EN LA CA­MA CON TONY CUR­TIS

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - LO ÚLTIMO -

La co­caí­na es una dro­ga muy ma­la. Te vuel­ve lo­co. Cuan­do Tony Cur­tis es­ta­ba en­gan­cha­do, de­cía co­sas como es­ta: «Ca­si no me mi­ro al es­pe­jo, por­que sé lo gua­po que soy». Aun­que en realidad, te­nía ya 57 años y no era ni mu­cho me­nos el que ha­bía si­do. Su ca­rre­ra, ade­más, se hun­día y sus adic­cio­nes eran co­no­ci­das por to­dos. Lue­go in­gre­só en la Betty Ford y re­co­no­ció el in­fierno por el que ha­bía pa­sa­do: «Vi­ví mo­men­tos de la más ab­so­lu­ta de­gra­da­ción». In­clu­so fue más allá y mos­tró el pa­te­tis­mo que se ocul­ta mu­chas ve­ces detrás de la be­lle­za: «Uno de los ma­yo­res go­ces de mi vida fue siem­pre mi apa­rien­cia ex­ter­na. De­jé la dro­ga por­que no que­ría mo­rir­me feo». El de la ima­gen ya es el Tony ‘lim­pio’. Es­ta­ba a punto de cum­plir los 60 y es­tre­na­ba en Can­nes In­sig­ni­fi­can­cia, película en la que in­ter­pre­ta al se­na­dor McCarthy. En la cin­ta apa­re­cían tam­bién como per­so­na­jes Al­bert Eins­tein y Ma­rilyn Mon­roe, una ac­triz a la que Cur­tis co­no­ció muy bien. Ca­da dos por tres, apro­ve­cha­ba pa­ra ha­blar de ella. Qui­zá una de sus frases más cé­le­bres sea la im­per­ti­nen­cia esa de «Be­sar a Ma­rilyn era como be­sar a Hitler». O si no, es­ta otra: «Cuan­do es­ta­ba en la ca­ma con Ma­rilyn, nun­ca es­tu­ve se­gu­ro de dón­de es­ta­ba su men­te. Era una ac­triz. Po­día ha­cer el rol que creía que el hom­bre desea­ba. Nun­ca pe­dí más». Tony, de to­das for­mas, ten­día a liar­se mu­cho en la ca­ma. A ve­ces, como en la fo­to, has­ta era ca­paz de po­ner­se a leer el pe­rió­di­co del re­vés.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.