El acu­sa­do de ma­tar al pa­dre de su ex­pa­re­ja en Cas­te­llón ya fue con­de­na­do en 1994 por ho­mi­ci­dio

La Voz de Galicia (Monforte) - - ESPAÑA -

El hom­bre de 46 años de­te­ni­do por ma­tar al pa­dre de su ex­pa­re­ja en Cas­te­llón, y pa­ra el que ayer el juez de guar­dia de­cre­tó pri­sión pro­vi­sio­nal, co­mu­ni­ca­da y sin fian­za, ya ha­bía si­do arres­ta­do en 1994 por un ho­mi­ci­dio do­lo­so. Ese de­li­to es uno de los que fi­gu­ran en la lis­ta de sus an­te­ce­den­tes po­li­cia­les y que com­ple­tan los die­ci­sie­te re­gis­tros del Cuer­po Na­cio­nal de Po­li­cía y los ca­tor­ce que fi­gu­ran en las ba­ses de la Guar­dia Ci­vil.

Fuen­tes cer­ca­nas al ca­so apun­tan a que en 1994 fue con­de­na­do a pri­sión por ho­mi­ci­dio, un ex­tre­mo que ayer con­fir­mó la jo­ven de 22 años e hi­ja de su ex­pa­re­ja sen­ti­men­tal. La mu­cha­cha, que fue he­ri­da por el hom­bre an­tes de que es­te ma­ta­se al pa­dre de su ma­dre, ase­gu­ró ayer al sa­lir del hos­pi­tal con los bra­zos ven­da­dos que «el hé­roe de to­do es­to» ha si­do su abue­lo. «Si no lle­ga a ser por él, es­ta­mos to­dos muer­tos. Él ha da­do la vi­da por no­so­tros», in­sis­tió.

Llo­ran­do y muy afec­ta­da, la chi­ca ha re­la­ta­do có­mo su­ce­die­ron los he­chos. Ha se­ña­la­do que la ex­pa­re­ja de su ma­dre en­tró en la ca­sa de sus abue­los con un cu­chi­llo y la obli­gó a des­nu­dar­se. «Me pu­so el cu­chi­llo en el co­ra­zón y me di­jo que si chi­lla­ba me ma­ta­ba, que so­lo te­nía que ha­cer un mo­vi­mien­to pa­ra tras­pa­sar­me el co­ra­zón». La víc­ti­ma ha ex­pli­ca­do que cuan­do el pre­sun­to agre­sor se aba­lan­zó ha­cia ella, su abue­lo le arre­ba­tó el cu­chi­llo y, cuan­do es­ta­ban for­ce­jean­do, ella es­ca­pó a pe­dir ayu­da.

«Es un ase­sino, ha ma­ta­do más ve­ces», ha sub­ra­ya­do la jo­ven, quien ha pe­di­do que cum­pla la pri­sión má­xi­ma. «No pue­de sa­lir de la cár­cel, lo va a vol­ver a ha­cer, no tie­ne sen­ti­mien­tos». Y ha re­la­ta­do que an­tes iba a ma­tar a su her­mano de 8 años, pues ha­bía ido has­ta la ca­sa don­de vi­ve. Pe­ro a raíz de la de­nun­cia por mal­tra­to que pu­so la ma­dre el lu­nes, es­ta fue de­ri­va­da a un cen­tro de aco­gi­da y se es­ta­ble­cie­ron me­di­das de pro­tec­ción pa­ra el hi­jo me­nor de la de­nun­cian­te. «Los úni­cos que no es­tá­ba­mos pro­te­gi­dos éra­mos mis abue­los y yo, pe­ro no ima­gi­ná­ba­mos que iba a ve­nir», ha con­fe­sa­do.

La úl­ti­ma con­de­na que re­ca­yó so­bre el ho­mi­ci­da de Cas­te­llón es del 14 de fe­bre­ro, por un de­li­to de ame­na­zas en el ám­bi­to do­més­ti­co, cuan­do se le prohi­bió acer­car­se a la ex­pa­re­ja.

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