UN SUV BO­NI­TO Y MUY RÁ­PI­DO

ALFA ROMEO NO HA DE­FRAU­DA­DO CON SU PRIMER SUV. EL STEL­VIO TIE­NE UN DISEÑO QUE ATRAE LAS MI­RA­DAS Y EL MIS­MO TAC­TO DE DI­REC­CIÓN DE­POR­TI­VO QUE YA PROBAMOS EN EL GIULIA. ACE­LE­RA DE O A 100 EN 6,6 SE­GUN­DOS, UNA CI­FRA MU­CHO ME­NOR QUE SUS RI­VA­LES.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Motor - - PRUEBA: ALFA ROMEO STELVIO - Por Javier Ar­mes­to

Cuan­do una mar­ca con la historia y el ca­rác­ter de­por­ti­vo de Alfa Romeo anun­ció que iba a lan­zar su primer SUV la aten­ción en to­do el mundo fue má­xi­ma. Las ex­pec­ta­ti­vas no se han vis­to de­frau­da­das y el Stel­vio se ha con­ver­ti­do en uno de los au­to­mó­vi­les más desea­dos, con una ima­gen atrac­ti­va, mar­ca de la ca­sa ita­lia­na, y un com­por­ta­mien­to ex­cep­cio­nal. Tie­ne un diseño muscu­loso y con una cin­tu­ra muy al­ta que lo ha­ce parecer más gran­de de lo que es. El fron­tal, con la pa­rri­lla trian­gu­lar y los gru­pos óp­ti­cos alar­ga­dos, es si­mi­lar al del Alfa Giulia, un mo­de­lo con el que tie­ne mu­chos pun­tos en co­mún. Los pa­sos de rue­da y to­da la par­te in­fe­rior de la ca­rro­ce­ría es­tán pro­te­gi­dos con plás­ti­co ne­gro, y el do­ble es­ca­pe tra­se­ro re­fuer­za una es­té­ti­ca po­de­ro­sa.

El in­te­rior tie­ne un aca­ba­do muy bueno. So­bre­sa­len los asien­tos, muy có­mo­dos, que su­je­tan bien y con un cuero de su­pe­rior ca­li­dad al que se en­cuen­tra en mo­de­los de otras mar­cas. Los hue­cos y guan­te­ras es­tán fo­rra­dos de terciopelo y cuen­tan con ilu­mi­na­ción led, al igual que los ti­ra­do­res ex­te­rio­res. Hay in­ser­cio­nes de ma­de­ra en al­gu­nos pun­tos y en ge­ne­ral se res­pi­ra una at­mós­fe­ra ele­gan­te y mo­der­na. La vi­si­bi­li­dad tra­se­ra es­tá li­mi­ta­da por la es­ca­sa al­tu­ra de la lu­ne­ta, pero los enor­mes re­tro­vi­so­res ex­te­rio­res com­pen­san es­ta si­tua­ción.

El es­pa­cio es su­fi­cien­te pa­ra cua­tro pa­sa­je­ros, pero hay que te­ner en cuen­ta que el Stel­vio es un SUV de ta­ma­ño me­dio, no lle­ga a los 4,70 me­tros. El ma­le­te­ro tie­ne 525 li­tros de ca­pa­ci­dad y al­ber­ga un sub­woo­fer o al­ta­voz pa­ra gra­ves. Unos ti­ra­do­res per­mi­ten aba­tir los asien­tos, pero no ba­jan au­to­má­ti­ca­men­te. El por­tón tie­ne aper­tu­ra y cie­rre eléc­tri­cos y su al­tu­ra se pue­de re­gu­lar en va­rias po­si­cio­nes.

MO­TOR

He­mos con­du­ci­do el Stel­vio con mo­tor dié­sel de 210 ca­ba­llos y lo pri­me­ro que lla­ma la aten­ción es que no sue­na a dié­sel, so­lo cuan­do lo arran­ca­mos. De

he­cho, es un co­che tan si­len­cio­so que ca­si echa­mos de menos un so­ni­do un po­co más agre­si­vo del mo­tor que re­ve­le sus cua­li­da­des de­por­ti­vas. Es­te co­che ace­le­ra de 0 a 100 en so­lo 6,6 se­gun­dos, una ci­fra ex­cep­cio­nal pa­ra un vehícu­lo de su ta­ma­ño y po­ten­cia. Es muy ágil y se sien­te más como una berlina que como un SUV. El par má­xi­mo se ob­tie­ne a muy ba­jas re­vo­lu­cio­nes y ello ha­ce que la res­pues­ta del ace­le­ra­dor sea in­me­dia­ta, pero pro­gre­si­va.

En el Giulia que probamos ha­ce unos me­ses nos sor­pren­dió es­pe­cial­men­te la di­rec­ción. La del Stel­vio es igual de pre­ci­sa, pero por sus ma­yo­res dimensiones y pe­so se apre­cian al­gu­nas iner- cias que des­apa­re­cen cuan­do po­ne­mos el se­lec­tor en el mo­do Dy­na­mic. El pa­so por cur­va es muy rá­pi­do y es­ta­ble, y la sus­pen­sión fir­me sin lle­gar a dura. Los fre­nos tam­bién es­tán a la al­tu­ra y apor­tan mu­cha se­gu­ri­dad. La dis­tan­cia al sue­lo es de 20 cen­tí­me­tros, por lo que po­de­mos me­ter­nos por ca­mi­nos pe­dre­go­sos sin mie­do a da­ñar los ba­jos del vehícu­lo, pero siem­pre te­nien­do pre­sen­te que no es un to­do­te­rreno.

El cam­bio au­to­má­ti­co de ocho re­la­cio­nes fun­cio­na de for­ma muy sua­ve y sin que se apre­cie sal­to en­tre las mar­chas. El con­su­mo me­dio ofi­cial es un po­co op­ti­mis­ta, pero lo cier­to es que se pue­de es­tar cer­ca de los 6 li­tros, lo cual de nue­vo es un da­to ex­tra­or­di­na­rio pa­ra un co­che de es­te ti­po. El coe­fi­cien­te ae­ro­di­ná­mi­co es de los más ba­jos de su ca­te­go­ría.

EQUI­PA­MIEN­TO

Todos los Stel­vio in­clu­yen de se­rie cli­ma­ti­za­dor bi­zo­na, sen­so­res de par­king tra­se­ros, ac­ce­so sin lla­ve y por­tón eléc­tri­co. La pan­ta­lla prin­ci­pal, de 8,8 pul­ga­das, no es tác­til, se ma­ne­ja des­de una rue­da si­tua­da en la con­so­la cen­tral. Pue­de di­vi­dir­se pa­ra mos­trar por ejem­plo el navegador y el sis­te­ma de au­dio a la vez, y ofre­ce in­for­ma­ción de diag­nós­ti­co y de con­duc­ción efi­cien­te. Fa­ros bi­xe­nón adap­ta­ti­vos, aler­ta de sa­li­da de ca­rril, avi­sa­dor de co­li­sión fron­tal y llan­tas de 20 pul­ga­das son al­gu­nos de los ex­tras que in­cluía nues­tro mo­de­lo de prue­ba, ce­di­do por el con­ce­sio­na­rio Fia­tei­ra Mo­tor.

El Alfa Romeo Stel­vio es­tá dis­po­ni­ble des­de 36.000 eu­ros en su ver­sión dié­sel de 150 ca­ba­llos y trac­ción tra­se­ra. A partir del mo­tor de 180 ca­ba­llos ya se ofre­ce con trac­ción to­tal y en ga­so­li­na hay ver­sio­nes de 200 y 280 ca­ba­llos. Hoy en día hay SUV pa­ra todos los gus­tos, pero po­cos con el com­por­ta­mien­to de­por­ti­vo del Stel­vio. Es muy rá­pi­do ace­le­ran­do, tie­ne gran­des cua­li­da­des di­ná­mi­cas y es muy con­for­ta­ble. ¿Qué más po­de­mos pe­dir?

IN­SER­CIO­NES DE MA­DE­RA

La at­mós­fe­ra in­te­rior del Stel­vio es re­fi­na­da y minimalista, aun­que no lle­ga al ni­vel de las mar­cas «pre­mium» ale­ma­nas y la pan­ta­lla prin­ci­pal no es tác­til. El man­do dna per­mi­te ele­gir en­tre va­rios mo­dos de con­duc­ción y en al­gu­nas ver­sio­nes tam­bién mo­di­fi­ca la sus­pen­sión.

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