MA­RÍA JO­SÉ SUÁ­REZ

HA­CE DOS AÑOS HI­ZO LAS MA­LE­TAS Y DE­JÓ ATRÁS MADRID PA­RA VOL­VER A SU SE­VI­LLA NA­TAL. HOY, A PUN­TO DE SER MA­DRE Y CON SU PRIMERA CO­LEC­CIÓN DE VES­TI­DOS DE NO­VIA DE­BA­JO DEL BRA­ZO, LA MODELO NOS HA­BLA DEL EX­CE­LEN­TE MO­MEN­TO QUE ES­TÁ VI­VIEN­DO.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - SUMARIO - MA­RÍA JO­SÉ SUÁ­REZ FO­TOS: M VA­QUE­RO

“So­lo quie­ro que mi hi­jo ven­ga bien”.

Em­ba­ra­za­da de su pri­mer hi­jo, fe­liz con su de­but co­mo di­se­ña­do­ra de no­vias con su pro­pia fir­ma y muy enamo­ra­da del em­pre­sa­rio ca­ta­lán Jor­di Nie­to, al que con­si­de­ra el hom­bre de su vi­da, la be­lla modelo se­vi­lla­na es­tá en ra­cha y de en­ho­ra­bue­na. Ha­bla­mos con Ma­ría Jo­sé Suá­rez, ade­más, de ese gi­ro ra­di­cal que le dio a su vi­da ha­ce dos años. En muy po­co tiem­po ha con­se­gui­do lo que mu­chas per­so­nas tar­dan to­da una vi­da. Va a ser ma­dre, va a ca­sar­se, ha mon­ta­do una em­pre­sa, ha cam­bia­do de re­si­den­cia… Y aca­ba de pre­sen­tar en Madrid su primera co­lec­ción de ves­ti­dos de no­via.

No pue­do ne­gar que es­te año ha ve­ni­do de ca­ra pa­ra mí. Es­toy en­tu­sias­ma­da con mi primera co­lec­ción nup­cial, que tam­bién lle­va­re­mos a la se­ma­na de no­vias de Bar­ce­lo­na. Ya es­tán mis di­se­ños en mu­chas tien­das de Es­pa­ña, que es­tán ha­cien­do pe­di­dos. Mi in­ten­ción es te­ner pre­sen­cia en las prin­ci­pa­les ciu­da­des e, in­clu­so, abrir mer­ca­do fue­ra. Lo bueno de es­te pro­yec­to es que sur­gió por­que una clien­ta de mi co­lec­ción prêt-à-por­ter, que es ga­di­ta­na pe­ro vi­ve en Londres, me co­nec­tó a tra­vés de las re­des so­cia­les pa­ra pe­dir­me que le rea­li­za­ra su ves­ti­do de no­via. Me pu­se con mi equi­po y re­sul­tó un éxi­to, has­ta el pun­to de que me en­car­ga­ron más. De ahí que me ha­ya lan­za­do a es­ta aven­tu­ra. Por­que, has­ta ese día, us­ted es­ta­ba vol­ca­da en la tien­da que ha abier­to en Se­vi­lla con ro­pa de fiesta y con los di­se­ños de sus nue­vas co­lec­cio­nes. El 18 de mar­zo la tien­da cum­plió un año y hoy so­mos un re­fe­ren­te en ves­ti­dos pa­ra bo­das y ce­re­mo­nias en An­da­lu­cía. Aho­ra he­mos aña­di­do una sec­ción de no­vias con tra­to per­so­na­li­za­do. Cuan­do anun­ció que de­ja­ba Madrid, des­pués de 20 años, pa­ra re­gre­sar a Se­vi­lla ni se ima­gi­na­ba que iba a ser la de­ci­sión de su vi­da. Sen­tí que ha­bía que­ma­do mi eta­pa en Madrid. Me ha­bía di­ver­ti­do y tra­ba­ja­do mu­cho, pe­ro ya no me sa­tis­fa­cían los pro­yec­tos y no­ta­ba que el cuer­po me pe­día un cam­bio y ha­cer co­sas más crea­ti­vas. En Madrid hu­bie­ra si­do muy com­pli­ca­do. En Se­vi­lla hay una vi­da más tran­qui­la, las in­ver­sio­nes son más ac­ce­si­bles y que­ría par­tir de ce­ro en el lu­gar de mis raí­ces. ¿Le preo­cu­pa lo que di­rán los di­se­ña­do­res? ¿Te­me que la pre­juz­guen por ha­ber si­do Miss y modelo? La fa­ma tie­ne dos ca­ras y se­ría muy in­jus­to que­dar­me so­lo con lo ma­lo, con el he­cho de que te van a po­ner la lu­pa. Pre­fie­ro ver el la­do bueno y com­pro­bar có­mo la fa­ma tam­bién te abre puer­tas. Aun­que so­lo sea con los me­dios de co­mu­ni­ca­ción que vie­nen a mis pre­sen­ta­cio­nes, ya es im­por­tan­te. Que tu tra­ba­jo ten­ga vi­si­bi­li­dad des­de el pri­mer mo­men­to es fun­da­men­tal. ¿Ve un fu­tu­ro pro­me­te­dor con su fir­ma? No soy mu­jer de ca­pri­chos y de de­jar las co­sas a me­dias. Cuan­do me in­vo­lu­cro, voy has­ta el fi­nal y, des­de lue­go, con mi fir­ma pien­so es­tar mu­chí­si­mo tiem­po. Hay ve­ces que yo mis­ma me pre­gun­to en qué lío que me he me­ti­do, pe­ro es lo que me gus­ta y lo que quie­ro ha­cer. Ade­más de crea­ti­va es em­pre­sa­ria. ¿Le ayu­da en es­te pro­yec­to su no­vio? De mo­men­to, es­toy so­la. Su ayu­da es acom­pa­ñar­me, pe­ro te ase­gu­ro que me he lan­za­do so­la, que no ten­go nin­gu­na fi­nan­cia­ción. Aun­que es ver­dad que he pe­di­do ayu­da a la Jun­ta de An­da­lu­cía y aun no ten­go res­pues­ta. Tam­bién, que pa­ra cum­plir mi sue­ño, ven­dí ha­ce un año la ca­sa que te­nía en La Mo­ra­le­ja. Ese di­ne­ro lo he in­ver­ti­do en es­ta apues­ta de fu­tu­ro que, con­fío, va a sa­lir bien. Ha­blan­do de fu­tu­ro, lo que en unos me­ses ten­drá en bra­zos se­rá su pri­mer hi­jo. ¿Que­rían te­ner el ni­ño ya? La ver­dad es que no es­tá­ba­mos bus­cán­do­lo, por­que te­nía­mos la fe­cha de nues­tra boda pa­ra ma­yo. En no­viem­bre Jor­di me pi­dió que me ca­sa­ra con él en un res­tau­ran­te de Es­tam­bul y me sor­pren­dió con un anillo. Y eso que el de pe­di­da for­mal me lo dio des­pués en Bar­ce­lo­na. Te­nía­mos to­do mi­ra­do en Se­vi­lla pa­ra el en­la­ce, pe­ro con la no­ti­cia del em­ba­ra­zo

“Me vol­ví a Se­vi­lla por­que sen­tí que ya ha­bía que­ma­do esa eta­pa de mi vi­da en Madrid”.

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