LA­RA DI­BIL­DOS

"Mi no­vio me gus­ta mu­cho por sus va­lo­res".

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - CONTENTS - FO­TOS: RO­BER­TO IVÁN CANO ES­TI­LIS­MO: CLA­RA COU­REL

En las úl­ti­mas se­ma­nas La­ra Di­bil­dos ha vi­vi­do gran­des cam­bios. Ca­sa nue­va, vuel­ta a la te­le­vi­sión, la hi­ja de su ex Ál­va­ro Mu­ñoz Es­cas­si vi­vien­do con ella, su hi­jo ma­yor, que se mar­cha a Es­ta­dos Uni­dos, y la lle­ga­da a su vi­da de Pa­blo Mar­qués, un no­vio que es la en­vi­dia de sus ami­gas. Co­ra­zón Es­te ve­rano de­jó su ca­sa de Ara­va­ca por es­ta nue­va en La Fin­ca. Di­cen que des­pués de un di­vor­cio es lo que más es­tre­sa, pe­ro us­ted es­tá muy tran­qui­la. La­ra Di­bil­dos El ve­rano pa­sa­do hi­ce el cam­bio, pe­ro lle­ga­ron las va­ca­cio­nes y aun es­toy con ca­jas por me­dio. La vuel­ta ha si­do un no pa­rar por­que no ten­go tiem­po, pe­ro es­toy fe­liz. Los cam­bios siem­pre son a me­jor. C. Tie­ne de­ma­sia­dos cam­bios de gol­pe y lo me­jor es ir por par­tes. L.D. A ve­ces con tan­to aje­treo me he aga­rra­do al so­fá y yo mis­ma me he di­cho que de­bía to­mar­me las co­sas con cal­ma. Soy fá­cil de amol­dar, pe­ro es­ta vez ha si­do mu­cho de gol­pe aun­que fue­ra pa­ra bien, por­que to­do se es­tá asen­tan­do y me en­cuen­tro en una eta­pa muy bue­na de mi vi­da. C. ¿Cree que es­ta se­rá la ca­sa de­fi­ni­ti­va? L.D. No lo sé. Por cues­tio­nes per­so­na­les era ne­ce­sa­rio y no ten­go ni idea el tiem­po que es­ta­ré. Soy de vi­vir al día y adap­tar­me a las si­tua­cio­nes. Ade­más es de al­qui­ler por lo que no pa­sa na­da mien­tras es­té con los míos. C. Vi­ve con su hi­jo y con la hi­ja de su ex Ál­va­ro Mu­ñoz Es­cas­si. Eso ha si­do tam­bién to­da una sor­pre­sa. L.D. No ha si­do al­go re­pen­tino pues­to que ha­bía muy bue­na re­la­ción, es­pe­cial­men­te con mi hi­jo, y al fi­nal to­do vino ro­da­do. An­na tie­ne la uni­ver­si­dad muy cer­ca y mi hi­jo es­tá fe­liz de vi­vir con su her­ma­na ma­yor. La nues­tra es una re­la­ción de fa­mi­lia. Tie­ne a sus pa­dres y yo ja­más asu­mi­ré nin­gún pa­pel que no sea el mío, pe­ro hay mu­cho cariño y pa­ra mi hi­jo es­tá sien­do de gran ayu­da aho­ra que el ma­yor se ha ido a Fi­la­del­fia tras con­se­guir su be­ca de ba­lon­ces­to, que se ha ga­na­do por su es­fuer­zo y sa­cri­fi­cio. Jue­ga en la li­ga de ba­lon­ces­to y ha­rá el úl­ti­mo cur­so del co­le­gio. Re­co­noz­co que me en­can­ta­ría te­ner a to­dos mis po­llue­los en ca­sa, pe­ro es una ex­pe­rien­cia ma­ra­vi­llo­sa que nun­ca ol­vi­da­rá y si pue­de apro­ve­char las opor­tu­ni­da­des, me pa­re­ce po­si­ti­vo. Has­ta la fe­cha ha vi­vi­do en Za­ra­go­za pe­ro es­ta­ba cer­ca, a una ho­ra en el Ave. Lo de es­tar en Fi­la­del­fia es más du­ro pa­ra mí pe­ro él es­tá fe­liz so­bre to­do por­que es una re­com­pen­sa a tan­tos años de es­fuer­zo. Aun­que sea su pa­sión, re­quie­re mu­cha en­tre­ga. C. ¿Quién lle­va peor que se ha­ya ido a Fi­la­del­fia us­ted o su ma­dre? L.D. Mi ma­dre lo lle­va fa­tal. Es su oji­to de­re­cho, el

nie­to ma­yor, pe­ro es ver­dad que aho­ra que Ál­va­ro ya tie­ne nue­ve años, es­tá muy uni­do a ella. C. Ca­si al tiem­po que des­pi­de en el ae­ro­puer­to a su hi­jo le sa­le un nue­vo tra­ba­jo que su­po­ne su vuel­ta a te­le­vi­sión tras mu­chos años. L.D. Lle­va­ba mu­cho tiem­po fue­ra del me­dio ya que he es­ta­do vol­ca­da en el tea­tro y lo úl­ti­mo que hi­ce fue pres­tar mi ima­gen a una tien­da de ro­pa y otros ac­tos pro­mo­cio­na­les. Es­tas cam­pa­ñas son una ale­gría por­que pien­san en ti y siem­pre ayu­dan, pe­ro aho­ra es­toy fe­liz de vol­ver a tra­ba­jar con Alon­so Ca­pa­rrós, en el pro­gra­ma Efec­to Ca­pa­rrós, en In­te­re­co­no­mía tv. Jun­tos em­pe­za­mos con Ma­ría Te­re­sa Cam­pos y nos he­mos cria­do y apren­di­do en ese me­dio. Des­pués de gra­bar el pri­mer pro­gra­ma me sen­tí fe­liz y ner­vio­sa. Es un ma­ga­cín muy di­ver­ti­do con hu­mor y fres­cu­ra don­de ade­más lo pa­sa­mos ge­nial. C. Cuan­do es­ta­ba asen­ta­da en la te­le­vi­sión de­ci­dió rom­per con to­do y dar el sal­to al tea­tro. ¿Qué le pa­só? L.D. Ne­ce­si­ta­ba en­con­trar mi es­pa­cio. Mis pa­dres nun­ca ha­bían he­cho na­da en tea­tro y en­ten­dí que ahí po­día es­tar en mi si­tio. Es lo me­jor que he he­cho por­que he si­do fe­liz. Es­pe­ro re­pe­tir, pe­ro aho­ra me ve­nía bien tra­ba­jar en te­le­vi­sión por­que me per­mi­te es­tar más cer­ca de mi hi­jo y evi­tar tan­tos via­jes con las gi­ras. C. Es­te ve­rano ha si­do el pri­me­ro que co­gía va­ca­cio­nes en mu­chos años. L.D. Ha si­do muy di­fe­ren­te al no te­ner que sa­lir de gi­ra. Re­co­noz­co que ha si­do un des­can­so y mi hi­jo es­tá fe­liz de que tra­ba­je en te­le­vi­sión. C. Y, ade­más, lle­ga y sor­pren­de con un no­vio nue­vo. L.D. Me que­dé sol­te­ra tras rom­per con Joaquín Ca­pel so­bre el mes de ma­yo y te ase­gu­ro que mi idea era se­guir en ese es­ta­do una lar­ga tem­po­ra­da. Ten­go mi fa­mi­lia, tra­ba­jo y ami­gos di­ver­ti­dos, y no te­nía ne­ce­si­dad al­gu­na de es­tar con una pa­re­ja si no me su­ma­ba. Pen­sa­ba que no iba a pa­sar has­ta que lle­ga la per­so­na que tum­ba tus pla­nes. No lle­va­mos mu­cho tiem­po, al­go más de dos me­ses, y de una for­ma tran­qui­la. Es una per­so­na muy tra­ba­ja­do­ra y aun­que tie­ne un fí­si­co im­po­nen­te, se de­di­ca a su em­pre­sa de ener­gía eó­li­ca, por­que es in­ge­nie­ro in­dus­trial. Eso no qui­ta que ha­ga otras co­sas co­mo la em­pre­sa que ha mon­ta­do de tra­jes a me­di­da, Hum­per Suits, que te lo lle­van a do­mi­ci­lio. Es muy em­pren­de­dor y lu­cha­dor, tie­ne mun­do por­que ha vi­vi­do fue­ra, y lue­go ha­ce co­la­bo­ra­cio­nes co­mo mo­de­lo por­que le si­guen lla­man­do y le vie­ne bien. C. Lo cier­to es que no le co­noz­co nin­gu­na pa­re­ja fea. L.D. No creas, ha ha­bi­do de to­do. Es cier­to que es­ta­ba en un mo­men­to de mi vi­da que so­lo desea­ba un com­pa­ñe­ro de vi­da ideal y que in­clu­so no fue­ra atrac­ti­vo. Pe­ro una vez más es­tá cla­ro que no se pue­de pro­gra­mar na­da, por­que lue­go el des­tino te da la vuel­ta y lle­ga uno gua­pí­si­mo. Lo que sí te ase­gu­ro es que me gus­ta mu­cho por sus va­lo­res y me ha lle­na­do co­mo per­so­na. Dis­fru­ta­mos del día a día y no pen­sa­mos más allá. Ade­más, me vie­ne bien por­que le en­can­tan las ma­te­má­ti­cas y me sir­ve de ayu­da con mi hi­jo (ri­sas). Di­cho lo cual, hay que acla­rar que a mi edad to­do es más tran­qui­lo, no hay ne­ce­si­dad de po­ner nom­bre a las re­la­cio­nes ni jun­tar fa­mi­lias. C. ¿Y no le gus­ta­ría vol­ver a ca­sar­se? L.D. No lo ten­go en men­te, pe­ro si un día lo hi­cie­ra su­pon­go que se­ría por­que en ese mo­men­to me ape­te­ce. Que sea lo que Dios quie­ra. C. ¿Cuál es el tru­co pa­ra lle­var­se bien con los ex? L.D. No siem­pre nos he­mos lle­va­do bien. Ni con el pa­dre de Fran ni con el de Ál­va­ro, pe­ro lo bueno del pa­so de los años es que las co­sas son más fá­ci­les. Con mi hi­jo Fran, a sus 18 años, ya no te­ne­mos ne­ce­si­dad de po­ner­nos de acuer­do. Lo ha­bla­mos di­rec­ta­men­te con él. En cuan­to al pe­que­ño, la ver­dad es que con Mu­ñoz Es­cas­si mi re­la­ción es más flui­da. Le ten­go mu­cho cariño y sé que él a mí tam­bién, y por eso me en­can­ta ver­le fe­liz. C. Sor­pren­de que no aca­ben de cua­jar sus re­la­cio­nes. L.D. No creo que sea la úni­ca mu­jer a la que le pa­sen es­tas co­sas. Es el día a día y la vi­da es así. Creo que se jun­tan mu­chas cir­cuns­tan­cias, has­ta que co­no­ces bien a tu pa­re­ja, lo po­co que se aguan­ta… No me gus­ta ha­blar de fra­ca­sos. Pre­fie­ro pen­sar en po­si­ti­vo y creer que lo me­jor es­tá por lle­gar.

“MI HI­JO ES­TÁ FE­LIZ DE VI­VIR CON SU HER­MA­NA”

JER­SEY Y FAL­DA DE L.K.BEN­NETT, ZA­PA­TOS DE ÚR­SU­LA MAS­CA­RÓ Y PUL­SE­RA DE FO­LLI FO­LLIE.

CHA­LE­CO DE PE­LO Y PAN­TA­LÓN, DE ATOS LOMBARDINI, CA­MI­SA DE ELI­SA­BET­TA FRAN­CHI Y ZA­PA­TOS DE L.K.BEN­NETT.

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