Los atas­cos de Madrid me han da­do te­ma­zos

HAN PA­SA­DO 15 AÑOS DES­DE QUE SA­LIÓ DE LA ACA­DE­MIA DE ‘OPE­RA­CIÓN TRIUN­FO’. CON SU NUE­VO TRA­BA­JO DE­BA­JO DEL BRA­ZO, NOS CUEN­TA CÓ­MO HA EVO­LU­CIO­NA­DO.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - LATIDOS - POR JO­TA ABRIL. FOTOS: ALBERTO BER­NÁR­DEZ

Es fá­cil si­tuar a Na­ta­lia (36). Lle­va 15 años en el mun­do de la mú­si­ca y no se nos ol­vi­da có­mo fue su lle­ga­da. La más pe­que­ña de

Ope­ra­ción Triun­fo. De­jó el uni­for­me del co­le­gio para co­men­zar una ca­rre­ra que re­co­pi­la en el dis­co y DVD que aca­ba de sa­car a la ven­ta. Sa­le, y nú­me­ro uno en ven­tas. Y ella, fe­liz. Por­que siem­pre es­tá fe­liz y por­que es­tá sa­tis­fe­cha del tra­ba­jo que ella, y so­lo ella, ha­ce. De­ci­de so­bre su ca­rre­ra e invierte su di­ne­ro en ella. En un par de ho­ras tie­ne un ac­to. Por­que tam­bién lle­va su pro­pia agen­da. Así que va­mos al lío. Lo pri­me­ro, ¿cuál de tus te­mas ele­gi­mos para leer es­ta en­tre­vis­ta? ¡Un po­co de mí! El sin­gle de es­te re­co­pi­la­to­rio. Ha­bla de

amar sin pre­jui­cios. Da igual. A día de hoy es­tá a la or­den del día es­tar con una per­so­na sin te­ner que amar­la. Aquí te pi­llo y aquí te ma­to. Sin ata­du­ras. Amar en li­ber­tad. Pe­ro yo pen­sa­ba que eras una chi­ca ro­mán­ti­ca. ¿Se es­tá per­dien­do el ro­man­ti­cis­mo?

(Ri­sas) Pues yo creo que sí. Con to­do es­to de las tec­no­lo­gías y las re­des so­cia­les se es­tán per­dien­do mu­chas co­sas que an­tes eran muy bo­ni­tas. Hoy en día, cuan­do los jó­ve­nes que­dan ya lo tie­nen to­do he­cho. Han in­ti­ma­do por re­des so­cia­les y what­sapp. Se pier­de la ma­gia. Las re­des pue­den ha­cer mu­cho da­ño. Eso pa­sa en el amor y en el día a día, ¿no? Sí, sí. A mí, por ejem­plo, que es­toy lu­chan­do so­la con mi mú­si­ca, mi sin­gle, mi CD y mis ví­deos, me due­le mu­cho que lue­go al­guien, que ade­más no da la ca­ra, di­ga: «Es­to es una m***». Va­lo­ra pri­me­ro y lue­go di lo que quie­ras. Por­que es­tás ti­ran­do por tie­rra mu­cho, mu­cho tra­ba­jo. Pe­ro a ti te quie­ren más que te odian… En ese sen­ti­do ten­go suer­te. Mis fa­nes son in­con­di­cio­na­les. El ví­deo de Un po­co de mí lle­va más de 220.000 re­pro­duc­cio­nes en una se­ma­na. Eso me da fuer­zas, por­que yo ten­go mi es­ti­lo al mar­gen de to­do lo de­más. Bueno, he leí­do in­clu­so com­pa­ra­cio­nes con Sha­ki­ra o Be­yon­cé a la es­pa­ño­la. (Ri­sas) Es que si eres una chi­ca que bai­la, que can­ta y que ha­ce un mo­vi­mien­to di­fe­ren­te en el es­ce­na­rio, te­ne­mos la ma­nía de com­pa­rar­la con al­guien. No. Cuan­do sa­qué Vas a vol­ver­me lo­ca, ya di­je­ron que era una co­pia de Brit­ney Spears. Aho­ra Be­yon­cé y Sha­ki­ra. No, no. Yo soy Na­ta­lia y lle­vo 15 años de ca­rre­ra con mi es­ti­lo, con mi se­llo y con mi for­ma de bai­lar. La ver­dad es que ar­tis­tas de tu es­ti­lo en Es­pa­ña no me vie­nen a al ca­be­za. Pues la ver­dad es que no. Yo apues­to por un show muy ame­ri­cano, muy vi­sual. Can­tan­do y bai­lan­do a la vez, que es lo más com­pli­ca­do. Ha­cer una ba­la­da es muy fá­cil. Es­tás sen­ta­da, con to­do pre­pa­ra­do, sa­cas tu cho­rro de voz y ya es­tá. No di­go que no ten­ga mé­ri­to, pe­ro no es lo mis­mo. Nue­vo dis­co re­co­pi­la­to­rio con al­gu­na no­ve­dad. Sí, he ele­gi­do las me­jo­res can­cio­nes de es­tos 15 años. Soy can­tau­to­ra des­de 2002 –des­de que de­jó OT– y es­cri­bo to­das mis can­cio­nes. Com­pon­go en el co­che. Los atas­cos de Madrid me han da­do te­ma­zos. (ri­sas) Me ins­pi­ro con­du­cien­do. ¿Y quién de­ci­de qué te­mas son los me­jo­res? Yo. Des­de 2007, que sa­qué mi úl­ti­mo dis­co con dis­co­grá­fi­ca, de­ci­dí edi­tar ca­da cier­to tiem­po un sin­gle y lo ha­go yo to­do. Des­de la can­ción, la pro­mo­ción, el vi­deo­clip, el bai­le y has­ta la in­ver­sión. La gen­te con­su­me can­cio­nes, no dis­cos en­te­ros. Pe­ro si ten­go que de­cir al­guien que me ayu­da, sin du­da, mi no­vio. Pa­re­ce que tie­ne un ra­dar y sa­be siem­pre qué can­ción va a fun­cio­nar y cuál no. ¿Has di­cho la in­ver­sión? Sí. Yo me pa­go to­do. Ca­da can­ción es una apues­ta y yo la asu­mo de prin­ci­pio a fin. Con OT me pa­gué mi ca­sa y, a par­tir de ahí, he ido ad-

No me han lla­ma­do para el nue­vo ‘OT’, pe­ro me en­can­ta­ría

mi­nis­tran­do muy bien el di­ne­ro que he ga­na­do pre­sen­tan­do en te­le­vi­sión y con las gi­ras de ve­rano. ¿Qué te gus­ta más, mú­si­ca o te­le­vi­sión? Para la es­ta­bi­li­dad, la te­le. Para la li­ber­tad de tra­ba­jo, la mú­si­ca. Si tu­vie­ras que ad­je­ti­var las eta­pas que has vi­vi­do des­de OT, ¿có­mo lo ha­ría? Pues em­pe­cé sien­do in­ge­nua, no­va­ta y sin ex­pe­rien­cia. Al­gu­nos de mis com­pa­ñe­ros sí la te­nían. Yo aca­ba­ba de col­gar el uni­for­me del co­le­gio de mon­jas. Lue­go pa­sé por otra eta­pa de adap­ta­ción a es­te mun­do tan com­pli­ca­do de la mú­si­ca, don­de hu­bo de to­do. ¿Te han en­ga­ña­do al­gu­na vez en es­te tiem­po? No me he sen­ti­do en­ga­ña­da. Mi her­mano es­ta­ba ahí ayu­dan­do y dan­do la ca­ra. Al­gu­na vez sí me han ven­di­do al­go co­mo ma­ra­vi­llo­so y lue­go era men­ti­ra. Pe­ro de to­do se apren­de. Y, si­guien­do con las eta­pas, a día de hoy me sien­to una mu­jer fuer­te, in­de­pen­dien­te y con mu­chas ga­nas. Leo que­jas de tus fa­nes so­bre el tra­to que te da el sec­tor. Di­cen que no te ha­cen ca­so. Hom­bre, la reali­dad es que es una pe­na que sa­ques un te­ma, que es­té en los pri­me­ros pues­tos de las lis­tas de ven­tas, que tu ví­deo ten­ga cien­tos de mi­les de vi­si­tas y que no sue­nes en ni una so­la ra­dio na­cio­nal. Eso due­le. Ten­go el res­pal­do de la gen­te y so­lo sueno si le das al play. En ra­dio, so­lo en la de mi tie­rra, Ca­nal Fies­ta (An­da­lu­cía). En la te­le sí soy me­jor re­ci­bi­da. De he­cho, mi sin­gle lo es­tre­né en tu pro­gra­ma, La Ma­ña­na de TVE. ¿Al­gún pro­yec­to de te­le­vi­sión a la vis­ta? Me en­can­ta ese me­dio. Hi­ce Me­ga­trix, El Gran Prix, Fe­nó­meno Fan y Me­nu­da no­che. Al­go pue­de ha­ber a cor­to pla­zo, pe­ro aun es pron­to para de­cir­lo. ¿Sig­ni­fi­ca eso que te han lla­ma­do para la vuel­ta de

Ope­ra­ción Triun­fo a TVE? No, pe­ro me en­can­ta­ría. Para ir a ac­tuar o para orien­tar a los con­cur­san­tes so­bre có­mo es­tar en un es­ce­na­rio, al­go que no nos en­se­ña­ron en mi edi­ción. Creo que es­toy muy pre­pa­ra­da para ello. ¿Có­mo te gus­ta­ría que fue­ra es­te nue­vo Ope­ra­ción Triun­fo? Pues he oí­do ru­mo­res de que pue­de que lo pre­sen­te Mer­ce­des Mi­lá. Me gus­ta la idea.

Se­ría un acier­to, por­que le da­ría una vuel­ta de tuer­ca y se­ría más ca­ñe­ro. El nues­tro fue muy inocen­te, muy blan­co. Eso sí, aun­que ha­ya mil edi­cio­nes de Ope­ra­ción

Triun­fo, nin­gu­na po­drá ser co­mo la pri­me­ra. Na­die sa­bía lo que iba a pa­sar. Fí­ja­te que yo me lle­vé dos ma­le­to­nes lle­nos de mi­ni­fal­das, za­pa­tos y blu­sas y lue­go me ti­ré dos me­ses en chán­dal… (ri­sas). Pe­ro la ex­pe­rien­cia fue úni­ca, a pe­sar de que te he es­cu­cha­do al­gu­na vez ha­blar de que pa­sas­te mie­do al sa­lir de la Aca­de­mia. Bueno, sí. So­bre to­do al sa­lir. De la Aca­de­mia me man­da­ron di­rec­ta­men­te a Lon­dres a gra­bar un dis­co con los pro­duc­to­res de En­ri­que Igle­sias. Sin na­die de mi fa­mi­lia. Con 18 años y sin ha­ber sa­li­do de Es­pa­ña en mi vi­da. Me me­tie­ron en un pi­so en Bar­ce­lo­na con dos o tres com­pa­ñe­ros más y ellos iban sa­lien­do a dar con­cier­tos. Yo me que­da­ba so­la en el pi­so, con cien­tos de fa­nes en la puer­ta y lla­man­do a mi ma­dre, por­que me mo­ría de mie­do. Nun­ca ha­bía dor­mi­do so­la en una ca­sa. Era una ni­ña. Mis pa­dres lo pa­sa­ron muy mal. Fue muy du­ro. Tu­ve suer­te de que me edu­ca­ron muy bien. No soy de­rro­cha­do­ra ni me enamo­ro ca­da día y ten­go la ca­be­za bien amue­bla­da. Ten­go el mis­mo no­vio des­de ha­ce diez años. Es­to no lo sa­bía... Sí, lle­vo con Álex diez años. Nos en­ten­de­mos muy bien y me ayu­da mu­cho. ¿Y con los ex­com­pa­ñe­ros de Ope­ra­ción Triun­fo ¿exis­te co­mu­ni­ca­ción? Sí, cla­ro. Te­ne­mos un chat –el fa­mo­so chat– en el que es­ta­mos to­dos. Unos en­tran, otros sa­len, pe­ro ahí ha­bla­mos de to­do. Es un po­co lo­cu­ra. ¿Qué opi­nan ellos de la vuel­ta de OT? Nos que­da­mos con la bo­ca abier­ta cuan­do nos en­te­ra­mos. Lo vi­mos en la pren­sa y no nos lo es­pe­rá­ba­mos. No nos di­je­ron na­da a nin­guno. To­dos desea­mos que sal­ga bien, de al­gu­na ma­ne­ra, es po­si­ti­vo para no­so­tros. Di­jo Inés Ba­lles­ter que eras un ejem­plo de que las mu­je­res «me­jo­ra­mos con la edad». ¿Qué opinas? Me en­can­ta Inés. La ver­dad es que yo me veo me­jor que nun­ca (ri­sas). Fí­si­ca­men­te me cui­do mu­cho. Ha­go ejer­ci­cio, co­rro y ha­go Cros­sFit. To­mo mu­cha ver­du­ra y fru­ta. Ca­si na­da de car­bohi­dra­tos ni pan ni lác­teos. Ne­ce­si­to ca­ña para li­be­rar mi ca­be­za.

Al sa­lir de ‘OT’, mis pa­dres lo pa­sa­ron muy mal

sin­ce­ri­dad “Can­tar y bai­lar a la vez es com­pli­ca­do. Ha­cer una ba­la­da es muy fá­cil”.

ini­cios “Co­men­cé sien­do in­ge­nua, no­va­ta y sin ex­pe­rien­cia. Al­gu­nos de mis com­pa­ñe­ros sí la te­nían”.

Aba­jo a la iz­quier­da, con Álex, su pa­re­ja des­de ha­ce diez años. Na­ta­lia ha rea­li­za­do nu­me­ro­sos tra­ba­jos en te­le­vi­sión, por ejem­plo, ‘El Grand Prix’, de TVE (aba­jo a la de­re­cha).

“Yo me lo pa­go to­do. Ca­da can­ción es una apues­ta y lo asu­mo de prin­ci­pio a fin”.

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