Un lo­bo mue­re atro­pe­lla­do por un co­che en la A-8 en Vi­lal­ba

El ac­ci­den­te ocu­rrió cer­ca de la ro­ton­da de unión con la AG-64

La Voz de Galicia (Monforte) - Monforte local - - LOCAL -

Un lo­bo mu­rió atro­pe­lla­do ayer por la tar­de al ser al­can­za­do por un tu­ris­mo en el mu­ni­ci­pio vi­lal­bés. El ac­ci­den­te ocu­rrió, po­co an­tes de las seis de la tar­de, en un tra­mo de la au­to­vía del Can­tá­bri­co com­pren­di­do en­tre la ro­ton­da de Gran­dis­ca, don­de hay un ac­ce­so al cas­co ur­bano y la A-8 con­flu­ye con la au­to­vía Fe­rrol-Vi­lal­ba (AG-64), y el en­la­ce de Goi­riz. El ani­mal en­tró en la cal­za­da y fue arro­lla­do por un tu­ris­mo cu­ya con­duc­to­ra re­sul­tó ile­sa.

La con­duc­to­ra, re­si­den­te en A Co­ru­ña y de 23 años de edad, lle­gó a pen­sar en un pri­mer mo­men­to que ha­bía atro­pe­lla­do a un pe­rro, aun­que al ba­jar­se del vehícu­lo se dio cuen­ta de la si­tua­ción. Al lu­gar se des­pla­za­ron de in­me­dia­to agen­tes del des­ta­ca­men­to de Trá­fi­co de la ca­pi­tal chai­re­ga.

El ani­mal arro­lla­do por el vehícu­lo, un Opel As­tra, era un ejem­plar ma­cho de po­co más de un año de edad. Se tra­ta­ba de un atro­pe­llo que pue­de con­si­de­rar­se lim­pio por la for­ma en que se pro­du­jo el gol­pe y por el im­pac­to del vehícu­lo en el cuer­po del ani­mal.

Los ac­ci­den­tes de es­te ti­po no son ha­bi­tua­les a di­fe­ren­cia de lo que ocu­rre con otros ani­ma­les de fau­na sal­va­je. De he­cho, en el mu­ni­ci­pio de Vi­lal­ba sue­len ser fre­cuen­tes los atro­pe­llos a ja­ba­líes, y has­ta en la au­to­vía del Can­tá­bri­co, en una zo­na muy pró­xi­ma a la del ac­ci­den­te de ayer por la tar­de, hu­bo un ac­ci­den­te en el que una fur­go­ne­ta arro­lló a un ani­mal de esa cla­se.

Sí hu­bo un atro­pe­llo si­mi­lar al de ayer, es­te mis­mo año, en la co­mar­ca de A Ulloa. El ani­mal que mu­rió al ser al­can­za­do por un co­che fue tras­la­da­do al Cen­tro de Re­cu­pe­ra­ción de Fau­na Sil­ves­tre (CRFS) de O Ve­ral, en don­de per­ma­ne­ce con­ge­la­do. El lo­bo que fue atro­pe­lla­do ayer en la trans­can­tá­bri­ca tam­bién aca­ba­rá en esas mis­mas ins­ta­la­cio­nes, ubi­ca­das en el mu­ni­ci­pio de Lugo.

Que un lo­bo aca­be atro­pe­lla­do por un tu­ris­mo no es muy fre­cuen­te, pe­ro la po­ca edad del ani­mal que fue al­can­za­do ayer en Vi­lal­ba ayu­da a en­ten­der esa si­tua­ción. Los ani­ma­les jó­ve­nes sue­len ser me­nos cui­da­do­sos que los de más edad, y la pre­sen­cia de al­gu­na ro­tu­ra en la va­lla que se­pa­ra la au­to­vía de los te­rre­nos co­lin­dan­tes pu­do pro­pi­ciar que en­tra­se en la cal­za­da y aca­ba­se atro­pe­lla­do.

Al­gún con­duc­tor, ha­ce me­ses, ya ad­vir­tió de que ha­bía al­gu­na zo­na de va­llas ro­tas en ese tra­mo de la trans­can­tá­bri­ca, con el con­si­guien­te ries­go de que aca­ba­sen en­tran­do ani­ma­les a la cal­za­da y pro­vo­ca­sen ac­ci­den­tes.

La con­duc­to­ra que se vio im­pli­ca­da en el su­ce­so, una mu­jer de A Co­ru­ña, re­sul­tó ile­sa

CAR­LOS CAS­TRO

Tras ser atro­pe­lla­do, el lo­bo aca­bó en la mar­gen de­re­cha de la cal­za­da de la au­to­vía en sen­ti­do Mon­do­ñe­do.

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