Los años es­tán en la ca­be­za y el DNI pa­ra la po­li­cía

INAU­GU­RA­MOS CON EL CAN­TAN­TE UNA SEC­CIÓN EN LA QUE VISITAREMOS A GRAN­DES AR­TIS­TAS. HA­BLA­MOS CON RAP­HAEL SO­BRE SU ÚL­TI­MA GI­RA Y SO­BRE LA PRÓ­XI­MA, POR­QUE DES­PUÉS DE MÁS DE 50 AÑOS DE CA­RRE­RA, TIE­NE CUER­DA PA­RA RA­TO.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - LOCAL DE ENSAYO - POR JOTA ABRIL FO­TOS: ELIO VALDERRAMA

Que­da­mos bien tem­prano en un día más de en­sa­yo de Rap­hael. Aca­ba de ter­mi­nar ha­ce unas se­ma­nas la gi­ra

Sinp­hó­ni­co y ya es­tá pre­pa­ran­do la del dis­co que aca­ba de gra­bar. Dos jien­nen­ses ha­blan­do de mú­si­ca en Ma­drid. En In­fi­ni­tos

bai­les in­ter­pre­ta 14 can­cio­nes que han es­cri­to pa­ra él otros tan­tos ar­tis­tas. Des­de Da­ni Mar­tín has­ta Iván Fe­rrei­ro, pa­san­do por Ma­nuel Ca­rras­co o Bun­bury. Des­de la Sa­la An­to­nio Ve­ga de Rit­mo y Com­pás, em­pe­za­mos por el fi­nal. Al aca­bar la en­tre­vis­ta, le pe­dí a Rap­hael que eli­gie­ra una can­ción pa­ra es­cu­char mien­tras us­ted lee es­ta en­tre­vis­ta. Hay una, la que es­cri­bió Die­go Can­te­ro que se lla­ma

Igual, a la que yo le aña­dí en el tí­tu­lo Lo­co por can­tar. Es el nom­bre de mi pró­xi­ma gi­ra y la ac­ti­tud que más me de­fi­ne. Es mi es­ta­do na­tu­ral. Eso es Rap­hael, siem­pre es­toy lo­co por can­tar. ¿De dón­de sa­le la idea de In­fi­ni­tos bai­les? Las ideas siem­pre sa­len de mí, tan­to lo bueno co­mo lo ma­lo que ha­go en mi ca­rre­ra. La cul­pa siem­pre es mía. Lo que pa­sa es que lue­go hay per­so­nas en las que con­fío y a las que en­car­go que desa­rro­llen las ideas, por­que yo no pue­do es­tar desa­rro­llan­do un pro­yec­to si es­toy ha­cien­do otro. Y co­mo a mí me gus­ta cuan­do ter­mino uno es­tar pre­pa­ra­do el

si­guien­te, In­fi­ni­tos bai­les lo ha he­cho mi hi­jo Ma­nuel. Lo ha pre­pa­ra­do to­do. Ha ele­gi­do a to­dos los ar­tis­tas que en­ca­ja­ban con su idea y he­mos he­cho el dis­co. Yo he re­vi­sa­do y he oí­do las can­cio­nes, pe­ro él se ha lle­va­do el tra­ba­jo du­ro. Y des­pués me ha di­cho: «Pa­pá, cuan­do us­ted quie­ra, pue­de can­tar», (ri­sas). Las can­cio­nes que han he­cho ellos son ex­clu­si­vas pa­ra us­ted. Pe­ro, ¿ahí ha me­ti­do us­ted el de­di­to? Yo con los au­to­res nun­ca me­to el de­di­to. Por­que el au­tor tie­ne que es­tar li­bre pa­ra com­po­ner. Es­tá cla­ro que tie­ne que es­cri­bir pa­ra mí, pe­ro in­ten­to no in­fluir. Ne­ce­si­ta­ba can­cio­nes que no tu­vie­ran el len­gua­je que se usa­ba an­tes sino el que se usa aho­ra. Aun­que ven­gan a de­cir lo mis­mo, no es igual una can­ción de amor de Ma­nuel Ale­jan­dro que una can­ción de Mikel Izal. Cuan­do es­cu­ché la que hi­zo, por ejem­plo, mi que­ri­do Da­ni Mar­tín (Aun­que a ve­ces

due­la), pen­sé: «Es­to es un nú­me­ro uno». Se veía ve­nir. Pa­ra Rap­hael, ¿qué due­le a ve­ces? La ra­bia de no po­der arre­glar las co­sas. Tal y có­mo es­tá to­do hoy en día… La can­ción En pie pa­re­ce una de­cla­ra­ción de in­ten­cio­nes. Muy pa­ra us­ted. Es que es eso, Vir­gi­nia Mar­tín con­si­de­ró que me iba a gus­tar y que me iba a ir bien. Y efec­ti­va­men­te así ha si­do. Me en­can­ta ro­dear­me de gen­te jo­ven por­que es un len­gua­je que en­tien­do muy bien. Los años es­tán en la ca­be­za. El DNI, pa­ra la po­li­cía, si te lo pi­de. Ca­da vez hay pú­bli­co más jo­ven en sus con­cier­tos. ¿Se van so­la­pan­do ge­ne­ra­cio­nes? Sí, pe­ro eso su­ce­de des­de ha­ce mu­cho. En reali­dad en to­das mis dé­ca­das he te­ni­do siem­pre cha­va­les y cha­va­las. Cuan­do te­nía 16 años, te­nía to­do el pú­bli­co de 16 y los pa­dres. Cuan­do pa­sé a los 26, se­guí te­nien­do al pú­bli­co de 26, a los pa­dres y se aña­dían los más jó­ve­nes. Son los que lle­nan los si­tios. A los ma­yo­res les cues­ta más tra­ba­jo sa­lir. ¿Es­tá có­mo­do con es­te úl­ti­mo dis­co? Es­toy tre­men­da­men­te có­mo­do. Si no, no lo ha­ría. Des­de siem­pre he he­cho lo que que­ría ha­cer. Nun­ca he es­ta­do obli­ga­do a na­da. Soy de los que pien­san que un no a tiem­po es me­jor que arre­pen­tir­se lue­go. Siem­pre hay que de­cir no, que pa­ra de­cir sí hay tiem­po. ¿Có­mo ha vi­vi­do la gi­ra Sinp­hó­ni­co? Ha si­do más que bo­ni­ta. Me ha sor­pren­di­do, por­que era sa­car un po­co los pies del ties­to. De pron­to de­bu­to en El Tea­tro Real con la Or­ques­ta sin­fó­ni­ca de RTVE. Es muy fuer­te, no? Una gi­ra así es lo que he so­ña­do to­da mi vi­da. Ven­go de un co­ro y era una ilu­sión que te­nía. Yo sen­tía que a lo me­jor me es­ta­ba pa­san­do de ros­ca, pe­ro el pú­bli­co me di­jo que no. To­da la gi­ra ha es­ta­do lle­na y cuan­to más gran­de era el es­pa­cio, me­jor que­da­ba. De he­cho, la gen­te iba con mu­cha dis­po­si­ción. En Bo­go­tá, Nue­va York... don­de fue­ra. La gen­te in­clu­so se ves­tía pa­ra la oca­sión. ¿Re­pe­ti­rá gi­ra sin­fó­ni­ca? Sin du­da. He pa­ra­do por­que te­nía otros pro­yec­tos, pe­ro des­pués de lo vi­vi­do es­tos me­ses, lo vol­ve­ré a ha­cer.

Aho­ra ha cam­bia­do la cha­que­ta ele­gan­te por la ro­que­ra. Arran­ca Lo­co por can­tar. Lo­co por can­tar es mi es­ta­do na­tu­ral. Va­mos a ha­cer más de 40 con­cier­tos que em­pie­zan en Al­me­ría el 21 de abril. ¿Ha ele­gi­do Al­me­ría por al­go en es­pe­cial? Em­pie­zo en Al­me­ría por­que soy al­go su­pers­ti­cio­so. Allí es­tre­né Sinp­hó­ni­co, es­tre­né 50 años des­pués y ha ido muy bien. Pe­ro to­dos los si­tios son es­pe­cia­les. El Li­ceo de Bar­ce­lo­na, la Maes­tran­za de Se­vi­lla don­de ac­tué el año pa­sa­do, la pla­za de Li­na­res, que es la ciu­dad don­de na­cí… De to­dos los lu­ga­res en los que ha ac­tua­do, ¿hay al­guno que le ha­ya mar­ca­do más? Es que no me da de­ma­sia­do tiem­po a pen­sar. Yo ac­túo y si­go, por­que sé que vol­ve­ré. Pe­ro voy mi­ran­do ha­cia de­lan­te y lo he­cho, he­cho es­tá. Creo que me quedo con los mo­men­tos es­pe­cia­les más que con lu­ga­res co­mo tal. ¿De dón­de sa­ca tan­ta ener­gía? Son ya 73 años y la ma­yo­ría sin pa­rar. To­do de­pen­de de có­mo te plan­tees la vi­da. Yo mis ener­gías las gas­to en can­tar. Y des­can­so bas­tan­te aun­que no lo pa­rez­ca. Me le­van­to a las ocho de la ma­ña­na to­dos los días y no de­jo es­ca­par la sies­ta aun­que es­té de gi­ra. Des­de las 12 de la ma­ña­na, no ha­blo. Y así lle­go a pun­to y pue­do ha­cer tan­tos con­cier­tos y es­tar siem­pre bien. Al pú­bli­co le ten­go mu­cho res­pe­to y quie­ro que cuan­do oi­ga la pri­me­ra can­ción, di­ga: «Oye, pe­ro qué bien es­tá». Es mi de­ber. ¿Có­mo va a ser la gi­ra Lo­co por can­tar? En cuan­to a du­ra­ción, el con­cier­to se­rá co­mo ven­go ha­cien­do des­de siem­pre: ca­si

tres ho­ras en el es­ce­na­rio. So­bre el re­per­to­rio, por su­pues­to es­ta­rán las 14 can­cio­nes de In­fi­ni­tos bai­les y lue­go las que lla­mo ca­ri­ño­sa­men­te las jo­yas de la co­ro­na. Pe­ro ten­go tan­to re­per­to­rio que pue­do ir va­rian­do y no re­pe­tir las del año pa­sa­do. Hay dos o tres que tie­nen que es­tar por­que si no, no sal­go de allí. El pú­bli­co es el que man­da. ¿Le acom­pa­ña su hi­jo Ma­nuel en la gi­ra? No, Ma­nuel fue el que tu­vo y reali­zó la idea, pe­ro tie­ne su tra­ba­jo y no pue­de es­tar con­mi­go en la gi­ra. Pe­ro voy con mu­cha gen­te pro­fe­sio­nal y de con­fian­za. ¿De dón­de sa­ca tiem­po pa­ra dis­fru­tar jun­to a los su­yos? Siem­pre hay. An­tes sa­lía de via­je y tar­da­ba me­ses en vol­ver. Aho­ra voy de gi­ra y no pa­so más de tres se­ma­nas sin re­gre­sar a ca­sa. Es­toy unos días y me voy otra vez. Siem­pre es­toy vol­vien­do. ¿Có­mo es un día en la vi­da de Rap­hael cuan­do no tra­ba­ja? ¿Hay días de esos? Los hay, los hay. Fa­mi­lia, ami­gos... Y si la fa­mi­lia y los ami­gos no es­tán, pues me pon­go a pin­tar. Des­co­no­cía esa fa­ce­ta. Es que no ex­pon­go. Pin­to pa­ra mí. Bueno, y pa­ra fas­ti­diar a mis ami­gos. Cuan­do es el san­to de al­guien le re­ga­lo un cua­dro y lo tie­ne que po­ner (ri­sas). Si tu­vie­ra que ha­blar de otros ar­tis­tas, ha­bla­ría de… De Shir­ley Bas­sey, por­que es la mu­jer más im­pre­sio­nan­te can­tan­do que he vis­to nun­ca, de El­vis, Ro­cío Ju­ra­do… hay mu­chos. So­bre Ro­cío, por ejem­plo, cuan­do ella y yo pre­pa­rá­ba­mos al­gún due­to éra­mos, co­mo di­ce Car­los He­rre­ra, dos bes­tias. Can­tar y es­tar con ella era una or­gía de dis­fru­tar. Hay ar­tis­tas que te pro­vo­can mu­cho. ¿Y el ci­ne? Tie­ne tam­bién una lar­ga tra­yec­to­ria. ¿Le si­gue lla­man­do el Rap­hael ac­tor? Sí, cla­ro. Siem­pre he he­cho ci­ne. Pre­ci­sa­men­te aho­ra es­toy pre­pa­ran­do una nue­va pe­lí­cu­la. Es­ta­mos con el guion. Pe­ro el pro­ble­ma son las fe­chas. Se iba a ha­ber he­cho en enero de 2018, pe­ro con la can­ti­dad de con­cier­tos que te­ne­mos, se­gu­ra­men­te se­rá a fi­na­les de ese año. Me gus­ta ha­cer una pe­lí­cu­la ca­da dos o tres años.

LA GRAN FA­MI­LIA So­bre es­tas lí­neas, jun­to a su mu­jer, Na­ta­lia Fi­gue­roa, sus tres hi­jos, Ma­nuel, Ja­co­bo y Ale­jan­dra, y las pa­re­jas y ex­pa­re­jas de es­tos.

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