El­vi­ra Mínguez.

TEN­GO LA IM­PRE­SIÓN DE ES­TAR SIEM­PRE EM­PE­ZAN­DO Crítica, re­fle­xi­va y li­bre, es una gran ac­triz y una mu­jer con las ideas muy cla­ras. Con ella ha­bla­mos del cul­to a la ju­ven­tud, la ma­ter­ni­dad y el de­sen­can­to. Por A. San­tos Fo­tos: Pe­dro Wal­ter

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mujer de Hoy - - Sumario -

El­vi­ra Mínguez (Va­lla­do­lid, 1965) es un ac­triz atí­pi­ca. No le gus­tan las en­tre­gas de pre­mios –op­ta a bas­tan­tes, por cier­to– y prac­ti­ca téc­ni­cas de ca­mu­fla­je pa­ra que no la re­co­noz­can en la ca­lle, pe­ro dis­fru­ta co­mo na­die de las en­tre­vis­tas y de los du­ros ro­da­jes en ex­te­rio­res. Ade­más, ha­ce años que de­ci­dió no vol­ver a su­bir­se a un es­ce­na­rio y sue­ña con ha­cer comedia. In­quie­ta, re­fle­xi­va y crítica, es un es­pí­ri­tu li­bre que no ha po­di­do en­trar de me­jor ma­ne­ra en los 50. No­mi­na­da en los úl­ti­mos Go­ya por su pa­pel de con­cien­zu­da po­li­cía en El des­co­no­ci­do, ha ro­da­do cua­tro pe­lí­cu­las en el úl­ti­mo año. El ele­gi­do, en la que in­ter­pre­ta a la con­tro­ver­ti­da ma­dre de Ra­món Mer­ca­der, el es­pa­ñol que ase­si­nó a Trots­ki, es su pri­mer es­treno (ya en ci­nes).

Mu­jer­hoy. ¿Tie­ne la sen­sa­ción de que vuel­ve a es­tar en un mo­men­to im­por­tan­te en su ca­rre­ra? El­vi­ra Mínguez. ¿Sa­bes qué pa­sa? Que ya son vein­ti­tan­tos años de pro­fe­sión y en es­te ne­go­cia­do, co­mo di­ce un ami­go, mu­chas ve­ces es pan pa­ra hoy y ham­bre pa­ra ma­ña­na… Pe­ro sí, pue­do de­cir que es­toy en otra épo­ca bue­na, aun­que con la ex­pe­rien­cia te das cuen­ta que es­tos mo­men­tos tam­po­co sig­ni­fi­can na­da. Ten­go la im­pre­sión de que siem­pre se es­tá em­pe­zan­do. Igual es que ya ha atra­ve­sa­do lo que us­ted lla­ma la fran­ja ho­ra­ria, esa edad com­pli­ca­da pa­ra las ac­tri­ces. Tras el dis­cur­so que di al con­se­guir el Go­ya por Ta­pas, en el que ha­bla­ba de eso, Juan Car­los Hal­cón, el je­fe de so­ni­do de la pe­lí­cu­la, que tam­bién ga­nó un Go­ya, me di­jo: “Te equi­vo­cas en una co­sa, tam­bién los hom­bres de­ja­mos de in­tere­sar”. Pe­ro creo que con las mu­je­res esa fran­ja ho­ra­ria es más am­plia y se ade­lan­ta: en­tre los 35 y 40 años la co­sa se em­pie­za a tor­cer. Ha­ce tiem­po que le di­go a mi re­pre­sen­tan­te que te­ne­mos que co­men­zar a ha­cer abue­las pa­ra te­ner más opor­tu­ni­da­des.

Las ac­tri­ces se que­jan de in­ter­pre­tar a mu­je­res más jó­ve­nes, de que se con­vier­ten en ma­dres de un hi­jo ado­les­cen­te sin te­ner edad, de que su pa­re­ja es mu­cho ma­yor... Es el re­fle­jo de una so­cie­dad que rin­de cul­to a la ju­ven-

tud, al­go que ya ocu­rría en la épo­ca de Aris­tó­te­les. Me en­fa­do mu­cho con es­tas co­sas, que ca­da vez son más ha­bi­tua­les. Hay una se­rie nor­te­ame­ri­ca­na en la que la Vir­gen Ma­ría es­tá re­que­teo­pe­ra­da y eso no so­lo es un anacro­nis­mo, sino que es ri­dícu­lo. Y na­die se es­can­da­li­za por­que se acep­te que la mu­jer pue­da mo­rir pe­ro no en­ve­je­cer. Ha­ce po­co vi un re­por­ta­je de Mónica Be­lluc­ci es­pec­ta­cu­lar, por­que es be­llí­si­ma aun­que se ha­ya ope­ra­do, con de­cía: “Be­lla a los 50”. ¿Qué pa­sa? ¿Que a los 50 se da por he­cho que ya no so­mos be­llas?

Us­ted es muy crítica con eso.

Si, por­que me ha lle­va­do mu­cho tiem­po asu­mir­me co­mo soy pa­ra que aho­ra la so­cie­dad im­pon­ga es­tas re­glas. Pe­ro tam­bién las mu­je­res so­mos cul­pa­bles por­que las acep­ta­mos y las trans­mi­ti­mos. Me ofen­de que pa­ra re­ju­ve­ne­cer a un hom­bre no so­lo se re­cu­rra a los re­to­ques, de los que es­toy a fa­vor por­que ca­da uno es li­bre de ha­cer lo que quie­ra, sino que se le pon­ga al la­do una pa­re­ja mu­cho más jo­ven. Ten­go la im­pre­sión de que avan­za­mos tres pa­sos y re­tro­ce­de­mos dos, que abrie­ron la es­pi­ta pa­ra que es­tu­vié­ra­mos con­ten­tas pe­ro, a la ho­ra de la ver­dad, to­da­vía es­ta­mos den­tro de la olla. Ha­bla de acep­tar­se co­mo es. ¿Eso quie­re de­cir que no se con­si­de­ra una mu­jer gua­pa? No, nun­ca, pe­ro tam­po­co me han he­cho ver­me gua­pa. Mi com­pa­ñe­ro, con el que lle­vo 17 años y te­ne­mos un hi­jo, me con­si­de­ra be­lla, her­mo­sa, pe­ro tam­bién otras mu­chas co­sas.

“NA­DIE SE ES­CAN­DA­LI­ZA POR­QUE SE ACEP­TE QUE UNA MU­JER EN EL CI­NE PUE­DA MO­RIR PE­RO NO EN­VE­JE­CER”.

Qui­zá le mo­les­ta que se lo di­gan.

No lo creo. Cuan­do era jo­ven no gus­ta­ba a los chi­cos. Y aho­ra tam­po­co. No di­ría que en­tre mis vir­tu­des o atri­bu­tos es­té la be­lle­za, des­de lue­go.

El­vi­ra Mínguez, con to­tal look de Die­va­na y co­llar de Mar­ni.

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