PYS quie­re ha­cer una ver­sión de Ma­ca­re­na

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - LATIDOS -

co­sas en el mun­do en las que no he­mos par­ti­ci­pa­do y que­re­mos. En to­do lo que sea lle­var ale­gría al mun­do, es­ta­re­mos. ¿Quién es el que más os ha sor­pren­di­do en per­so­na?

A Yo creo que el que más, Juan Pa­blo II en el Vaticano. En una de las ocasiones le re­ga­la­mos una Mi­sa ro­cie­ra y él de­cía: «Ro­cío, Ro­cío». Me vi­ne arri­ba y le can­té una se­vi­lla­na. Con los ner­vios em­pe­cé dos to­nos por en­ci­ma de lo nor­mal. Pe­ro con la fuer­za del mo­men­to y los ner­vios aguan­té el ti­rón. Y, a cor­to pla­zo, ¿cuá­les son vues­tros pla­nes?

A Pues te­ne­mos con­cier­tos pre­vis­tos. Es­ta­re­mos en la Ga­la del Ci­ne Ibe­roa­me­ri­cano, que re­trans­mi­te TVE el 22 de ju­lio, es­ta­mos gra­ban­do una nue­va ver­sión de Ma­ca­re­na con uno de los protagonistas de la se­rie ar­gen­ti­na Heidi, un rap…

R Y es­ta­mos pre­pa­ran­do un pro­gra­ma de te­le­vi­sión nues­tro. To­da­vía no po­de- mos con­tar na­da, pe­ro es­tá el pro­yec­to muy avan­za­do.

A Y es­to es una au­tén­ti­ca pri­mi­cia: el co­reano del ca­ba­lli­to quie­re ha­cer con no­so­tros una ver­sión de

Ma­ca­re­na (Antonio se re­fie­re a PSY, que po­pu­la­ri­zó mun­dial­men­te el Gan­gnam Style).

¿Có­mo veis el éxi­to de Des­pa­ci­to, de Luis Fon­si? A Le da­mos la en­ho­ra­bue­na por­que Ma­ca­re­na le ha abier­to las puer­tas (ri­sas).

R Es­pe­re­mos que lle­gue a las ci­fras de Ma­ca­re­na. Y se­rá bue­na se­ñal por­que de­mues­tra que la mú­si­ca en es­pa­ñol es un re­fe­ren­te mun­dial. J ¿Cuá­les son las ci­fras reales de Ma­ca­re­na?

A Pues es­tu­vo 14 se­ma­nas nú­me­ro uno en la lis­ta Bill­board, que es al­go que so­lo he­mos he­cho no­so­tros y Ma­riah Ca­rey. Por dar­te re­fe­ren­cias, With­ney Hous­ton hi­zo 12 se­ma­nas, El­vis diez y Mi­chael Jack­son sie­te.

R Y los Beatles ocho. Más ci­fras: La SGAE ha­bla de más de cien mi­llo­nes de co­pias ven­di­das de Ma­ca­re­na y se han he­cho más de 4.200 ver­sio­nes.

¿Hay al­gu­na ver­sión que os ha­ya sor­pren­di­do?

R Hay una muy gra­cio­sa que es la que hi­cie­ron en Fi­li­pi­nas, en len­gua Ta­ga­la.

A Has­ta los pre­sos fi­li­pi­nos se han gra­ba­do bai­lan­do la

Ma­ca­re­na en la cár­cel. Y en hos­pi­ta­les ame­ri­ca­nos la uti­li­zan pa­ra ejer­ci­cios en reha­bi­li­ta­cio­nes car­dio­ló­gi­cas.

R Hay un ví­deo di­ver­ti­do de unos mé­di­cos del hos­pi­tal Mon­te Si­naí que, al ter­mi­nar la ope­ra­ción, se po­nen a bai­lar en el qui­ró­fano. La in­ter­ven­ción sa­lió bien, cla­ro. Se ha con­ver­ti­do en un himno de ale­gría y nos en­can­ta. Lo ha­bréis con­ta­do mil ve­ces, pe­ro no me re­sis­to a pre­gun­ta­ros có­mo em­pe­zó es­te su­per­éxi­to mun­dial. A Pues ve­rás. Es­tá­ba­mos en Ve­ne­zue­la, en la ca­sa de Gus­ta­vo Cis­ne­ros con Carlos An­drés Pérez (pre­si­den­te del país en­ton­ces), y me dio por de­cir­le a una chi­ca que ha­bía allí «da­le a tu cuer­po ale­gría Mag­da­le­na que tu cuer­po es

pa´dar­le ale­gría y co­sas bue­nas», por­que ri­ma­ba y me gus­tó. Lue­go en la ha­bi­ta­ción me pu­se a es­cri­bir­lo y pen­sé que, me­jor que Mag­da­le­na, pon­dría Ma­ca­re­na, por­que mi hi­ja se lla­ma así. Una de vues­tras hi­jas, por­que siem­pre ha­bláis de las dos fa­mi­lias co­mo una so­la. R Sí, lo so­mos. Ellos ha­blan de no­so­tros co­mo «los pa­dres». Te­ne­mos ocho hi­jos y ocho nie­tos.

¿Hay hi­jos’? ar­tis­tas en­tre ‘los A Carolina, Antonio y su mu­jer tie­nen un gru­po que se lla­man Ma­chu­kam­ba. Can­tan que te pue­des mo­rir.

R Y es­tán pre­pa­ran­do un dis­co con Uni­ver­sal. Así, en ge­ne­ral, ¿al­gu­na anéc­do­ta que no ha­yáis con­ta­do? R Hay mu­chas, pe­ro que no se pue­den con­tar. A Con el Rey Juan Carlos nos pe­leá­ba­mos por quién con­ta­ba el chis­te me­jor. ¿Quién mar­ca el rit­mo pa­ra que es­téis siem­pre en el can­de­le­ro? A Los ami­gos y la fa­mi­lia nos dan mu­chas ideas. Lue­go las desa­rro­lla­mos con tiem­po y se pre­pa­ra bien la es­tra­te­gia. Hay mu­cho tra­ba­jo de­trás. ¿Có­mo es un día de Antonio y Ra­fael sin pro­mo­ción ni es­ce­na­rios?

R Pues so­mos muy nor­ma­les. Con la fa­mi­lia. Es lo que me ha­ce más fe­liz.

A Ha­cer co­sas con los nie­tos. Yo vi­vo en el cam­po y me gus­ta en­gan­char el co­che de ca­ba­llos y dar un pa­seo con ellos. ¡Qué gua­pos es­tán! Pues ha si­do un pla­cer com­par­tir una tar­de muy agra­da­ble y de ri­sas. Mu­chas gra­cias. ¿Al­go más que aña­dir? A ¡Un chis­te! Di­ce: «Doc­tor, que me ha pe­ga­do una pa­ta­da un ca­me­llo». «¿Dón­de?», pregunta el doc­tor. «Co­ño, en el de­sier­to. No me la va a dar aquí en la con­sul­ta».

“So­mos una so­la fa­mi­lia. Te­ne­mos ocho hi­jos y ocho nie­tos. Ellos ha­blan de no­so­tros co­mo los pa­dres”. Juan Pa­blo II fue una de las per­so­nas que más les sor­pren­dió. Cuan­do le de­di­ca­ron una Mi­sa ro­cie­ra, él de­cía: “Ro­cío, Ro­cío”.

A la iz­quier­da de es­tas lí­neas, el can­tan­te PYS, que po­pu­la­ri­zó el ‘Gan­gnam Style’, o co­mo le lla­man ellos: “El co­reano del ca­ba­lli­to”.

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