“Pon­me a una Meryl Streep en mi vi­da”

Es­tu­dió Ar­qui­tec­tu­ra, pe­ro con­fie­sa que ya no po­dría aban­do­nar la in­ter­pre­ta­ción. Tras su pa­so por «Amar es pa­ra siem­pre», es­te jo­ven ac­tor nos des­lum­bra en su pa­pel co­mo Ser­gio en «Vel­vet Co­llec­tion», un «spin-off» que se emi­te en Mo­vis­tar +.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - ENTREVISTA - AN­DREA PRESEDO

Lle­va­ba muy mal lo de ser el gua­po de la se­rie

La fa­ma de Fer­nan­do Guallar no ha­ce más que cre­cer. Dio el sal­to al pa­pel de pro­ta­go­nis­ta con la fic­ción Vel­vet Co

llec­tion, de Mo­vis­tar +. La se­rie ocu­pa­rá un lu­gar im­por­tan­te en el Fes­ti­val Co­nec­ta, pa­ra el que se han pre­pa­ra­do pro­yec­cio­nes de ca­pí­tu­los y ex­po­si­cio­nes de los tra­jes de los per­so­na­jes. An­tes de em­pe­zar en el exi­to­so spin-off de la ca­de­na de pa­go, Fer­nan­do era co­no­ci­do por su pa­pel en la se­rie Amar es pa­ra siem­pre, que se emi­tía a diario en An­te­na 3. —¿Te cos­tó mu­cho adap­tar­se al cam­bio de pa­pe­les?

—Bueno, el cam­bio era bas­tan­te sus­tan­cial en mu­chí­si­mos as­pec­tos. Amar

es pa­ra siem­pre es una se­rie dia­ria, por lo que el tra­ba­jo es to­tal­men­te dis­tin­to. El rit­mo era mu­cho más fre­né­ti­co. Tam­bién di­fe­ría mu­cho el ti­po de per­so­na­je. Ser­gio es el pro­ta­go­nis­ta de

Vel­vet Co­llec­tion, jun­to a Mar­ta Ha­zas. Al ser un per­so­na­je más grande, tam­bién con­lle­va­ba más res­pon­sa­bi­li­dad. —¿Có­mo fue tu úl­ti­mo día en «Amar es pa­ra siem­pre»?

—Es­ta­ba tan emo­cio­na­do por de­jar la se­rie que en la úl­ti­ma se­cuen­cia que gra­ba­ba era in­ca­paz de ha­blar. Tu­vi­mos que cor­tar mu­chas ve­ces. De he­cho, el equi­po tam­bién es­ta­ba llo­ran-

do. Re­cuer­do ese día co­mo un re­to. —Pe­ro al fi­nal fue un cam­bio pa­ra bien. El pú­bli­co te aco­gió de con mu­chas ga­nas... — Sí, bueno, yo te­nía mie­do, no te lo voy a ne­gar. Al prin­ci­pio me de­cían: «Va a ser di­fí­cil, va a ser di­fí­cil», por­que ve­ni­mos de cua­tro tem­po­ra­das con Mi­guel Án­gel y Paula. Pe­ro bueno, es­toy muy con­ten­to con la aco­gi­da del per­so­na­je y el tra­ba­jo he­cho. —¿Có­mo lle­vas que te eti­que­ten co­mo el gua­po de la se­rie?

—Bueno, pues sien­do muy sin­ce­ro, al prin­ci­pio lo lle­va­ba muy mal. Era co­mo: «Ay, jo, no so­lo soy el gua­po». Ser gua­po, ade­más, es al­go sub­je­ti­vo. Ha­brá gen­te a la que se lo pa­rez­ca y a otra a la que no. A ve­ces me com­pa­ran con Mi­guel Án­gel Sil­ves­tre y las com­pa­ra­cio­nes son odio­sas. No nos pa­re­ce­mos, ni en el fí­si­co ni en na­da. Pe­ro bueno, lue­go ya apren­des a crear el per­so­na­je y a des­vin­cu­lar­te de ese ti­po de co­men­ta­rios pa­ra tra­ba­jar bien. Pe­ro sí, es cier­to que exis­te una eti­que­ta del ga­lán, el gua­po… Me pa­re­ce mu­cho más bo­ni­to que te lla­men ga­lán que gua­po, por cier­to. —¿Te gus­ta­ría vi­vir en la épo­ca en que es­tá am­bien­ta­da «Vel­vet»? —Es­ta­mos ro­dan­do los años 70 y sí, me en­can­ta­ría. Aun­que Vel­vet es bas­tan­te atem­po­ral. Es­tá to­tal­men­te des­vin­cu­la­da de cual­quier te­ma so­cial o po­lí­ti­co de esa épo­ca. A mí me pa­re­ce que es un mo­men­to muy in­tere­san­te y que me ape­te­ce­ría vi­vir con al­gún per­so­na­je que no sea de la al­ta bur­gue­sía. Es la épo­ca del fin del ré­gi­men de Fran­co… hay mu­chos acon­te­ci­mien­tos im­por­tan­tes y que en Vel­vet no se ven re­fle­ja­dos. —¿Cuál es el ro­da­je más com­pli­ca­do al que te has en­fren­ta­do?

—Ro­dar con frío es siem­pre muy di­fí­cil. Re­cuer­do en una oca­sión que no po­día ni ha­blar por­que se me he­la­ba la bo­ca. Me ha pa­sa­do dos ve­ces. El frío te pa­ra­li­za y te ten­sio­na to­do el cuer­po. Por mu­chas ca­mi­se­tas y ma­llas tér­mi­cas que te pon­gan el frío no me­jo­ra en los ro­da­jes. —¿Có­mo con­si­gues des­co­nec­tar des­pués de un día de ro­da­je? —Du­ran­te to­do el día es­toy con mú­si­ca por­que con­si­go eva­dir­me e ir a otras par­tes. Pe­ro cuan­do real­men­te ter­mino el ro­da­je lo que ha­go, si es ya muy tar­de, es lle­var a mi pe­rro de pa­seo. Si no, que-

dar con ami­gos y to­mar­me una cer­ve­za en una te­rra­za. Creo que es al­go to­tal­men­te ne­ce­sa­rio, por­que cuan­do es­tás ro­dan­do du­ran­te tan­tas ho­ras y tan­tos días aca­bas en una bur­bu­ja y ne­ce­si­to obli­gar­me a sa­lir de ahí. —¿Có­mo ha­ces pa­ra po­der me­mo­ri­zar to­dos los guio­nes?

—Pa­ra mí la me­mo­ria es un múscu­lo, es de­cir, cuán­to más me­mo­ri­zas, más fá­cil es. Lo im­por­tan­te es es­tar pen­dien­te de qué es de lo que se ha­bla en la con­ver­sa­ción y qué es lo que es­tá pa­san­do. Yo me lo to­mo muy a pe­cho y creo que es tam­bién fun­da­men­tal no so­lo es­tu­diar­te lo tu­yo, sino sa­ber lo de tus com­pa­ñe­ros, por­que así aun­que no lo di­gas exac­ta­men­te al pie de la le­tra, ya sa­bes qué te va a pre­gun­tar y ha­cia dón­de va la con­ver­sa­ción. —Sa­les en «La ca­te­dral del mar», pe­ro pa­sas bas­tan­te des­aper­ci­bi­do….

—Sí, es una historia cu­rio­sa. Cuan­do em­pe­cé el pro­ce­so de cás­ting de La ca­te­dral del mar ha­bía un per­so­na­je que era muy bo­ni­to y que me gus­ta­ba mu­cho, pe­ro me lla­ma­ron pa­ra Amar es pa­ra siem­pre y se ca­yó ese pa­pel en La ca­te­dral del mar. Pe­ro al fi­nal me aca­ba­ron lla­man­do pa­ra un pe­que­ño per­so­na­je en el que cues­ta mu­cho re­co­no­cer­me. Me pu­sie­ron una bar­ba enor­me que, acos­tum­bra­dos a ver­me afei­ta­do en Amar es pa­ra siem­pre, pues cho­ca­ba. Era un ca­pi­tán, pe­ro so­lo apa­re­cí en el se­gun­do ca­pí­tu­lo. —¿En qué más tra­ba­jos es­tás me­ti­do?

—En enero del año que vie­ne es­treno la pe­lí­cu­la Gen­te que vie­ne y bah con Cla­ra La­go y, aún sin fe­cha de es­treno, es­tá una pe­lí­cu­la que se lla­ma Amor, no

me lla­me Amor, que es un tra­ba­jo do­cu­men­tal so­bre el se­gui­mien­to de la cons­truc­ción del per­so­na­je del Ca­ba­lle­ro de Ol­me­do de Lo­pe de Ve­ga. —¿Có­mo fue el pro­ce­so has­ta con­se­guir tu pri­mer pa­pel?

—Lle­vó mu­chos años. Al prin­ci­pio en las prue­bas me de­cían que es­ta­ba muy ver­de, ló­gi­co y nor­mal, por­que aún no ha­bía aca­ba­do mis es­tu­dios de in­ter­pre­ta­ción. De re­pen­te, un día te iban sa­lien­do al­gu­nas fi­gu­ra­cio­nes, pe­que­ñas fra­ses en ca­pí­tu­los de se­ries y po­co a po­co iba in cres­cen­do, has­ta que me die­ron el pa­pel en Amar es pa­ra siem­pre. —Es­tu­dias­te Ar­qui­tec­tu­ra. ¿Si tu­vie­ras que de­jar el ci­ne ejer­ce­rías esa pro­fe­sión? —No, yo ya no pue­do de­jar el ci­ne. Pa­ra mí se ha con­ver­ti­do en un es­ti­lo de vi­da. Pa­se lo que pa­se bus­ca­ría la for­ma de man­te­ner la in­ter­pre­ta­ción en mi vi­da, aun­que soy cons­cien­te de que es una pro­fe­sión con mu­chos va­cíos, ba­jo­nes, pau­sas… —De pe­que­ño ya que­rías ser ac­tor, era tu sue­ño…

—Sí, sí, des­de muy pe­que­ñi­to. Re­cuer­do que con ocho años ya me gus­ta­ba mu­cho el tea­tro. Es cu­rio­so, por­que cuan­do eres un ni­ño es cuan­do me­nos pre­jui­cios tie­nes, cuan­do va­mos cre­cien­do nos po­ne­mos más pie­dras en la mo­chi­la y más opi­nio­nes sub­je­ti­vas te­ne­mos so­bre no­so­tros mis­mos. Pre­ci­sa­men­te los ac­to­res te­ne­mos que es­ca­par de eso. Por esa ra­zón mu­chas ve­ces los ni­ños pue­den ser muy buenos ac­to­res. —¿Cuan­do eras un crío quién era tu re­fe­ren­te en el ci­ne?

—Cuan­do yo era pe­que­ño, re­mon­tán­do­nos a mis pri­me­ros años de ac­tor, yo era un ab­so­lu­to ig­no­ran­te. Yo creo que no te­nía nin­gún ti­po de re­fe­ren­te. Era un ni­ño que vi­vía en­tre Star Wars, Harry Pot­ter y los di­bu­jos ani­ma­dos de

La ban­da del pa­tio. Real­men­te no era un ni­ño que ama­ra el ci­ne. —¿Y aho­ra?

—Evi­den­te­men­te, mis re­fe­ren­tes han ido evolucionando. Sien­to un res­pe­to ab­so­lu­to ha­cia los ac­to­res ma­yo­res que yo, co­mo Nat­ha­lie Po­za. Sí que es ver­dad que aquí en Vel­vet no pue­do es­tar me­jor ro­dea­do al tra­ba­jar con Ima­nol Arias y Adria­na Ozo­res o Pe­pe Sa­cris­tán. Te po­nes más exi­gen­te cuan­do tra­ba­jas con gen­te tan grande co­mo ellos. En España te­ne­mos unos ac­to­res ma­ra­vi­llo­sos, pe­ro tam­bién soy fan de ac­to­res más in­ter­na­cio­na­les. Pon­me una Meryl Streep en mi vi­da. —¿Te ve­mos en la pan­ta­lla, pe­ro qué hay en la tu­ya?

—Ac­tual­men­te es­toy vien­do bas­tan­tes se­ries. Te con­fie­so que es­toy fas­ci­na­do con El Cuen­to de la Cria­da y con la for­ma de con­tar la historia.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.