BETTY FORD, SOR­PREN­DEN­TE PRI­ME­RA DA­MA

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - LO ÚLTIMO -

Ha­bía tra­ba­ja­do co­mo mo­de­lo y bai­la­ri­na, ha­bía es­ta­do ca­sa­da an­tes con otro hom­bre, daba ex­pli­ca­cio­nes lo mis­mo so­bre su cán­cer de ma­ma que so­bre su ac­ti­va vi­da se­xual, y no te­nía el me­nor re­pa­ro a la ho­ra de ex­pre­sar en pú­bli­co sus opiniones –a fa­vor de los de­re­chos de las mu­je­res o del abor­to–, aun cuan­do es­tas fue­ran dia­me­tral­men­te opues­tas a las del par­ti­do re­pu­bli­cano. Lo te­nía to­do en con­tra pa­ra ser pri­me­ra da­ma. De he­cho, lle­gó al pues­to de re­bo­te tras la di­mi­sión de Ni­xon. Y sin em­bar­go, se aca­bó con­vir­tien­do en un per­so­na­je muy po­pu­lar. Mu­chí­si­mo más que su ma­ri­do. Iro­nías del des­tino, el po­bre pre­si­den­te Ford ni si­quie­ra pu­do pro­nun­ciar el dis­cur­so en el que re­co­no­cía que ha­bía per­di­do las elec­cio­nes fren­te a Car­ter. Una afonía le im­pi­dió ha­cer­lo y fue ella, su mu­jer, la que asu­mió la de­rro­ta. Has­ta en ese mo­men­to lo­gró eclip­sar­le. Aun­que Betty tam­bién te­nía un gra­ve pro­ble­ma: su adic­ción al al­cohol y a las pas­ti­llas. Los ru­mo­res eran co­no­ci­dos por to­dos. In­clu­so se le pre­gun­tó por el te­ma en una en­tre­vis­ta y ella des­dra­ma­ti­zó la si­tua­ción: «Be­bo oca­sio­nal­men­te con mi ma­ri­do», di­jo. La ver­dad la re­co­no­ció ya fue­ra de la Ca­sa Blan­ca y tras des­in­to­xi­car­se. Has­ta abrió una clí­ni­ca con su nom­bre que se con­vir­tió en to­do un cen­tro de re­fe­ren­cia. En la foto, por cier­to, la ve­mos a bor­do del por­taa­vio­nes Fo­rres­tal un 4 de ju­lio muy es­pe­cial: Es­ta­dos Uni­dos con­me­mo­ra­ba los 200 años de su De­cla­ra­ción de In­de­pen­den­cia.

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