Sapp­hi­re acer­tó cuan­do pre­sen­tó a Ri­car­do ‘Chino’ Da­rín co­mo em­ba­ja­dor del es­pa­cio The Art Room en Bar­ce­lo­na. Arro­pa­ron a Chino Da­rín un ra­mi­lle­te de ac­to­res de su ge­ne­ra­ción, ta­les co­mo Oc­ta­vi Pu­ja­des, Pe­ter Vi­ves y Marc Clotet y su no­via, Na­ta­lia Sán­chez. Co­ra­zón ¿Por qué le lla­man Chino? Ri­car­do Da­rín Sa­lió co­mo un apo­do fa­mi­liar pa­ra di­fe­ren­ciar­me de mi pa­dre. De pe­que­ño te­nía los ojos muy ras­ga­dos y en el no­res­te de Ar­gen­ti­na a los ni­ños mu­chas ve­ces se les lla­ma ‘chi­ni­tos’, por­que en esa zo­na son muy achi­na­di­tos. C. ¿Qué su­po­ne te­ner co­mo pa­dre a Ri­car­do Da­rín? C.D. No le doy nin­gu­na im­por­tan­cia. Lo veo en pi­ja­ma to­dos los días, des­pei­na­do y he­cho un za­rra­pas­tro­so (ri­sas). Te­ne­mos la me­jor re­la­ción, es mi pa­dre y es di­fí­cil ver­lo co­mo us­te­des. Es im­po­si­ble to­mar dis­tan­cia. C. ¿Có­mo es­tá vi­vien­do sus pri­me­ros me­ses en Es­pa­ña? C.D. En mu­chas co­sas ar­gen­ti­nos y es­pa­ño­les so­mos muy pa­re­ci­dos. Creo que tie­ne que ver con cier­to ras­go la­ti­noa­me­ri­cano de cer­ca­nía. To­ca­mos, bus­ca­mos el con­tac­to y si eres un per­so­na­je pú­bli­co pue­de ser de­ma­sia­do in­va­si­vo. No es mi ca­so en par­ti­cu­lar, que siem­pre me han tra­ta­do muy bien, pe­ro sí se vi­ven cier­tas si­tua­cio­nes de vo­rá­gi­ne in­có­mo­das. No aquí que soy po­co co­no­ci­do, pe­ro sí en mi país, más por mi pa­dre que por mí mis­mo. A mí, en Es­pa­ña me es­tán tra­tan­do muy bien. C. Co­men­zó co­mo ac­tor de te­le­no­ve­las en su país. ¿Qué le pa­re­ce ese medio co­mo tram­po­lín a la fa­ma? C.D. Siem­pre es vá­li­do cuan­do uno tra­ba­ja en lo que le gus­ta y es co­no­ci­do por su mé­ri­to pro­fe­sio­nal. Eso es lo lin­do, in­de­pen­dien­te­men­te de que sea por tea­tro, cine o te­le­vi­sión. Son cir­cuns­tan­cias que no se pue­den va­lo­rar de an­te­mano. Uno no pue­de te­ner la vis­ta pues­ta en los re­sul­ta­dos cuan­do se po­ne a tra­ba­jar. C. Su pa­dre se que­ja de que las agen­das de am­bos es­tán aho­ra mis­mo tan ocu­pa­das que les cues­ta coin­ci­dir… C.D. Es un po­co exa­ge­ra­do por su par­te, co­mo mu­chas de las co­sas que di­ce (ri­sas). Lo cier­to es que cues­ta cuan­do hay que com­pa­gi­nar tiem­pos y tra­ba­jos. Si apa­re­cie­se ese proyecto y pu­dié­se­mos coin­ci­dir... Pe­ro es di­fí­cil plan­teár­se­lo co­mo un ca­pri­cho. C. Co­no­ci­mos que se in­cor­po­ra­ba al ro­da­je de La rei­na de Es­pa­ña jun­to a Pe­né­lo­pe Cruz por­que lo anun­ció con en­tu­sias­mo en su per­fil de Fa­ce­book. ¿Có­mo es en las dis­tan­cias cor­tas? C.D. Pe­né­lo­pe es ge­nial, fan­tás­ti­ca. Siem­pre he si­do un fer­vien­te ad­mi­ra­dor su­yo y creo que la Ma­ca­re­na de La ni­ña de sus ojos es uno de sus me­jo­res per­so­na­jes. Aho­ra es­ta­mos ha­cien­do la se­cue­la, así que ima­gí­na­te. Es un pri­vi­le­gio tra­ba­jar a su la­do. La co­no­cí bre­ve­men­te an­tes en una si­tua­ción más so­cial y no me al­can­zan las pa­la­bras pa­ra des­cri­bir­la. Co­mo com­pa­ñe­ra de tra­ba­jo es muy ge­ne­ro­sa. Cuan­do ves a al­guien de su re­nom­bre arre­man­gar­se pa­ra sa­car el ju­go a ca­da es­ce­na, te sor­pren­de muy gra­ta­men­te. C. ¿Qué le pa­re­ce Bu­da­pest, la ciu­dad en la que es­tán ro­dan­do? C.D. Muy her­mo­sa. Bu­da­pest es una ciu­dad que no co­no­cía y, aun­que tra­ba­jan­do no pue­des re­co­rrer­la co­mo qui­sie­ras, es­té­ti­ca­men­te es ya una de mis fa­vo­ri­tas de Eu­ro­pa. C. Nos gus­tó mu­cho una fo­to to­ma­da allí jun­to a Úrsula Cor­be­ró. C.D. Mmm… ¿Cuál? ¿Gua­pa? Pue­de ser (ri­sas). C. Com­pa­ñe­ros en la vi­da real y en el tra­ba­jo. ¿Qué es lo que más le gus­ta de Úrsula Cor­be­ró?

C.D. Me gus­ta tra­ba­jar con gen­te ge­ne­ro­sa y dis­pues­ta a crear víncu­los en es­ce­na. Por suer­te, no so­lo Úrsula sino los elen­cos con que he tra­ba­ja­do en Es­pa­ña son de los más ‘ju­gue­to­nes’ y eso te per­mi­te dis­fru­tar de tu pro­fe­sión y del ambiente en el que tra­ba­jas. C. ¿Qué nos pue­de ade­lan­tar de la se­rie de te­le­vi­sión La em­ba­ja­da, en la que tra­ba­jan jun­tos? C.D. El es­treno es in­mi­nen­te y no sé qué pue­do ade­lan­tar por­que mi per­so­na­je es mis­te­rio­so. El nue­vo em­ba­ja­dor y su fa­mi­lia –su es­po­sa es Be­lén Rue­da– ate­rri­zan en la em­ba­ja­da es­pa­ño­la en Bang­kok y se en­cuen­tran con que na­da es lo que pa­re­cía. Su círcu­lo de con­fian­za es­tá me­ti­do en asun­tos tur­bios en un con­tex­to muy com­pli­ca­do. C. Apar­te de Úrsula, ¿qué es lo me­jor que se lle­va de ese ro­da­je? C.D. Un equi­po de tra­ba­jo. Tras la cá­ma­ra se ha ge­ne­ra­do una si­tua­ción de com­pa­ñe­ris­mo muy pro­fun­da y es un pri­vi­le­gio. Ve­nir de tan le­jos y en­con­trar­se esos com­pa­ñe­ros… No so­lo los ac­to­res, tam­bién to­do el equi­po téc­ni­co. C. ¿Qué su pa­re­ja sea tam­bién ac­triz ayu­da a que la re­la­ción sea más fá­cil? C.D. Se­gu­ro que no. Siem­pre di­je que no iba a vol­ver a sa­lir con una ac­triz, ni in­ten­tar­lo, por­que he te­ni­do ex­pe­rien­cias y, en ge­ne­ral, las ac­tri­ces son com­pli­ca­das. Cui­da­do, que a lo me­jor yo soy un fan de las com­pli­ca­cio­nes. La par­te bue­na es que co­no­ce­mos el rit­mo de es­te tra­ba­jo y es más fá­cil aco­plar­se a al­guien del mis­mo medio, y que no te va­ya a mon­tar un po­llo por­que te be­ses con otra. C. ¿Es fe­liz? C.D. Mu­cho. Es­toy vi­vien­do un gran mo­men­to, muy con­ten­to con mi si­tua­ción en Es­pa­ña. Sen­tir­te tan a gus­to a más de 10.000 km de tu ca­sa es un pri­vi­le­gio.

“NO DOY IM­POR­TAN­CIA A QUE RI­CAR­DO DA­RÍN SEA MI PA­DRE. LE VEO EN PI­JA­MA A DIA­RIO”

‘Vi­vo un gran mo­men­to. Sen­tir­se tan a gus­to a más de 10.000 km de tu ca­sa es un

pri­vi­le­gio’

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