MAR­TA HA­ZAS

"No ten­go ins­tin­to ma­ter­nal".

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - NOTICIAS - POR TE­RE­SA BA­RRIOS

“NO TEN­GO INS­TIN­TO MA­TER­NAL”

“TEN­GO COSILLAS IN­TERE­SAN­TES PARA HA­CER EN TE­LE­VI­SIÓN, PE­RO NO PUE­DO DE­CIR NA­DA AUN”

Siem­pre ha si­do una ac­triz exi­to­sa. Pe­ro de las que tra­ba­jan sin alar­dear. Diez años lle­va en­la­zan­do una se­rie con otra al mis­mo tiem­po que ha­cía tea­tro. Re­cien­te­men­te, ro­da­ba una pe­lí­cu­la en Mé­xi­co y aho­ra, cuan­do se en­cuen­tra en ple­na pro­mo­ción de la úl­ti­ma tem­po­ra­da de Velvet, en­sa­ya tam­bién una nue­va obra de tea­tro jun­to a su ma­ri­do, Javier Veiga, con quien se ca­só ha­ce tan so­lo una se­ma­na. Dis­cre­tí­si­ma siem­pre en lo con­cer­nien­te a su vi­da pri­va­da, cuen­ta lo jus­to y lo ha­ce con ti­mi­dez. Cues­tión de pu­dor. Ha­bla­mos con ella du­ran­te la pre­sen­ta­ción de la nue­va tem­po­ra­da de Merkal Cal­za­dos, mar­ca de la que es em­ba­ja­do­ra. Co­ra­zón Se ca­só ha­ce so­lo una se­ma­na y le ha fal­ta­do el tiem­po para vol­ver al tra­ba­jo. No se ha da­do mar­gen. Mar­ta Ha­zas Cier­to (son­ríe). Pe­ro es que te­ne­mos que tra­ba­jar. Ya ha­brá tiem­po de es­ca­par­nos en otro mo­men­to. Aho­ra es­ta­mos cen­tra­dos en los en­sa­yos de nues­tra pró­xi­ma obra de tea­tro. C. De la te­le­vi­sión, con Velvet, a las ta­blas. ¿Le ape­te­cía el cam­bio? M.H. Sí. La ver­dad es que es­toy con­ten­tí­si­ma con es­ta obra. Es una co­me­dia que se lla­ma 5 y ac­ción y que es­tre­na­re­mos el 23 de no­viem­bre en el Tea­tro Rei­na Vic­to­ria de Ma­drid. C. ¿Quién la acom­pa­ña? M.H. So­mos Car­los So­be­ra, Javier Veiga, Ana Ra­yo, Mar­ta Be­len­guer y yo. Es una co­me­dia de en­re­dos, muy a la ame­ri­ca­na y de car­ca­ja­da. Me ape­te­ce mu­chí­si­mo. C. ¿No le ha da­do pe­na que se aca­ba­ra Velvet? M.H. Pues ¿sa­bes lo que pa­sa? Que co­mo jus­to aho­ra es­ta­mos de pro­mo­ción de la úl­ti­ma tem­po­ra­da, nos es­ta­mos vien­do mu­cho y no lo no­ta­mos. Pe­ro sí, ha co­men­za­do la cuen­ta atrás y lo no­ta­re­mos. So­mos muy pi­ña. C. Se no­tó el día de su bo­da. Lo vi­mos en las re­des so­cia­les. Sor­pren­de –y se agra­de­ce– que afron­te su en­la­ce con tan­ta na­tu­ra­li­dad, por­que no es lo ha­bi­tual. M.H. Es que yo creo que ca­da uno to­ma las de­ci­sio­nes en su vi­da que con­si­de­ra opor­tu­nas y para mí ser na­tu­ral es muy im­por­tan­te. Es lo que más có­mo­do me re­sul­ta. Las pa­ra­fer­na­lias no van tan­to con­mi­go. Soy ac­triz y lo que quie­ro es que la gen­te ven­ga a ver­me al tea­tro, y si lue­go ya quie­ren ver­me ves­ti­da de no­via, pues es­tu­pen­do (ríe). C. Eso es­tá bien. Nos con­ta­ba que aho­ra es­tre­na obra jun­to a su ma­ri­do. ¿Lle­van bien tan­ta con­vi­ven­cia? M.H. Es que no­so­tros nos co­no­ci­mos tra­ba­jan­do, es el am­bien­te en el que he­mos cons­trui­do la re­la­ción. C. Pre­gun­ta obli­ga­da, aun­que es­ta­rá har­ta de que se la ha­gan: ¿ga­nas de be­bé? M.H. Na­da, na­da, na­da (ri­sas). Efec­ti­va­men­te, es la eter­na pre­gun­ta. Pe­ro no me ago­bia que me la ha­gan. Lo que sí me da ra­bia es que a ellos no se les pre­gun­tan es­tas co­sas. So­lo a no­so­tras. Pe­ro bueno, es lo que hay. C. Voy a ahon­dar en la lla­ga. No quie­re ni­ños... ¿Por aho­ra? ¿O es que no tie­ne ins­tin­to ma­ter­nal? M.H. Ce­ro ins­tin­to ma­ter­nal (ri­sas). Tal cual. C. ¿Tienen pre­vis­to dis­fru­tar del via­je de no­vios en al­gún mo­men­to? O re­nun­cian di­rec­ta­men­te... M.H. No, no, no re­nun­cia­mos. Nos ire­mos a al­gún la­do se­gu­ro, pe­ro más ade­lan­te. So­bre mar­zo o así, aun­que de­pen­de de las gi­ras. Pe­ro va­mos, que yo ten­go cla­rí­si­mo que nos co­ge­re­mos unos días. ¡Yo no me que­do sin su­per­via­je! (ri­sas). C. ¿Aban­do­na la te­le­vi­sión o le ha sur­gi­do ya al­gún nue­vo pro­yec­to? M.H. Sí, ten­go cosillas in­tere­san­tes, pe­ro ahí es­tán. ¡To­da­vía no te pue­do con­tar na­da! Aho­ra lo que to­ca es to­mar bue­nas de­ci­sio­nes. Has­ta el mo­men­to he te­ni­do mu­cha suer­te y he he­cho per­so­na­jes muy bo­ni­tos, así que quie­ro ele­gir bien. C. Bueno, la suer­te tam­bién hay que bus­car­la. Al­go ha­brá he­cho bien para en­ca­de­nar tan­tos tra­ba­jos. M.H. Sí... Su­pon­go... Pe­ro es que fí­ja­te: El in­ter­na­do, Ban­do­le­ra, Gran ho­tel, Velvet... A lo ton­to son diez años en­la­zan­do una se­rie con otra. En reali­dad me re­fie­ro a suer­te por­que real­men­te hay que te­ner­la para que te ofrez­can pa­pe­les tan bo­ni­tos. Mi per­so­na­je en Ban­do­le­ra te­nía mu­cha fuer­za, y eso es una ma­ra­vi­lla. C. ¿Hay al­go que le gus­ta­ría ha­cer y no ha­ya he­cho aun? M.H. La ver­dad es que no, por­que es­toy muy ilu­sio­na­da con la obra que es­tre­na­mos. Echa­ba mu­cho de menos el tea­tro. Ade­más, la úl­ti­ma obra que hi­ce fue un clá­si­co, Don Juan Te­no­rio, y me ape­te­ce mu­cho vol­ver a la co­me­dia y oír esas car­ca­ja­das, esos aplau­sos, ver a la gen­te sa­lir del tea­tro fe­liz... Eso me en­can­ta. C. Vi­ven en Ma­drid, pe­ro us­ted es de San­tan­der. ¿No les gus­ta­ría asen­tar­se allí? M.H. No, por­que la si­tua­ción que vi­vi­mos es ge­nial. Nues­tra ofi­ci­na es­tá en Ma­drid y nues­tras ca­sas en el Nor­te son ma­ra­vi­llo­sas. Nos es­ca­pa­mos siem­pre que po­de­mos. Es una suer­te. C. ¿Al­gu­na anéc­do­ta de la bo­da re­se­ña­ble? M.H. Que esa mis­ma ma­ña­na ju­ga­mos un par­ti­do de ba­lon­ces­to ami­gos del no­vio con­tra ami­gos de la no­via ¡y ga­nó mi equi­po!

“La ma­ña­na de la bo­da ju­ga­mos un par­ti­do de ba­lon­ces­to ami­gos del no­vio con­tra ami­gos de la no­via y ga­nó mi equi­po”.

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