cruz PE­NÉ­LO­PE

“Yo pen­sa­ba: ¿Es­to cuán­do se aca­ba? Y ya han pa­sa­do 20 años”

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mujer de Hoy - - De Cerca -

La ni­ña de nues­tros ojos re­gre­sa triun­fan­te de Holly­wood pa­ra ser La reina de Es­pa­ña. Ca­si co­mo la vi­da mis­ma. Pe­ro Cruz aún tie­ne re­tos pen­dien­tes. Ha­bla­mos de ellos y de su pa­pel co­mo em­ba­ja­do­ra de Lan­cô­me. Por Elena Cas­te­lló / Fo­tos: Ni­co Bus­tos

Pe­né­lo­pe Cruz lle­va una lar­ga fal­da de se­da con gran­des bor­da­dos de flo­res y al­tos ta­co­nes, y se sien­ta muy rec­ta. Es ex­qui­si­ta­men­te cor­tés, pe­ro ca­si no son­ríe. Por eso, sor­pren­de es­cu­char a la ac­triz de­cir, con na­tu­ra­li­dad, al ter­mi­nar una res­pues­ta, “Me he ido un po­co por las ra­mas, me en­tien­des, ¿no?”, en­tre ri­sas, o “Sa­bes lo que te quie­ro de­cir, ¿no?”, en mi­tad de otra. Qui­zá ha li­ma­do la co­ra­za que su­pues­ta­men­te se pu­so, ha­ce años, pa­ra tra­tar con los pe­rio­dis­tas es­pa­ño­les. O, sim­ple­men­te, hay co­sas de la mu­jer nor­mal, de 42 años, ma­dre de dos hi­jos pe­que­ños, que es di­fí­cil de­jar en ca­sa. Ca­si to­das sus res­pues­tas se ci­ñen al guión, pe­ro, se adi­vi­na una fran­que­za y una es­pon­ta­nei- dad de fon­do que pug­nan por sa­lir, y aso­man, a pe­sar de su evi­den­te au­to­con­trol, cuan­do ha­bla de la pa­sión que sien­te por la in­ter­pre­ta­ción o de sus pro­yec­tos pa­ra di­ri­gir un lar­go en el fu­tu­ro. Es un li­ge­ro cam­bio en el tono, en la for­ma en que pro­nun­cia la “s”, me­nos lí­qui­da. Ha­ce ya 20 años que Pe­né­lo­pe in­ter­pre­tó a Ma­ca­re­na Gra­na­da en La ni­ña de tus ojos, de Fer­nan­do True­ba. Aho­ra estrena la se­gun­da par­te de la pe­lí­cu­la, La Reina de Es­pa­ña, que re­cu­pe­ra a los mis­mos per­so­na­jes –con al­gu­nas in­cor­po­ra­cio­nes de lujo, co­mo Chino Da­rín, Javier Cá­ma­ra y Ana Be­lén, o el nor­te­ame­ri­cano Mandy Pa­tin­kin y el bri­tá­ni­co Cary El­wes–, dos dé­ca­das des­pués, en ple­na Es­pa­ña fran­quis­ta, cuan­do la ac­triz, con­ver­ti­da ya en una es­tre­lla de Holly­wood, re­gre­sa a Ma­drid pa­ra ro­dar una su­per­pro­duc­ción en la que en­car­na a Isabel la Ca­tó­li­ca. Co­mo Ma­ca­re­na en la fic­ción, Pe­né­lo­pe es hoy una es­tre­lla in­dis­cu­ti­ble, Co­mo ella, ha ga­na­do un Os­car y ha tra­ba­ja­do con al­gu­nos de los más re­nom­bra­dos di­rec­to­res. Aca­ba de di­ri­gir su pri­mer do­cu­men­tal, Uno en­tre cien mil, con­tan­do la his­to­ria de va­rios ni­ños en­fer­mos de cáncer –“Esos ni­ños son muy im­por­tan­tes pa­ra mí; es mi pe­que­ña

apor­ta­ción pa­ra que se si­ga ha­blan­do de la fal­ta de in­ves­ti­ga­ción”, ex­pli­ca–, y tie­ne en car­te­ra va­rias pro­duc­cio­nes in­ter­na­cio­na­les, en­tre ellas Escobar, que protagoniza jun­to a su ma­ri­do, Javier Bar­dem, o la nue­va ver­sión de Ase­si­na­to en el Orient Ex­press, que di­ri­gi­rá Ken­neth Bra­nagh y con­ta­rá con una im­pre­sio­nan­te nó­mi­na de es­tre­llas in­ter­na­cio­na­les. Ade­más, la ac­triz es ima­gen de uno de los per­fu­mes más ven­di­dos de la his­to­ria, Tré­sor de Lan­cô­me, del que protagoniza la nue­va cam­pa­ña, ro­da­da por el di­rec­tor in­glés Johnny Green, jun­to al mo­de­lo es­ta­dou­ni­den­se Noah Mills. “He usa­do es­te per­fu­me des­de los 13 años –ex­pli­ca–. Es tan cu­rio­sa mi his­to­ria con él que a ve­ces sue­na co­mo si fue­ra men­ti­ra. Fue el pri­mer per­fu­me que me re­ga­la­ron mis pa­dres; el que más he usa­do en mi vi­da y to­da­vía uso. Me gus­ta tan­to que… ¡me lo be­be­ría! Y me en­can­ta esa ima­gen fuer­te que trans­mi­te, pe­ro a la vez ro­mán­ti­ca y de­li­ca­da”.

Mu­jer Hoy.

¿Qué sig­ni­fi­ca pa­ra us­ted te­ner una ima­gen que re­pre­sen­ta la be­lle­za? ¿Le ha plan­tea­do al­gún pro­ble­ma?

Pe­né­lo­pe Cruz. Bueno, vi­vo de mi tra­ba­jo co­mo ac­triz, que lue­go tie­ne es­tas in­creí­bles con­se­cuen­cias pa­ra­le­las. Pe­ro, con­si­de­rar­te be­lla o no… El con­cep­to de la be­lle­za es al­go que in­ten­to no eti­que­tar, por­que es muy cam­bian­te, muy vi­vo. Soy muy vi­sual y en­cuen­tro be­lle­za allá don­de voy. Pe­ro, ¿qué es? Mi­ro fo­tos de mi abue­la, el úl­ti­mo año de su vi­da, lle­na de arru­gas, y veo tan­ta be­lle­za y tan­tas his­to­rias en esa ca­ra y en esos ojos… ¿Veo yo eso en mí? Creo que ten­go una ca­ra que cam­bia mu­cho, y que eso me ha be­ne­fi­cia­do pa­ra mi tra­ba­jo. Es una ca­ra… un po­co ex­tra­ña, a ve­ces [Ri­sas]. Y me ha qui­ta­do el mie­do a cam­biar, pa­ra dar a los per­so­na­jes lo que ne­ce­si­ta­ban. No te­ner ese mie­do, de­jar tu ego en ca­sa, es muy va­lio­so.

Hoy se va­lo­ra mu­cho a las mu­je­res con una be­lle­za real, ac­ce­si­ble… Sí, sí, y yo ad­mi­ro mu­cho a com­pa­ñe­ras co­mo Ju­lia [Ro­berts], Ka­te [Wins­let]. Son ma­ra­vi­llo­sas… Qué más se pue­de pe­dir que es­tar en esa nó­mi­na…

Han pa­sa­do ya 18 años, ¿có­mo ve a la Pe­né­lo­pe que in­ter­pre­tó a Ma­ca­re­na Gra­na­da en La ni­ña de tus ojos y a la que protagoniza La reina de Es­pa­ña? Bueno, han pa­sa­do mu­chí­si­mas co­sas y, evi­den­te­men­te, no te pue­do de­cir que es­toy igual que en­ton­ces. Ten­go dos hi­jos, que an­tes no te­nía, y he vi­vi­do mu­chas co­sas muy fuer­tes. Pe­ro, igual que en Ma­ca­re­na, mi esen­cia si­gue sien­do la mis­ma, y hay co­sas que es­tán in­tac­tas. Por ejem­plo, la ilu­sión y la ma­ne­ra en la que me en­fren­té a la pre­pa­ra­ción de es­te per­so­na­je. Era muy in­tere­san­te pa­ra mí ver có­mo es es­ta Ma­ca­re­na, a la que yo he que­ri­do tan­to, 15 o 18 años más tar­de. Nun­ca he he­cho ese ejer­ci­cio con un per­so­na­je.

¿Y en qué ha cam­bia­do Ma­ca­re­na? ¿Se ha en­con­tra­do en al­gún pun­to con Pe­né­lo­pe?

Su vi­da es muy dis­tin­ta a la mía. Ella tam­bién ha ido a tra­ba­jar a Es­ta­dos Uni­dos, pe­ro no tie­ne una fa­mi­lia, ha se­gui­do via­jan­do por el mun­do, ha te­ni­do un ma­tri­mo­nio que no le ha ido bien. Vi­ve una eta­pa en Holly­wood muy di­fe­ren­te a la que vi­ví yo en los pri­me­ros años o a la que es­toy vi­vien­do aho­ra. Ten­go la suer­te de que pue­do ir allí a tra­ba­jar y vol­ver. Y siem­pre lo he po­di­do com­pa­gi­nar con mi tra­ba­jo en Eu­ro­pa. Ma­ca­re­na no, ella se va y se que­da allí.

¿Us­ted te­nía cla­ro que no iba a que­dar­se en Holly­wood pa­ra siem­pre?

Yo iba con bi­lle­te de ida y vuel­ta, y eso era mi red, mi se­gu­ri­dad. Ne­ce­si­ta­ba ro­dar en otros idio­mas, no so­lo en in­glés, pe­ro sin de­jar de ro­dar en es­pa­ñol. Ma­ca­re­na se va de otra ma­ne­ra, y su vi­da es Holly­wood. Y cuan­do vuel­ve, ha per­di­do mu­cho con­tac­to con su gen­te de aquí, es mu­cho más so­li­ta­ria. Me pre­gun­ta­ba, al pre­pa­rar el per­so­na­je, có­mo com­pren­der­la, pe­ro no te­nía que pa­re­cer­me a ella, aun­que hu­bie­ra al­gu­na co­sa co­mún.

¿Qué fue lo que más le cos­tó a la ho­ra de en­ten­der­la hoy?

¡Lo que más cos­tó fue el acen­to an­da­luz en in­glés! [Ri­sas]. Eso sí que es un re­to pa­ra mí, pe­ro creo que, al fi­nal lo en­con­tra­mos,

DE­JAR EL EGO EN CA­SA, NO TE­NER MIE­DO A DAR A LOS PER­SO­NA­JES LO QUE NE­CE­SI­TAN, ES MUY VA­LIO­SO”.

fue un día que se en­cen­dió la luz y me di­je: “Ya sé por dón­de ir”. A ve­ces pa­sa y a ve­ces no. Y ha si­do muy di­ver­ti­do de ha­cer.

¿Có­mo es re­en­con­trar­se con el mis­mo equi­po, vol­ver a tra­ba­jar con un di­rec­tor que ha si­do muy im­por­tan­te en su tra­yec­to­ria?

Ha si­do un ro­da­je muy bo­ni­to, muy in­tere­san­te. Y muy fá­cil, por­que Fer­nan­do [True­ba] es un se­ñor, y crea un am­bien­te má­gi­co don­de pa­re­ce que las co­sas se hi­cie­ran so­las. Es in­creí­ble, to­do el mun­do que le co­no­ce, le quie­re. Y con mis com­pa­ñe­ros, es­tá­ba­mos exac­ta­men­te igual que ha­ce 18 años: si lle­gá­ba­mos a ce­nar a al­gún res­tau­ran­te, siem­pre es­ta­ban a pun­to de echar­nos, por los gri­tos que pe­gá­ba­mos, por có­mo nos reía­mos... [Ri­sas]. Ha si­do un pro­ce­so muy de equi­po, de re­mar to­dos en la mis­ma di­rec­ción.

La pe­lí­cu­la es un ho­me­na­je al ci­ne, a los ro­da­jes de Samuel Brons­ton en Es­pa­ña, en los años 60, co­mo El Cid, con Sop­hia Lo­ren y Charl­ton Hes­ton… Sí, es una car­ta de amor al ci­ne: la pa­sión de Fer­nan­do y el amor que sien­te ha­cia él es­tán im­preg­na­dos en ca­da plano, y es muy be­llo. Apar­te de que la pe­lí­cu­la es muy di­ver­ti­da. La gen­te tie­ne ga­nas de reír­se y creo que con es­ta pe­lí­cu­la lo con­se­gui­rán.

¿Es una es­tre­lla Pe­né­lo­pe Cruz? ¿Es co­mo “una reina de Es­pa­ña”?

[Si­len­cio] No. Yo no me sien­to así. En­tien­do que, a ve­ces, me ha­gan es­tas pre­gun­tas. Y no me mo­les­tan, pe­ro ten­go que ser sin­ce­ra. No, no me sien­to así. Por el ti­po de fa­mi­lia de la que ven­go, por có­mo me he cria­do, los va­lo­res que he vis­to, có­mo les ha cos­ta­do a mis pa­dres sa­car­nos ade­lan­te a mis her­ma­nos y a mí, y có­mo te­nían que cu­rrar seis días a la semana pa­ra lle­gar a fin de mes. Don­de yo me crié no ha­bía ni si­quie­ra una sa­la de ci­ne al­re­de­dor. Has­ta la ado­les­cen­cia, cuan­do ya po­día ir so­la en metro o en au­to­bús, no fui a una sa­la de ci­ne. An­tes te­nía el pe­da­zo de ví­deo be­ta­max que com­pró mi pa­dre, con aque­llas cin­tas que pe­sa­ban ki­los, y yo to­dos los días iba a al­qui­lar una. Y así es co­mo me con­ver­tí en ci­né­fi­la, gra­cias al be­ta­max… [Ri­sas].

Pe­ro en­tien­de que se la vea así… Us­ted en­car­na el sue­ño de Holly­wood. Pe­ro, ima­gí­na­te, có­mo yo po­día so­ñar con es­tas co­sas, no po­día ni ima­gi­nár­me­lo. Mi sue­ño era co­no­cer a Pe­dro Al­mo­dó­var, pa­ra dar­le las gra­cias por to­do lo que ha­bía he­cho. Y lue­go ya em­pe­cé a so­ñar más: y si bus­co un agen­te, y si… Mi fa­mi­lia me da­ba la li­ber­tad de in­ten­tar­lo, pe­ro me re­cor­da­ban que era tre­men­da­men­te di­fí­cil, cuan­do no im­po­si­ble, con­se­guir­lo. Y to­do eso me man­te­nía con los pies en la tie­rra, por­que era la reali­dad que te­nía al­re­de­dor. Y lue­go pa­só: “Pues me ha sa­li­do otra pe­lí­cu­la, ¿có­mo pue­de ser que pue­da ir em­pal­man­do una con otra?”. Y yo pen­sa­ba: “¿Y es­to cuán­do se aca­ba?”. Pe­ro así han pa­sa­do ya vein­ti­tan­tos años, pe­ro siem­pre con la mis­ma sen­sa­ción de sor­pre­sa y va­lo­ran­do mu­cho to­do lo que me ha ocu­rri­do, y tra­ba­ján­do­lo mu­cho, pre­pa­ran­do ca­da uno de los per­so­na­jes co­mo si fue­ra el pri­me­ro, y te­nién­do­les el mis­mo mie­do y el mis­mo res­pe­to.

¿No ha ido cam­bian­do con los años? ¿Pa­ra us­ted la ex­pe­rien­cia no es un grado?

Eso no quie­ro que cam­bie nun­ca. Por­que si eso cam­bia, me ten­dría que de­di­car a otra co­sa. No con­ci­bo es­ta pro­fe­sión sin esa preo­cu­pa­ción, sin ese mie­do sano. Y co­mo eso es­tá in­tac­to, sé que es­toy a sal­vo. La in­ter­pre­ta­ción me apa­sio­na, es un po­zo sin fon­do, por­que siem­pre soy nue­va, y lle­gas al ro­da­je y ¡no sa­bes na­da!, aun­que ha­yas te­ni­do tus me­ses de pre­pa­ra­ción. Y es ¿y aho­ra qué? El abis­mo. Y eso es muy bo­ni­to. Ten­dré 80 años y, si si­go tra­ba­jan­do en es­to, se­rá lo mis­mo.

¿Y a la ho­ra de di­ri­gir? ¿Có­mo es pa­sar al otro la­do de la cá­ma­ra y con un do­cu­men­tal so­bre al­go tan du­ro co­mo el cáncer in­fan­til?

YO FUI A HOLLY­WOOD CON BI­LLE­TE DE IDA Y VUEL­TA, Y ESA ERA MI RED, MI SE­GU­RI­DAD”.

Cuan­do me lo pro­pu­sie­ron di­je in­me­dia­ta­men­te que sí, por­que co­no­cía a uno de los ni­ños, a Lu­cas, que me con­tó su ex­pe­rien­cia de vi­da des­de los cua­tro años, y pa­ra mí no ha­bía vuel­ta atrás. Apre­cié mu­cho que me die­ran li­ber­tad to­tal pa­ra to­do. Es­tu­ve tres me­ses vi­si­tan­do fa­mi­lias, ni­ños, hos­pi­ta­les, ca­sas, aun­que lue­go tu­ve semana y me­dia de ro­da­je. Y ahí es­tá: ha si­do una de esas aven­tu­ras que le apor­tan mu­cho a tu vi­da, que te abren los ojos.

EN 10 AÑOS DIRIGIRÉ UN LAR­GO. IMA­GI­NAR CO­SAS ES EL PRI­MER PA­SO PA­RA CREARLAS”.

¿Es el pri­mer pa­so de una ca­rre­ra en la di­rec­ción?

Di­ri­gir me atrae des­de ni­ña, pe­ro so­lo se lo con­ta­ba a Al­mo­dó­var, lle­vo di­cién­do­se­lo des­de los 16 años: “¿Cuán­do crees que de­be­ría atre­ver­me?”. Él siem­pre me ha ani­ma­do. He he­cho tres cor­tos de pu­bli­ci­dad y es­te pri­mer do­cu­men­tal. Ten­go dos pro­yec­tos más, aun­que no me atre­vo a acu­mu­lar­los to­da­vía, no quie­ro co­rrer con es­to…

¿Son tam­bién do­cu­men­ta­les?

No, uno es un cor­to, y otro es un pro­yec­to de pu­bli­ci­dad. Pe­ro iré po­qui­to a po­co…

Es­tá en ese ca­mino, en­ton­ces…

Sí, creo que de aquí a 10 años ro­da­ré un lar­go, pe­ro iré avan­zan­do len­ta­men­te. Si ha­go una pe­lí­cu­la, se­rán dos años o tres de mi vi­da. Y lo veo en 10 años. Me gus­ta ima­gi­nar­me las co­sas, por­que es el pri­mer pa­so pa­ra crearlas.

a la ac­triz Ma­ca­re­na Gra­na­da, que tras triun­far en Holly­wood re­gre­sa a Es­pa­ña pa­ra ro­dar una pe­lí­cu­la so­bre Isabel la Ca­tó­li­ca.

Pe­né­lo­pe Cruz in­ter­pre­ta en La reina de Es­pa­ña

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