¿Sa­bías que...?

La Voz de Galicia (A Coruña) - La Voz de la Escuela - - CIENCIAS -

La piel del ro­da­ba­llo no tie­ne es­ca­mas y la par­te su­pe­rior de su cuer­po es­tá cu­bier­ta de tu­bércu­los óseos.

A los pe­ces pla­nos tam­bién se los co­no­ce co­mo pleu­ro­nec­ti­for­mes. Es­te com­pli­ca­do nom­bre cien­tí­fi­co ha­ce re­fe­ren­cia a que na­dan de la­do, con el la­do os­cu­ro en la par­te su­pe­rior y el la­do cla­ro en la in­fe­rior, co­mo si fue­sen el dor­so y el vien­tre de un pez si­mé­tri­co. Avan­zan ha­cien­do on­du­lar el cuer­po so­bre el fon­do ma­rino.

Jun­to con el sal­mo­ne­te y la mo­re­na, el ro­da­ba­llo era uno de los pe­ces más apre­cia­dos por los an­ti­guos ro­ma­nos. Los ejem­pla­res de ma­yor ta­ma­ño al­can­za­ban pre­cios al­tí­si­mos en el mer­ca­do y los no­bles so­lían com­pe­tir en­tre sí pa­ra ver quién pa­ga­ba más.

El ro­da­ba­llo se ca­mu­fla cam­bian­do el co­lor de su piel pa­ra adap­tar­lo al del fon­do. Su ca­pa­ci­dad mi­mé­ti­ca es tan gran­de que in­clu­so es ca­paz de re­pro­du­cir los cua­dros blan­cos y ne­gros de un fon­do aje­dre­za­do.

Vi­ve so­bre fon­dos de are­na y fan­go, en­tre los 25 y 80 me­tros de pro­fun­di­dad. Tam­bién se le pue­de en­con­trar en las aguas sa­lo­bres de las rías y es­tua­rios.

Las hem­bras de ro­da­ba­llo son ex­tre­ma­da­men­te pro­lí­fi­cas, y pue­den lle­gar a po­ner has­ta 15 mi­llo­nes de hue­vos.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.