“Pa­ra mí que a B.B. King le pe­gué las es­ca­las mo­ru­nas”

El gi­tano eléc­tri­co en­ca­be­za Vi­la­blues con un es­pec­tácu­lo ins­pi­ra­do en los más gran­des, des­de B. B. King y Hen­drix a Ca­ma­rón

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - MÚSICA / CONCIERTO - TEX­TO: SERXIO GON­ZÁ­LEZ

Con es­te hom­bre, el fes­ti­val Vi­la­blues, que des­de ha­ce dos ve­ra­nos con­vier­te Vi­la­gar­cía de Arou­sa en un pan­tano de Lui­sia­na, un ga­ri­to de Memp­his o, por qué no, una es­qui­na de Las 3.000 Vi­vien­das, el ba­rrio se­vi­llano del que sa­lió a gui­ta­rra­zos, se ha­ce un po­co más gran­de. Ha­brá otros pun­ta­zos en es­tos tres días de mú­si­ca ne­gra que se co­men ca­pi­tal arou­sa­na. Las vo­ces de Pea­ches Sta­ten y Leon Beal, des­de Chica­go, o el sa­xo le­gen­da­rio de Sax Gor­don, pro­ce­den­te de De­troit. Pe­ro Rai­mun­do Ama­dor, gi­tano has­ta la mé­du­la, na­ve­gan­te en­tre mú­si­cas, se lle­va la pal­ma. Un ti­po con el que da gus­to ha­blar de cual­quier co­sa. El fun­da­dor de Pa­ta Ne­gra co­ge el te­lé­fono en el umbral de su en­sa­yo.

—Rai­mun­do, vais a to­car en Vi­la­gar­cía un vier­nes 13.

—Me mo­la, me mo­la. Lo que no es­ta­ría bien se­ría en mar­tes y 13. Pa­ra mí es un nú­me­ro fa­vo­ri­to. Yo no com­pro lo­te­ría, pe­ro si veo el 13 en al­gún la­do, me que­do con el dé­ci­mo.

—Tengo en­ten­di­do que tu es­pec­tácu­lo, Gipsy Fla­men­co Blues, es un ho­me­na­je a B. B. King.

—Sí, es un ho­me­na­je a B. B. King, pe­ro tam­bién a Ca­ma­rón, a Pa­co [de Lu­cía], a to­da la gen­te que ad­mi­ro. Siem­pre ha­ce­mos una ver­sión de Ste­vie Wonder, un blues me­nor al que le caen muy bien las es­ca­las fla­men­cas. Y lo can­ta­ré con las le­tras tra­du­ci­das al es­pa­ñol. Que­da muy bien. De B. B. King se me pe­ga­ron mu­chas co­sas, pe­ro creo que a él tam­bién.

—¿Có­mo es eso?

—Cuan­do mi hi­jo Mun­di era pe­que­ño me di­jo un día: «Pa­pá, ¿has vis­to lo que ha­ce? ¡Es­tá ha­cien­do es­ca­las mo­ru­nas!». Los blues­men nun­ca han uti­li­za­do ese ro­llo. Pe­ro él sí. Pa­ra mí que esas es­ca­las se las pe­gué yo, yo soy muy mo­runo to­can­do. Y de B. B. King he co­gi­do mu­chas co­sas an­tes de to­car con él. La pri­me­ra vez que lo es­cu­ché de­bía de te­ner ca­tor­ce o quin­ce años. Es­tá­ba­mos en un cua­tro la­tas, con Ki­ko Ve­neno y los ami­gos. Me im­pac­tó, me que­dé pas­mao.

—Un ti­po en­ro­lla­do.

—Mu­chí­si­mo. La úl­ti­ma vez que lo vi fue en Pe­ñís­co­la. Yo es­ta­ba pre­pa­ra­do, pe­ro se le ol­vi­dó sa­car­me. Lo que no se le ol­vi­dó fue dar­le los dó­la­res a los ni­ños. Me di­ce: «¿Cuán­tos ni­ños tie­nes?». Y yo le di­go que na­da, que no les die­se na­da [Rai­mun­do, ahí don­de lo veis, tie­ne do­ce nie­tos]. Es lo que ha­ce­mos tam­bién los gi­ta­nos, dar­les a los ni­ños. Te­ne­mos mu­chas co­sas en co­mún los ne­gros y los gi­ta­nos. Nos va el oro, el co­lo­rao, he­mos pa­sa­do mu­chas co­sas... Pues va el co­le­ga y ha­bla con mi mu­jer y le da pa­ra los cha­va­les. He co­no­ci­do a mu­cha gen­te, pe­ro co­mo él, Ca­ma­rón y Pa­co, co­mo es­tos, na­da.

—Has co­la­bo­ra­do con Björk. ¿Igual es lo más raro que has he­cho?

—Los que so­mos raros so­mos no­so­tros. Qué va. Una tía de pu­ta ma­dre si la tie­nes de amiga, un es­cán­da­lo. Can­ta jazz, fla­men­co, no he vis­to co­sa igual en la vi­da. Con­tro­la. Con­tro­la mu­cho.

—Oye, ¿y pa­ra cuán­do al­go con un gai­tei­ro? No sé, ti­po Car­los Nú­ñez...

—No me han lla­ma­do, pe­ro es­ta­mos a tiem­po, ¿eh? Me pa­re­ce un gai­tei­ro va­lien­te.

—Es­ta te­nía que ha­cer­la. ¿Qué le da gus­ti­to a las ore­jas de Rai­mun­do?

—Mu­chas co­sas, pe­ro si­go es­cu­chan­do a Hen­drix, a Mile Da­vis, a Led Zep­pe­lin, la mú­si­ca de mi épo­ca.

Te­ne­mos mu­chas co­sas en co­mún los gi­ta­nos y los ne­gros

FOTO: MÓ­NI­CA IRAGO

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