“Soy más de Isa­bel que de Ma­ría”.

EL PO­LI­FA­CÉ­TI­CO PRO­DUC­TOR Y DI­REC­TOR NOS ATIEN­DE DES­DE PARÍS, DON­DE UL­TI­MA LA VEN­TA A OTROS PAÍ­SES DE LO QUE ES SU NUE­VO ÉXI­TO EN TVE: LA SE­RIE HIS­TÓ­RI­CA ‘REI­NAS’.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - SUMARIO - POR ANTONIO AL­BERT

El pro­duc­tor y di­rec­tor de Rei­nas, gran apues­ta his­tó­ri­ca de TVE, se mues­tra eu­fó­ri­co por la aco­gi­da in­ter­na­cio­nal de una se­rie que podría te­ner con­ti­nui­dad con otras mo­nar­cas que lo­gra­ron el po­der en un mun­do de hom­bres. Ma­ría Es­tuar­do e Isa­bel I, pri­mas y an­ta­go­nis­tas, lu­cha­ron por sus reino frente a un Fe­li­pe II en los al­bo­res del Re­na­ci­mien­to. ¿Qué le lle­vó a in­tere­sar­se por ha­cer una se­rie como Rei­nas? José Luis Mo­reno Fue le­yen­do a Wins­ton Chur­chill, que ade­más tie­ne un pre­mio No­bel, que es­cri­bió sobre esa épo­ca dan­do un gi­ro a la his­to­ria al cen­trar­se en el la­do hu­mano de sus pro­ta­go­nis­tas, de có­mo su an­gus­tia y am­bi­ción im­pul­só sus ac­tos, lle­van­do a Eu­ro­pa a una trans­for­ma­ción to­tal. Dos mu­je­res muy dis­tin­tas, pe­ro am­bas fas­ci­nan­tes... Es una se­rie de mu­je­res atra­pa­das en un mun­do de hom­bres. Es cier­to que Fe­li­pe II tam­bién es pro­ta­go­nis­ta, pe­ro nues­tra mi­ra­da se po­sa en Ma­ría e Isa­bel, con per­so­na­li­da­des opues­tas. Yo lo que de­seo es que, al fi­nal, los es­pec­ta­do­res quie­ran a las dos y que vi­van esa re­la­ción de amor-odio como par­te de un cu­le­brón his­tó­ri­co en el que se cru­zan sen­ti­mien­tos y una am­bi­ción des­me­di­da. Que­da pa­ten­te con ellas que las mu­je­res, cuan­do go­bier­nan sin la tu­te­la ni la pre­sión de los hom­bres, son ca­pa­ces de lo­grar­lo to­do. ¿Us­ted es más de Isa­bel o de Ma­ría? De Isa­bel. Es cier­to que or­de­nar de­ca­pi­tar a al­guien es un ac­to ho­rren­do, inad­mi­si­ble, pe­ro con­vie­ne re­cor­dar lo que su­frió: te­nía ma­triz in­fan­til y no po­día en­gen­drar, aun así lo­gró au­to­pro­cla­mar­se la Rei­na Vir­gen cuan­do en reali­dad tu­vo una vi­da se­xual in­ten­sa, tan­to con mu­je­res como con hom­bres. No ha­bía na­ci­do pa­ra ser rei­na, fue mal­tra­ta­da por su her­ma­na y encerrada en la To­rre de Londres, ha­bla­ba sie­te idiomas y to­ca­ba tres ins­tru­men­tos… Ma­ría era to­do vir­tu­des: her­mo­sa, agra­da­ble, in­te­li­gen­te, cria­da en­tre al­go­do­nes, pe­ro se

em­pe­ci­nó en no cam­biar de re­li­gión y ha­cer os­ten­si­ble esa ne­ga­ti­va. De di­ri­gir pro­gra­mas de en­tre­te­ni­mien­tos y co­me­dias de si­tua­ción a Rei­nas, ¿es un sal­to en su ca­rre­ra? Bueno, he rea­li­za­do se­ries his­tó­ri­cas en Fran­cia y Ale­ma­nia, pe­ro nin­gu­na con la com­ple­ji­dad y me­ticu­losi­dad his­tó­ri­ca que tie­ne es­ta. Lo he dis­fru­ta­do mu­cho, ha si­do du­ro, pe­ro es­toy en­can­ta­do. Ha si­do un des­plie­gue, pe­ro tam­bién me ha ser­vi­do como apren­di­za­je y me lle­vo una lec­ción: en cues­tión de ta­len­to y pro­fe­sio­na­les téc­ni­cos, Es­pa­ña pue­de com­pe­tir con Holly­wood. Yo de pa­trio­te­ro ten­go lo mis­mo que de obis­po, pe­ro en es­to ten­go que re­co­no­cer que los es­pa­ño­les so­mos de los me­jo­res. Bueno, Holly­wood se vino a Es­pa­ña con los es­tu­dios Brons­ton… Esa he­ren­cia se no­ta. Pe­ro los jó­ve­nes de aho­ra son muy crea­ti­vos. A mí me de­ja­ron de pie­dra los es­pe­cia­lis­tas en efec­tos es­pe­cia­les, por ejem­plo. Se di­ce que cuan­do Ma­ría fue de­ca­pi­ta­da, su ca­be­za ca­yó y si­guió re­zan­do mien­tras ro­da­ba. Ellos han con­se­gui­do que eso ocu­rra. ¿Cuál fue el me­jor mo­men­to del ro­da­je? Pue­do con­tar­te el peor (ríe). Fue el de la lle­ga­da de Ma­ría Es­tuar­do a Es­co­cia, en el pri­mer ca­pí­tu­lo. Ro­da­mos en ex­te­rio­res, de no­che, con tem­pe­ra­tu­ras ba­jo ce­ro, cuan­do de pron­to se le­van­tó un vien­to te­rri­ble y la bar­ca se ba­lan­cea­ba con fuer­za. Te­nía­mos un enor­me gru­po de ex­tras, ro­dá­ba­mos con­tra­rre­loj por­que iba a ama­ne­cer y Oli­via Che­nery (la ac­triz pro­ta­go­nis­ta) es­ta­ba que­dán­do­se he­la­da. Fue una pe­sa­di­lla. Pa­ra los ac­to­res, tam­bién… Sí, con tan­to ma­qui­lla­je y ves­tua­rio… Tam­bién por la cues­tión de la dic­ción en in­glés ori­gi­nal, con unos diá­lo­gos muy cui­da­dos, que exi­gen un ti­po de ac­tor re­ci­ta­ti­vo con ex­pe­rien­cia pa­ra cap­tar acen­tos y ma­ti­ces. Se ha ha­bla­do mu­cho del em­pe­ño que pu­so en te­ner un ves­tua­rio úni­co cuan­do aquí te­ne­mos el fon­do de Cor­ne­jo, el más gran­de y com­ple­to del mun­do… Y lo he­mos usa­do pa­ra los ex­tras, los uni­for­mes y prendas pa­ra gru­pos. Pe­ro yo que­ría cui­dar es­pe­cial­men­te es­ta cues­tión, así que le pe­dí a Horacio Mus­cio que no es­ca­ti­ma­ra en la in­ves­ti­ga­ción y la crea­ción: tra­ji­mos se­das de la In­dia, bus­ca­mos pin­tu­ras in­gle­sas pa­ra re­pro­du­cir los co­lo­res de la épo­ca… Te­las bro­ca­das, bor­da­das y re­bor­da­das pa­ra prendas fas­tuo­sas va­lo­ra­das en­tre 5.000 y 8.000 eu­ros ca­da una. Hay un ves­ti­do de Isa­bel, con mi­les de per­las, que es uno de los más es­pec­ta­cu­la­res que he vis­to nun­ca. Us­ted es un hom­bre ex­pues­to a la crí­ti­ca, ¿cree que po­drá ven­cer los pre­jui­cios de las mis­mas? Yo tra­ba­jo pa­ra en­tre­te­ner al pú­bli­co. Lo he he­cho con No­che de fies­ta, pe­ro tam­bién con Aquí no hay quien vi­va. Tam­bién he te­ni­do fra­ca­sos, pe­ro he te­ni­do la suer­te de ha­cer de mi pa­sión mi pro­fe­sión. A es­tas al­tu­ras, ni yo voy a cam­biar ni tam­po­co lo van a ha­cer aque­llos que no me so­por­tan. Los pre­jui­cios me traen al fres­co, lo que va­lo­ro es lo que di­ce el pú­bli­co. ¿Ten­drá con­ti­nui­dad? La his­to­ria de Eu­ro­pa da pa­ra mu­chas tem­po­ra­das, tan­tas como rei­nas he­mos co­no­ci­do… Yo aho­ra es­toy en París ul­ti­man­do las ven­tas a otros paí­ses que han mos­tra­do su in­te­rés en pro­du­cir nue­vas en­tre­gas. Creo que es un mo­men­to fan­tás­ti­co pa­ra ro­dar en Es­pa­ña en in­glés y ex­por­tar. Le veo con ga­nas de tra­ba­jar fue­ra… Siem­pre lo he he­cho. Y voy a se­guir tra­ba­jan­do como has­ta aho­ra. Se ha ha­bla­do mu­cho del pre­cio de ca­da ca­pí­tu­lo, que si dos mi­llo­nes de eu­ros y de­más, pe­ro TVE solo ha pa­ga­do el 18% de lo que real­men­te cues­ta ca­da en­tre­ga. El res­to se cu­bre con las ven­tas in­ter­na­cio­na­les y en otras pla­ta­for­mas, gra­cias al es­ca­pa­ra­te que ha su­pues­to es­tre­nar en La 1.

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