“DE LO FÁ­CIL QUE SOY, PUE­DO PA­RE­CER PASOTA”

FUE­RA DEL TRA­BA­JO SE DE­FI­NE CO­MO ‘SOSOMAN’, PE­RO NA­DA MÁS LE­JOS DE LA REALI­DAD. EL AC­TOR Y PRE­SEN­TA­DOR HA AD­QUI­RI­DO EL TEA­TRO REI­NA VIC­TO­RIA DE MADRID, QUE GES­TIO­NA­RÁ CON SU MU­JER, PATRICIA.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - EN PRIVADO CON... - CARLOS SO­BE­RA

É ra­se un hom­bre pe­ga­do a una ce­ja y éra­se una ce­ja que ya tie­ne mo­ti­vos de so­bra pa­ra es­tar siem­pre en­hies­ta una vez que su pro­pie­ta­rio se aca­ba de con­ver­tir en em­pre­sa­rio tea­tral. Por­que el pa­so que Carlos So­be­ra ha da­do re­cien­te­men­te es más que su­fi­cien­te pa­ra es­tar en ten­sión per­ma­nen­te an­te una aven­tu­ra que pro­me­te dar mu­cho que ha­blar, al fren­te de la cual se en­con­tra­rá su es­po­sa, Patricia San­ta­ma­ría. Co­ra­zón ¿Qué ha si­do lo que le ha con­ven­ci­do pa­ra ser el pro­pie­ta­rio del tea­tro Rei­na Vic­to­ria que es­te año ce­le­bra su cen­te­na­rio? Carlos So­be­ra He te­ni­do la opor­tu­ni­dad de po­der cum­plir un sue­ño ma­ra­vi­llo­so co­mo es lle­var un tea­tro y vi­vir en co­ne­xión di­rec­ta con el mun­do de las re­pre­sen­ta­cio­nes y el pú­bli­co. Te ase­gu­ro que no hay na­da más bo­ni­to que eso. Es­tar en un tea­tro tan em­ble­má­ti­co co­mo el Rei­na Vic­to­ria, por don­de ha pa­sa­do lo más gra­na­do y lo me­jor del si­glo XX, te da una sensación de piel y al­ma muy di­fe­ren­te de la que no­tas en un tea­tro mo­derno, por muy bien do­ta­do que es­té. Los años dan so­le­ra, ex­pe­rien­cia y vi­da. C. ¿Y no sien­te vér­ti­go al lan­zar­se co­mo em­pre­sa­rio a un pro­yec­to que su­po­ne un cos­te eco­nó­mi­co muy al­to (se ha­bla de 7 mi­llo­nes de eu­ros)? C.S. No es la ci­fra tan al­ta que se ha di­cho, pe­ro en cual­quier ca­so, yo no ten­go di­ne­ro pa­ra pa­gar un tea­tro y por eso he pe­di­do un cré­di­to que ava­le la com­pra con­tra un desa­rro­llo de ne­go­cio. No ca­be du­da de que es una gran res­pon­sa­bi­li­dad, ya que, fi­nan­cie­ra­men­te, es­to es una le­tra gor­da que hay que pa­gar to­dos los me­ses y si te va mal, no te ha­ce nin­gu­na gra­cia. Es tam­bién una res­pon­sa­bi­li­dad cul­tu­ral y aními­ca por­que tie­nes que

ha­cer­lo bien pa­ra que la his­to­ria del tea­tro si­ga avan­zan­do en po­si­ti­vo. C. Su­pon­go que pe­dir otros 100 años se­rá mu­cho, pe­ro al me­nos da tran­qui­li­dad co­no­cer que lle­va ese tiem­po en pie. C.S. El tea­tro es­tá muy bien cui­da­do tan­to en lo ar­qui­tec­tó­ni­co co­mo por el pú­bli­co que le gus­ta ve­nir. Su­pon­go que si le da­mos una bue­na ofer­ta se­gui­rá acu­dien­do. C. En­ton­ces, ¿se pue­de afir­mar que ha cum­pli­do el sue­ño de su vi­da? C.S. Re­co­noz­co que es al­go que ha sur­gi­do sobre la mar­cha. Bus­cá­ba­mos ges­tio­nar un es­pa­cio pa­ra los proyectos que ba­ra­ja­mos, pe­ro sur­gió es­ta opor­tu­ni­dad y la he­mos co­gi­do al vue­lo. Es­pe­ro que no me ha­ya equi­vo­ca­do. C. Di­ce que fal­tan tea­tros en Madrid. ¿Y es­pec­ta­do­res? C.S. Pa­ra na­da. Los es­pec­ta­do­res afor­tu­na­da­men­te han vuel­to al tea­tro. En Madrid hay mu­chas sa­las que lle­nan, aun­que es ver­dad que de jue­ves a do­min­go sí lo ha­cen y el res­to de días no, pe­ro eso pa­sa con los bares, res­tau­ran­tes y dis­co­te­cas. De for­ma ge­ne­ral el pú­bli­co ha vuel­to y no es so­lo por­que la cri­sis se es­tá pa­san­do sino por­que se ha da­do cuen­ta de que el tea­tro es lo más au­tén­ti­co que hay y en­ci­ma no lo pue­de ba­jar por in­ter­net. El pro­ble­ma es que hay tan­tos mon­ta­jes que no hay hue­co y cuan­do al­go fun­cio­na, im­pi­de que se pre­sen­ten otros es­pec­tácu­los. C. ¿Po­de­mos afir­mar que no hay cri­sis en el tea­tro co­mo lle­va­mos es­cu­chan­do des­de ha­ce dé­ca­das? C.S. El tea­tro su­fre aho­ra me­nos que el ci­ne por­que tie­ne me­nos com­pe­ten­cia y ha subido el ni­vel de los es­pec­tácu­los. Los mo­nó­lo­gos han he­cho que se in­cor­po­re la gen­te jo­ven y son muy im­por­tan­tes pa­ra es­ta vuel­ta. C. Pre­ci­sa­men­te us­ted es un hom­bre que ha co­se- cha­do gran­des éxi­tos en su ca­rre­ra pro­fe­sio­nal con los con­cur­sos de te­le­vi­sión, un me­dio que siem­pre se ha vis­to co­mo enemi­go del tea­tro al con­se­guir que el pu­bli­co se que­de en­tre­te­ni­do en el so­fá de su ca­sa. C.S. La te­le­vi­sión so­lo es enemi­ga cuan­do hay un acon­te­ci­mien­to de­por­ti­vo. El res­to de pro­gra­ma­ción no afec­ta, ade­más la gen­te ca­da vez quie­re sa­lir y com­par­tir más en la ca­lle. C. ¿Us­ted sa­le mu­cho? C.S. No. Es ver­dad que mi tra­ba­jo im­pli­ca que es­té to­do el día via­jan­do y por eso cuan­do con­si­go lle­gar a mi ca­sa, en Bil­bao, o in­clu­so al ho­tel des­pués de una fun­ción o un pro­gra­ma, lo úni­co que me ape­te­ce es me­ter­me en la ca­ma. Re­co­noz­co que mi au­tén­ti­ca ca­sa es Ibe­ria, don­de pa­so más tiem­po que en nin­gu­na otra par­te. C. ¿El Rei­na Vic­to­ria le va a te­ner mu­cho en Madrid? C.S. Afor­tu­na­da­men­te hay un gran equi­po con Patricia San­ta­ma­ría a la ca­be­za y eso ha­rá que me pa­se cuan­do me ne­ce­si­ten, pe­ro son ellos los que lle­va­rán el día a día. C. ¿Es es­ta su pri­me­ra gran aven­tu­ra em­pre­sa­rial? C.S. La pri­me­ra fue mi pro­duc­to­ra Are­qui­pa así co­mo la edi­ción de la re­vis­ta Más via­jes, por lo que se tra­ta de mi ter­ce­ra aven­tu­ra co­mo em­pre­sa­rio, aun­que su­po­ne la in­ver­sión mas fuer­te a ni­vel eco­nó­mi­co. C. Je­sús Quin­te­ro tam­bién se que­dó con la ges­tión del tea­tro Quin­te­ro y le ha de­ja­do ca­si en la ca­lle. ¿No le da vér­ti­go? C.S. Lo úni­co que uno pue­de ha­cer es po­ner lo me­jor de mí mis­mo pa­ra que to­do va­ya bien y aquí el úni­co se­cre­to es pre­pa­rar una bue­na pro­gra­ma­ción y co­mu­ni­ca­ción. No hay que vol­ver­se lo­co en pro­duc­cio­nes ca­rí­si­mas, ya que si se te va la ca­be­za es­to se pue­de con­ver­tir en tu ataúd. C. Aho­ra po­drá te­ner el pa­pel de su vi­da co­mo ac­tor. C.S. Si me llega se­rá de una for­ma ca­sual y no ten­drá na­da que ver con es­te pro­yec­to. Es po­si­ble que ac­túe aquí, pe­ro nun­ca des­mon­ta­ré una fun­ción pa­ra co­lo­car­me yo. Pue­do tra­ba­jar en otros tea­tros. C. Mu­chos ac­to­res se en­cuen­tran hoy ba­jo la lu­pa de Ha­cien­da. ¿Cree que hay una campaña con­tra la gen­te del es­pec­tácu­lo por par­te de la Agen­cia Tri­bu­ta­ria? C.S. Creo que ese pro­ble­ma lo tie­ne mu­cha gen­te, ya que en los úl­ti­mos años es­te ti­po de ac­tua­cio­nes se han da­do en to­dos los gre­mios o por lo me­nos pre­fie­ro pen­sar así, por­que se­ría tre­men­do lo con­tra­rio. Pe­ro es ver­dad que hay cier­tas de­cla­ra­cio­nes del mi­nis­tro Mon­to­ro que dan pie a que se pue­da pen­sar así. En cual­quier ca­so no creo que ha­ya una per­se­cu­ción a un sec­tor pro­fe­sio­nal y eso que mu­chí­si­mos ac­to­res tie­nen que­jas de lo que les es­tá pa­san­do. C. Ima­nol Arias y Ana Dua­to se en­cuen­tran en un pro­ce­so ju­di­cial por va­rios de­li­tos eco­nó­mi­cos. ¿Cree que afec­ta­rá a sus ca­rre­ras? C.S. He leí­do co­sas que me han pa­re­ci­do exa­ge­ra­das, co­mo que se po­nía en pe­li­gro la con­ti­nui­dad de la se­rie Cuén­ta­me. No creo que los erro­res que ha­yan co­me­ti­do en su vi­da per­so­nal o tri­bu­ta­ria ten­gan que afec­tar a

su pro­fe­sión. Lo pri­me­ro se­rá de­mos­trar que ha­yan co­me­ti­do al­gún ti­po de de­li­to e, in­clu­so en el ca­so de que así ha­ya si­do, no por eso van a de­jar de ser bue­nos ac­to­res. Sien­to que es­tén pa­san­do por esa cir­cuns­tan­cia que no es pla­to de buen gus­to pa­ra na­die. C. Se lan­za co­mo em­pre­sa­rio en un país con un pa­no­ra­ma po­lí­ti­co bas­tan­te des­con­cer­tan­te. ¿Le preo­cu­pa es­ta ines­ta­bi­li­dad? C.S. De mo­men­to no me es­tá afec­tan­do, pe­ro si la bu­rra vuel­ve al tri­go sí que lo ha­rá. Es­te país ne­ce­si­ta es­ta­bi­li­dad por lo que es­pe­ro que a la se­gun­da se cie­rre el ci­clo y ten­ga­mos por fin un go­bierno, ya que unas ter­ce­ras elecciones se­rían un desas­tre to­tal. Lo que es­tá pa­san­do es muy de­cep­cio­nan­te. C. Co­mo ex­per­to en te­le­vi­sión, ¿qué opi­na de la in­va­sión de los po­lí­ti­cos en la pro­gra­ma­ción? C.S. Hoy pa­re­ce que es el pre­cio que tie­nen que pa­gar pa­ra lle­gar a la gen­te: pa­re­cer au­tén­ti­cos ha­cien­do mil co­sas que se­gu­ro que ja­más prac­ti­can en su vi­da. Lo sien­to tan­to por ellos, por­que ha­cen mu­chas es­tu­pi­de­ces, co­mo por los es­pec­ta­do­res, que es­tán har­tos de ver­les a to­das ho­ras. Es bueno que el po­lí­ti­co se acer­que a la au­dien­cia, pe­ro no tan­to. Ade­más hay que pen­sar que la te­le­vi­sión igual que da vo­tos tam­bién los qui­ta. C. A us­ted, la te­le­vi­sión le dio mu­chí­si­ma fa­ma, pe­ro le de­jan vi­vir muy tran­qui­lo, nun­ca se ha­bla de su vi­da fue­ra de las cá­ma­ras. C.S. Se­rá por­que ni ten­go una vi­da so­cial in­ten­sa ni 14 no­vias ni 22 ex­mu­je­res ni sal­go por las no­ches. Tam­po­co creo que des­pier­te mu­cho in­te­rés, ya que fue­ra del tra­ba­jo soy ‘sosoman’. C. ¿Fe­liz de que no le den la la­ta? C.S. Su­pon­go que si lle­va­ra mil fo­tó­gra­fos de­trás, tal vez me in­co­mo­da­ría, pe­ro no lo sé. Mi vi­da es nor­mal, es­toy de­di­ca­do al tra­ba­jo, fa­mi­lia y ami­gos. Me gus­ta co­mer bien e ir al San Ma­més. No soy hom­bre de com­pli­ca­cio­nes ni ra­re­zas. Hoy pue­do de­fi­nir­me co­mo un ti­po fe­liz, sa­tis­fe­cho, con­ten­to y re­la­ja­do. C. ¿Qué le qui­ta el sue­ño? C.S. Que mis hi­jos crez­can bien y no mo­les­tar a na­die y co­mo que tam­po­co me mo­les­ten a mí. En re­su­men se­re­ni­dad, una vir­tud que mu­chas ve­ces echo de me­nos. C. ¿Qué le al­te­ra? C.S. In­ten­to evi­tar to­do aque­llo que me pro­duz­ca esa sensación. Se­rá por­que la po­lí­ti­ca nun­ca me ha in­tere­sa­do ni cuan­do era jo­ven. C. ¿En sus pla­nes hay es­pa­cio pa­ra las va­ca­cio­nes? C.S. Aho­ra es­toy vol­ca­do en el tea­tro, en mi pro­gra­ma First da­te y en mi re­vis­ta, ade­más de bus­car tiem­po li­bre pa­ra to­mar una cer­ve­za. Es­te ve­rano se­gui­ré gra­ban­do. C. ¿Es un hom­bre fá­cil pa­ra con­vi­vir? C.S. De lo fá­cil que soy, pue­do pa­re­cer de­sin­te­re­sa­do o in­clu­so pasota. C. ¿Cual es su sue­ño. C.S. Ser fe­liz. Es al­go en lo que hay que em­pe­ñar­se to­dos los días. Tam­bién vi­vir 137 años. Mi fa­mi­lia ma­ter­na es muy lon­ge­va.

“LA PO­LÍ­TI­CA NO ME HA IN­TERE­SA­DO NI DE JO­VEN”

FOTOS: AL­BER­TO BER­NÁR­DEZ

“Me qui­ta el sue­ño que mis hi­jos crez­can bien, no mo­les­tar a na­die, y que tam­po­co me mo­les­ten a mí”.

GRAN EQUI­PO PER­SO­NAL Y PRO­FE­SIO­NAL Carlos So­be­ra se ca­só en se­gun­das nup­cias con Patricia San­ta­ma­ría (jun­tos en la ima­gen) tras diez años de re­la­ción y una hi­ja en co­mún, Na­ta­lia. Lo hi­zo en una éxo­ti­ca bo­da en Can­cún. Hoy ade­más com­par­ten la pro­pie­dad del tea­tro.

“Sue­ño con ser fe­liz y vi­vir 137 años. Mi fa­mi­lia ma­ter­na es muy lon­ge­va”.

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