CHENOA

"Es­toy or­gu­llo­sa de no fa­llar a los míos".

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - NEWS - POR AN­DRÉS GUE­RRA FO­TOS: FRAN­CIS­CO FONTEYNE

Si us­ted quie­re en­tre­vis­tar a Chenoa y pre­ten­de que su son­ri­sa no se mus­tie, pro­cu­re evi­tar lu­ga­res co­mu­nes co­mo: «¿Estás sol­te­ra?» o «¿No pien­sas te­ner hi­jos?». Con el edu­ca­do es­ti­lo que la ca­rac­te­ri­za, lo más pro­ba­ble es que le ad­vier­ta de que si fue­se un chi­co, sus pre­gun­tas se­rían otras. Lau­ra Co­rra­di­ni, ‘Chenoa’ (Mar del Pla­ta, Ar­gen­ti­na, 1975), es de­ma­sia­do in­te­li­gen­te co­mo pa­ra tra­tar de apu­rar con ella un cues­tio­na­rio es­tán­dar. En Co­ra­zón pre­fe­ri­mos pre­gun­tar­le qué la con­mue­ve, en quién se re­fu­gia cuan­do aflo­ran las lá­gri­mas y sa­ber así que com­po­ne ella mis­ma sus le­tras por­que pre­fie­re ha­blar de lo que sa­be, que ha he­cho tea­tro de im­pro­vi­sa­ción o que si al­guien quie­re enamo­rar­la, más va­le que su mo­chi­la es­té lle­na de ex­pe­rien­cias. Aca­ba de lan­zar su sép­ti­mo dis­co, Soy hu­ma­na, cu­yo ho­mó­ni­mo pri­mer sin­gle ya sue­na en la ra­dio que su abue­lo es­cu­cha­ba co­ci­nan­do. Lo re­cuer­da pa­ra no­so­tros. Co­ra­zón Ha­ce dos años sa­có Otra di­rec­ción, cu­ya por­ta­da era en blan­co y ne­gro. ¿Qué sig­ni­fi­ca­do tie­ne que ha­ya vuel­to al co­lor? Chenoa El co­lor siem­pre es un es­pe­jo del buen mo­men­to, ade­más, esos co­lo­res tan po­ten­tes su­po­nen fuer­za y un tra­ba­jo que te ha­ce ilu­sión en­se­ñar. Es­toy con­ten­ta. Me lo he to­ma­do con cal­ma, por­que ha si­do año y me­dio de tra­ba­jo pe­ro es­toy fe­liz con el re­sul­ta­do. C. ¿A quién le va a gus­tar más Soy hu­ma­na? Ch. Pues le es­tá gus­tan­do a mu­chí­si­ma gen­te, que se ha sor­pren­di­do con el sin­gle. Mu­cha gen­te lo es­tá

“ES­TOY OR­GU­LLO­SA DE NO FA­LLAR A LOS MÍOS”

des­cu­brien­do. Qui­zá sea la lla­ve pa­ra co­no­cer­me, por­que las le­tras las es­cri­bo yo y eso le da un pun­to más per­so­nal. Tam­bién hay dis­tin­tos co­lo­res den­tro del dis­co. Hay una Chenoa que se fa­mi­lia­ri­za con lo que sue­le can­tar y otro ti­po de ma­ti­ces que to­co por cu­rio­si­dad y mo­ver­me en cam­pos que no con­tro­la­ba y me ape­te­cía. C. ¿Cuándo cre­yó que po­dría ser una bue­na le­tris­ta? Ch. Pues ya en 2005. Me pu­se a es­cri­bir, por­que las can­cio­nes que me lle­ga­ban era so­bre te­mas en los que no me sen­tía re­fle­ja­da. De­ci­dí ha­cer­lo y sa­lió bien. Pu­bli­qué Ru­ti­nas, lue­go To­do irá bien, Ab­sur­da Ce­ni­cien­ta… C. La Fun­da­ción Wo­man’s Week la ha nom­bra­do Ar­tis­ta con co­ra­zón por su co­la­bo­ra­ción en cau­sas so­li­da­rias. ¿Cuá­les son las que más le to­can el su­yo? Ch. Cual­quier cau­sa que es­té tras un pro­ble­ma gra­ve. Pa­ra ello no ha­ce fal­ta ir­se le­jos, por­que hoy has­ta tu ve­cino ne­ce­si­ta ayu­da. La so­li­da­ri­dad hay que man­te­ner­la cons­tan­te­men­te. No es una cues­tión de fe­cha, de mo­men­to o de aso­cia­cio­nes, sino de cau­sa. In­ten­to es­tar aten­ta no so­lo a mis co­sas sino a po­der ayu­dar a otros. C. ¿Em­pe­za­mos a ver la luz? ¿Es us­ted op­ti­mis­ta? Ch. Lo soy, más amar­gu­ra y de­pre­sión no nos va a ayu­dar. Oja­lá tu­vie­se una va­ri­ta, pe­ro co­mo no la ten­go pre­fie­ro ser op­ti­mis­ta. No sé si la caí­da se­rá peor, pe­ro por lo me­nos, el mo­men­to no te lo van a amar­gar. C. Co­la­bo­ró en el pro­gra­ma De­fec­tos per­fec­tos de Ra­dio 4G. Te­ne­mos en­ten­di­do que le apa­sio­na es­te me­dio. Ch. Mis abue­los es­cu­cha­ban mu­cho la ra­dio, por ejem­plo, en el co­che: co­mo mis pa­dres eran mú­si­cos ha­cía­mos tra­yec­tos lar­gos y la po­nía­mos mu­cho. En ca­sa tam­bién, por­que mi abue­lo era un co­ci­ne­ro vas­co ma­ra­vi­llo­so

que la te­nía pues­ta cons­tan­te­men­te. Me ha acom­pa­ña­do siem­pre. C. ¿Ayu­da­ba en la co­ci­na? Ch. ¡Qué va, qué va! Soy ma­lí­si­ma. Mi ma­dre di­ce que por­que no quie­ro po­ner­me, pe­ro la ver­dad es que no me gus­ta na­da. Sí ver có­mo se ha­ce un pla­to y los pro­gra­mas de co­ci­na. Bueno, co­mo ha­ce­mos mu­chos. Pe­ro en­ci­ma, soy ma­niá­ti­ca de la lim­pie­za y en­su­ciar me mo­les­ta mu­cho. Las ma­niá­ti­cas de la lim­pie­za so­mos ho­rro­ro­sas, pe­ro to­do es en­ten­der­nos (ri­sas). C. Tam­bién es­tu­vo en el pro­gra­ma Likes de Mo­vis­tar +, que tra­ta so­bre re­des so­cia­les. Us­ted fue de las pri­me­ras ar­tis­tas en mi­mar a los se­gui­do­res. ¿Has­ta qué pun­to le crea una re­la­ción de de­pen­den­cia? Ch. Es­tu­ve en el arran­que pe­ro lo de­jé pa­ra po­ner­me con el dis­co. Mi re­la­ción con las re­des so­cia­les es sa­na por­que lo que ha­go es mi­rar có­mo es­toy yo pri­me­ro. Si tie­nes un mal día, el mó­vil es me­jor te­ner­lo le­jos por­que puedes me­ter la pa­ta con mu­cha fa­ci­li­dad. C. Re­cien­te­men­te hi­zo un cameo en la se­rie An­cla­dos. ¿Se plan­tea la ac­tua­ción co­mo al­go más se­rio? Ca­ro­li­na Ce­re­zue­la ha he­cho el via­je a la in­ver­sa. Ch. Pues mi­ra, en un año sa­bá­ti­co que me to­mé hi­ce un cur­so de tea­tro de im­pro­vi­sa­ción. Me pa­re­ce muy di­ver­ti­do sa­lir de la zo­na de con­fort y es al­go que nu­tre mu­cho. En­tien­do la in­quie­tud de Ca­ro­li­na, a quien co­noz­co y con quien es­tu­ve ha­blan­do del te­ma… Si yo me me­tie­ra en al­go más am­bi­cio­so en cuan­to a in­ter­pre­ta­ción, ten­dría que po­ner­me a es­tu­diar co­mo Dios man­da. C. ¿Qué re­la­ción le une con Ar­gen­ti­na, don­de es­tán sus orí­ge­nes fa­mi­lia­res? Ch. En ca­sa ha­bla­mos en ar­gen­tino, mi pa­dre co­ci­na un asa­do es­tu­pen­do y mi abue­la aun to­ma ma­te. Te­ne­mos nues­tro pe­que­ño fol­clo­re en ca­sa. Con mis ami­gas ha­blo ma­llor­quín y con vo­so­tros en cas­te­llano. C. Cuan­do al­guien ha cum­pli­do los 40 pa­re­ce que to­ca ha­cer cier­to ba­lan­ce. Mi­ran­do atrás, ¿de qué se sien­te más or­gu­llo­sa?

“TEN­GO CA­RÁC­TER, PE­RO TAM­PO­CO MUERDO”

Ch. De no ha­ber fa­lla­do a los míos y de que mis pa­dres se sien­tan or­gu­llo­sos de mí. De no ha­ber he­cho da­ño y no cau­sa­do da­ños co­la­te­ra­les. De ha­ber se­gui­do ha­cia de­lan­te y te­ner mu­chos ami­gos en el ca­mino. En ju­nio ha­ré mis 41 y lo ce­le­bra­ré can­tan­do, que ten­go un con­cier­to. C. Con Mónica Cruz ha ha­bi­do cier­ta po­lé­mi­ca so­bre su soltería. “Eres una mu­jer jo­ven y gua­pa. ¿Por qué no tie­nes no­vio?”, le pre­gun­ta­ban. ¿A us­ted le ha pa­sa­do al­go así? Ch. Sí y me mo­les­ta mu­cho. Te lo di­cen co­mo si efec­ti­va­men­te fue­se una ta­ra. Y eso creo que con­lle­va un men­sa­je su­bli­mi­nal de cor­te ma­chis­ta. Si yo no es­toy llo­ran­do por es­tar sol­te­ra, ¿por qué me pre­gun­tas tú al res­pec­to? Y lue­go es­tá, que por qué no tie­nes hi­jos. Lle­gas a una edad en la que de­bes ir aguan­tan­do una se­rie de cli­chés in­ne­ce­sa­rios y ob­so­le­tos. C. ¿Por qué cree que los hom­bres se sal­van de ese ti­po de pre­gun­tas? Ch. No sé, pa­re­ce que fué­se­mos por­ta­vo­ces de es­te­reo­ti­pos an­ti­guos. C. ¿Cuál es el ti­tu­lar que ha­ya leí­do so­bre us­ted que más la ha mo­les­ta­do? Ch. Aho­ra no tan­to, pe­ro hu­bo una épo­ca en que me em­ba­ra­za­ban, y eso pro­vo­ca­ba que me can­ce­la­ran con­tra­tos; los pro­duc­to­res no que­rían arries­gar­se. Me qui­ta­ba tra­ba­jo y eso era du­ro. Te­nía que sa­lir al pa­so y de­cir que no lo es­ta­ba. C. Pe­ro su re­la­ción con los me­dios no ha va­ria­do. Ch. Nun­ca me he pe­lea­do con los me­dios, in­ten­to ser edu­ca­da y creo que nun­ca he te­ni­do un mal ges­to. Tam­po­co quie­ro que mis pa­dres me vean en­fa­da­da, con lo po­co que me ven... In­ten­to mi­ni­mi­zar los gol­pes y eso ha he­cho que me ga­ne el ca­ri­ño de quie­nes no les en­tra­ba por el ojo. Ten­go ca­rác­ter, pe­ro tam­po­co muerdo. Esa gue­rra no es mía. C. En una entrevista ha­ce tiem­po co­men­ta­ba: «La­men­ta­ble­men­te, por más nor­mal o cer­ca­na que quie­ra ser, ya no sé si vie­nen por una co­sa o por la otra, si quie­ren ha­blar con Chenoa o quie­ren co­no­cer a Lau­ra». ¿Ha re­suel­to el enig­ma? Ch. Se­gui­mos igual. Pe­ro no hay que­ja, es la elec­ción que he to­ma­do. Ex­po­ner­me lo eli­jo yo y de­bo acep­tar sus con­se­cuen­cias. Me pa­re­ce in­cohe­ren­te cuan­do tú pro­vo­cas una si­tua­ción y no acep­tas la cara B. No es jus­to. Hay que ser con­se­cuen­te con lo que una ha­ce. Si me to­ca, bien­ve­ni­do y si no, soy muy fe­liz por­que sé en­con­trar la di­cha en otras co­sas. En eso no me he des­pis­ta­do. C. En­ton­ces po­de­mos de­cir que es­tá so­la, pe­ro muy bien así. Ch. En cal­ma, sí. Lle­vo un año así y muy bien. El que ven­ga, que apor­te (ri­sas). C. Rom­per con una pa­re­ja lo he­mos he­cho to­dos. ¿En quién se re­fu­gia Chenoa? Ch. Mis ami­gos me co­no­cen muy bien y me dan un es­pa­cio pa­ra ir pa­san­do las di­fe­ren­tes fa­ses has­ta que te re­cu­pe­ras. Y si yo no acu­do, por­que no quie­ro mo­les­tar, vie­nen ellos. Ten­go la suer­te de te­ner a gen­te muy ma­ja y eso es ma­ra­vi­llo­so. C. En otra entrevista di­jo: «Nun­ca más vol­ve­rán a ver­me en el por­tal de mi ca­sa ves­ti­da con chán­dal llo­ran­do». Sin em­bar­go, a mu­chos esa ima­gen les unió pa­ra siem­pre a us­ted. Ser ca­paz de mos­trar así los sen­ti­mien­tos pro­pios da nom­bre al tí­tu­lo de su nue­vo dis­co: Soy hu­ma­na. Ch. Eso lo di­je por­que el abu­so de esa fo­to­gra­fía lle­gó a ser cons­tan­te, eso no me gus­tó. Hay otras imá­ge­nes. Pe­ro bueno, es in­con­tro­la­ble y ahí que­dó. C. ¿Có­mo se ve den­tro de diez años? Ch. No ten­go ni idea. Es­pe­ro que can­tan­do, ilu­sio­na­da con mi tra­ba­jo, con sa­lud y ro­dea­da de los míos. C. Lle­ga a de­cir que con ma­ri­do y dos hi­jos, y se­gu­ro que pro­vo­ca un des­ma­yo. Ch. (Ri­sas) Uh, ¿te ima­gi­nas? No, yo por ahí no voy.

SUS PA­RE­JAS. A la iz­da., con Da­vid Bis­bal en ‘OT’, cuan­do eran pa­re­ja. Ba­jo es­tas líneas, con Álex Gon­zá­lez. De­ba­jo, con Alain Cor­ne­jo y al la­do, con Da­vid de Ma­ría.

Sus dos úl­ti­mas pa­re­jas han si­do Cu­ri Ga­llar­do (so­bre es­tas líneas), con quien tu­vo una re­la­ción de ida y vuel­ta, y el gui­ta­rris­ta Ja­vier Ar­pa (dcha.), con quien rom­pió en agos­to del pa­sa­do año.

“Pre­fie­ro ser op­ti­mis­ta. No sé si la caí­da se­rá peor, pe­ro por lo me­nos, el mo­men­to no te lo van a amar­gar”.

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