He­mos es­ta­do en fes­ti­va­les en los que no ha­bía ni un so­lo pi­jo

NO HAN TE­NI­DO MÁS PRO­MO­CIÓN QUE EL BO­CA A BO­CA, PE­RO HAN LO­GRA­DO LLE­NAR EL PA­LA­CIO DE LOS DE­POR­TES DE MADRID CON SU MÚ­SI­CA. CHAR­LA­MOS CON EL GRU­PO RE­VE­LA­CIÓN DEL MO­MEN­TO.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - LOCAL DE ENSAYO - POR JO­TA ABRIL FO­TOS: AL­BER­TO BER­NÁR­DEZ.

Son de esos gru­pos que apa­re­cen por ar­te de ma­gia y se ga­nan al pú­bli­co. Con una par­ti­cu­la­ri­dad: lo han he­cho so­los. Al mar­gen de las discográficas, Ta­bu­re­te ha con­se­gui­do en dos años lo que la ma­yo­ría no lo­gra­rá en su ca­rre­ra. El gru­po es­pa­ñol que más se ha es­cu­cha­do en el úl­ti­mo año, se­gún Spo­tify, quie­re que­dar­se. Y van por buen ca­mino. Han pa­sa­do de la sec­ción de Na­cio­nal a la de Cul­tu­ra y Ocio en los pe­rió­di­cos. Di­cen que les vino bien arran­car así, pe­ro que aho­ra me­jor ha­blar so­lo de lo que les ocu­pa to­das las ho­ras del día: su mú­si­ca. Que­do con Guillermo Bár­ce­nas (Willy) y Antón Ca­rre­ño (Txon) en un res­tau­ran­te don­de tie­nen su ofi­ci­na. El pri­me­ro tie­ne 27 años y una voz muy in­tere­san­te. Y la otra ca­ra vi­si­ble del gru­po, con 21, a la gui­ta­rra y con las co­sas muy cla­ras. Ellos pi­den un sánd­wich y yo un

te­ma su­yo pa­ra acom­pa­ñar es­ta lec­tu­ra. Coin­ci­den en Ca­mi­ni­to a Mo­tel. Así que den al play, que arran­ca­mos. Em­pe­za­mos con un clá­si­co pa­ra fa­nes. El nom­bre. ¿Por qué Ta­bu­re­te?

Willy Bár­ce­nas Pues la ver­dad es que nos po­dría­mos in­ven­tar mu­chas his­to­rias, pe­ro lo cier­to es que fue una no­che de juer­ga en la que em­pe­za­mos to­dos a de­cir nom­bres pa­ra el gru­po. Y lle­ga­mos a Ta­bu­re­te. Nos gus­tó la pa­la­bra por­que pa­re­ce que se te que­da en la ca­be­za y sue­na bien. No hay más. ¿Y có­mo em­pe­zó es­ta aven­tu­ra mu­si­cal? W.B. Pues yo siem­pre an­da­ba com­po­nien­do can­cio­nes. To­ca­ba con ami­gos has­ta que un ve­rano co­no­cí a Jo­kin (ya ex­com­po­nen­te), le gus­ta­ron mis can­cio­nes y me ani­mó a ha­cer un gru­po. Po­co

des­pués co­no­cí a Antón y los tres for­ma­mos el pri­mer Ta­bu­re­te y sa­ca­mos nues­tro pri­mer dis­co, Tres te­qui­las. A par­tir de ahí, se fue­ron aña­dien­do ami­gos que to­ca­ban y has­ta aho­ra, que so­mos sie­te fi­jos. En al­gu­nos con­cier­tos he­mos lle­ga­do a ser diez. Pe­ro la ca­ra la dais vo­so­tros dos.

Antón Ca­rre­ño Ta­bu­re­te so­mos to­dos, pe­ro las can­cio­nes las com­po­ne Willy. Los dos co­men­za­mos el gru­po y el res­to, más que mú­si­cos, son Ta­bu­re­te. Lle­van ahí ca­si des­de el ini­cio. Es­tá el Dr. Cha­ras, que has­ta ha­ce unos me­ses era uró­lo­go en La Paz. El pri­mo de Willy, An­do­ni, con el que creó su pri­mer gru­po. Willson, que era com­pa­ñe­ro de los mo­ni­to­res de cam­pa­men­tos.

Pat­xi, que es el me­jor trom­pe­tis­ta de Es­pa­ña y Ma­no­lo, nues­tro ba­te­ría. So­mos co­mo una fa­mi­lia. Si mi ma­dre me pre­gun­ta: ¿es­tos de Ta­bu­re­te qué ti­po de mú­si­ca ha­cen?, ¿qué le di­go?

A.C. Pues pro­ba­ble­men­te sea pop, lo que pa­sa es que tie­ne mu­chas in­fluen­cias. Ran­che­ras, fla­men­co, in­die… No so­mos de un so­lo es­ti­lo. Y hay otros que no se han vis­to aun. Aho­ra sa­ca­mos una pri­me­ra can­ción en in­glés que no tie­ne na­da que ver con lo an­te­rior. El má­na­ger de Ska-p nos di­jo el otro día que Ta­bu­re­te sue­na a Ta­bu­re­te. Es bru­tal có­mo sue­nan las can­cio­nes en di­rec­to. El pú­bli­co se es­pe­ra con­cier­tos ca­si acús­ti­cos, y no. Hay mu­cha ca­ña. Guitarras, ska, fla­men­co… . He leí­do ya unos cuan­tos

ti­tu­la­res que les ca­ta­lo­gan co­mo pop pa­ra pi­jos. Ya que de­cís que no es por la mú­si­ca, ¿es por el pú­bli­co que va a ve­ros?

W.B. Hay gen­te de to­do ti­po. He­mos es­ta­do en fes­ti­va­les en los que no ha­bía ni un so­lo pi­jo. Pe­ro en to­do ca­so, ese ti­po de mú­si­ca, que no sé cuál se­ría, no es la nues­tra. Ese ca­li­fi­ca­ti­vo se­ría por otros pre­jui­cios.

A.C. Hay una par­te im­por­tan­te de nues­tro pú­bli­co al que le he­mos sa­ca­do de ca­sa por pri­me­ra vez a con­cier­tos. Ne­ce­si­ta­ban ser fa­nes de un gru­po y no te­nían op­cio­nes que les gus­ta­rán. Em­pe­za­ron en pubs y sa­las pe­que­ñas y, de re­pen­te, lle­nan el Pa­la­cio de los De­por­tes de Madrid (17.000 per­so­nas) sin pu­bli­ci­dad ni pro-

No he­mos so­na­do en la ra­dio. Han si­do las re­des so­cia­les

Has­ta aho­ra no ha­cía­mos rui­do en lo mu­si­cal. Se ha­bla­ba de to­do me­nos de mú­si­ca

mo­ción. ¿Có­mo sur­gió esa idea?

W.B. Se iba vien­do. Sa­ca­mos el pri­mer dis­co en 2015 so­lo por in­ter­net. Sin pro­mo­ción. Y, co­mien­zan las des­car­gas. De un día a otro lle­na­mos el Tea­tro Barceló, lue­go la Sa­la Apo­lo y Razz­ma­tazz en Bar­ce­lo­na, des­pués dos ve­ces La Ri­vie­ra. En la gi­ra de ve­rano, to­do ven­di­do. Dos fes­ti­va­les co­mo el Are­nal Sound y el So­no­ra­ma. De­ci­di­mos pre­pa­rar otro dis­co –Dr. Cha­ras– y el ob­je­ti­vo era lle­nar el Pa­la­cio de los De­por­tes. ¿Por qué no?

Pe­ro me­diá­ti­ca­men­te no ha­cíais mu­cho rui­do.

A.C. No ha­cía­mos rui­do en lo mu­si­cal, ya sa­bes. Se ha­bla­ba de to­do, me­nos de mú­si­ca (Willy es hi­jo de Luis Bár­ce­nas y Antón, nie­to de Ge­rar­do Díaz Fe­rrán). No he­mos so­na­do en la ra­dio. Han si­do nues­tras re­des so­cia­les y el po­der de las can­cio­nes. La gen­te las ha de­vo­ra­do en bu­cle. Lle­va­mos más de 40 millones de re­pro­duc­cio­nes en Spo­tify. Po­de­mos de­cir con or­gu­llo que so­mos el gru­po es­pa­ñol que más se ha es­cu­cha­do es­te úl­ti­mo año.

Tam­po­co ha­béis fir­ma­do con una gran dis­co­grá­fi­ca.

W.B. No, no he­mos fir­ma­do con nin­gu­na. He­mos crea­do nues­tro pro­pio se­llo, Vol­te­re­ta Re­cords, pa­ra po­der se­guir ha­cien­do las co­sas a nues­tra ma­ne­ra. Y se va a que­dar así. Tu­vi­mos ofertas de las tres gran­des. Lo me­di­ta­mos, pe­ro ¿pa­ra qué vas a cam­biar al­go que va tan bien? Ha si­do muy rá­pi­do y he­mos sa­bi­do or­ga­ni­zar­nos. Pe­ro mon­tar to­do esa es­truc­tu­ra no es fá­cil. W.B. Es que to­dos son ami­gos. Co­le­gas del co­le­gio, gen­te que ha se ha ido su­man­do y han apren­di­do de es­to al igual que no­so­tros.

A.C. Nos en­ga­ña­ron una y no más. Me­ti­mos 800 per­so­nas en un lo­cal nor­mal y per­di­mos di­ne­ro cuan­do el del lo­cal hi­zo las cuen­tas a su ma­ne­ra. Aho­ra ca­si de­ci­dís vo­so­tros dónde to­cáis. W.B. Sí. Nos lla­man de to­dos los la­dos. Hay al­gu­na puntual que nos ha di­cho que no, por pre­jui­cios. Pe­ro se que­dó sin lle­nar su sa­la y lle­na­mos la de al la­do (ri­sas). ¿Cuán­tas ve­ces ha­béis di­cho eso de qué fuer­te es­to que nos es­tá pa­san­do? W.B. To­do el día. Es que hay co­sas que son su­rrea­lis­tas. Es­to me lo di­cen ha­ce tres años y me río. Pe­ro la vi­da es así, im­pre­vi­si­ble. ¿Han cam­bia­do mu­cho?

W.B. No, se­gui­mos te­nien­do los mis­mos ami­gos. He­mos cam­bia­do en cuan­to a que so­mos más ma­du­ros. Te­ne­mos un tra­ba­jo y una res­pon­sa­bi­li­dad. No so­lo com­po­ner te­mas y dar con­cier­tos, sino el de­di­car­nos a es­ta in­dus­tria. Que­re­mos que Vol­te­re­ta Re­cords ten­ga más gru­pos y aca­be sien­do una com­pa­ñía con con­tra­tos más jus­tos. Es com­pli­ca­do, pe­ro es nues­tro ob­je­ti­vo. ¿Hay Ta­bu­re­te pa­ra ra­to? W.B. Sí, en ese sen­ti­do es­toy muy tran­qui­lo. Nun­ca sa­bes has­ta cuán­do du­ra­rá es­to, pe­ro es que ten­go mu­chas can­cio­nes he­chas ya y son te­mas que sé que van a gus­tar. No sé si me veo con 50 años ha­cien­do gi­ras, pe­ro hay pa­ra ra­to. Ter­mi­na­re­mos tra­ba­jan­do en el mun­do de la mú­si­ca. O del ci­ne. O la te­le. Me en­can­ta la te­le­vi­sión. ¿Y có­mo com­po­nes? Por­que no to­das las letras tie­nen mu­cho sen­ti­do si no se os co­no­ce. W.B. De­pen­de de la can­ción. Com­po­nía lo que me sa­lía en el mo­men­to. Al­gu­nas can­cio­nes las de­ja­ba co­mo que­da­ban en el pri­mer im­pul­so. El rey del con­tra­ban­do, Si­re­nas… eran te­mas pa­ra mis ami­gos y so­bre mis ami­gos pe­ro no pen­sa­ba que las iban a can­tar mi­les de per­so­nas. En­tien­do que ha­ya gen­te que pien­se que no tie­nen sen­ti­do. Al­gu­nas más y otras me­nos.

In­ten­tar bus­car­le un sen­ti­do a Ca­mi­ni­to a mo­tel, pues co­mo que es di­fí­cil. Pe­ro ca­da vez pien­so más a la ho­ra de es­cri­bir. Por cier­to, ¿quién es ese Dron que tan­to nom­bráis en la can­ción Si­re­nas? W.B. Dron es un ami­go que po­nía la ca­sa y ha­cía fies­tas bru­ta­les a ho­ras de af­ter. Lu­na es di­ver­ti­da…

A.C. Es una can­ción que iba a es­tar en el se­gun­do dis­co, pe­ro hay una par­te que es de una ran­che­ra y, por de­re­chos, no pu­do es­tar en el ál­bum. Por eso la pu­bli­ca­mos apar­te. No iba a ser un sin­gle. No es la me­jor del dis­co. ¿Cuá­les son vues­tros te­mas fa­vo­ri­tos? W.B Dr. Cha­ras, Johnny pis­to­las, Si­re­nas, Hi­jos del soul, Kai­sers­lau­tern… A.C. Kai­sers­lau­tern, por ejem­plo, era un si­tio don­de iba con mis ami­gos a pa­sar las ho­ras, una pie­dra en me­dio del campo. ¿Có­mo es real­men­te vues­tra re­la­ción con los fa­nes?

A.C. Res­pon­de­mos a to­dos los que po­de­mos. Y en los con­cier­tos es una go­za­da ter­mi­nar y ver que es­tán ahí. El otro día le sa­ca­mos ham­bur­gue­sas a un gru­po que nos es­ta­ba es­pe­ran­do. Nos di­je­ron: «Gra­cias por ser nor­ma­les». En la web, te­néis una sec­ción que se lla­ma El rin­cón del ha­ter. W.B. ¡Sí! Nos en­can­ta. Nos po­nen men­sa­jes y con­tes­ta­mos. Es un vínculo fun­da­men­tal con nues­tros fa­nes. Pe­ro hay otros que ata­can a lo per­so­nal… W.B. Hay al­gu­nos, sí. ¡Qué se le va a ha­cer! Cuan­do in­sul­tan y ti­ran de pre­jui­cios es siem­pre des­de el ano­ni­ma­to, a la ca­ra no di­cen na­da. Pe­ro tam­bién res­pon­de­mos. Con iro­nía, pe­ro res­pon­de­mos. Y en ca­sa, ¿có­mo ven to­do es­to? ¿Os acon­se­jan? W.B. Es­tán en­can­ta­dos. Por­que ven que va­mos en se­rio y bien. A.C. Ade­más les gus­ta mu­cho nues­tra mú­si­ca. ¿Qué es lo pró­xi­mo? W.B. Aca­ba­mos de gra­bar el ví­deo de la ver­sión que he­mos he­cho de El To­ro ena­mo­ra­do de la lu­na. Ha que­da­do chulo. ¿Y ha­brá gi­ra?

W.B. Te­ne­mos con­cier­tos ce­rra­dos, y en sep­tiem­bre un fin de gi­ra im­pre­sio­nan­te. Es­ta­mos ner­vio­sos por­que nos en­con­tra­mos a pun­to de ce­rrar va­rios con­cier­tos con un gran gru­po. En bre­ve lo po­dre­mos con­tar.

“Nos en­con­tra­mos a pun­to de ce­rrar va­rios con­cier­tos con un gran gru­po”, cuen­tan Willy Bár­ce­nas y Antón Ca­rre­ño.

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